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Que cada palo aguante su vela

La transferencia de la sanidad a las diez CCAA que restaban por asumir esa competencia, el intento de acercamiento a los nacionalistas vascos por parte del PSOE, algunas decisiones judiciales sobre ETA y el nuevo vídeo de Ben Laden son algunos de los frentes informativos más destacados y comentados por la prensa de este jueves.

Para ABC, la integración de la financiación sanitaria en el modelo de financiación general de las Autonomías era obligada después de la culminación del proceso previsto en el Pacto de Toledo respecto a su desvinculación completa de la financiación de la Seguridad Social. Pese a que el PSOE se ha apresurado a descalificar el nuevo modelo de financiación autonómica, este diario recuerda que, con la misma celeridad, algunas comunidades gobernadas por los propios socialistas han rubricado un acuerdo que consideran histórico y que impulsa en líneas generales la iniciativa y responsabilidad de las Autonomías. "La nueva financiación -afirma ABC- ayudará a completar el saneamiento de las cuentas de las diferentes CCAA que, como contrapartida, deberán fijarse el objetivo del equilibrio presupuestario. De alguna manera -continúa el diario- el nuevo modelo supone un paso más en la descentralización política y administrativa, pero al hacer corresponsables a las Autonomías de la gestión de los recursos se garantiza, al menos sobre el papel, un sistema más coordinado, integrado y solidario".

El País, por su parte, arremete contra el acuerdo haciendo una apología de la irresponsabilidad de las CCAA en su gasto público. Para este diario, "que las autonomías hayan terminado por aceptar una a una esta transferencia no avala los métodos empleados por el Ejecutivo". Este diario critica que se haya vinculado el acuerdo de financiación autonómica con el de sanidad porque el "empecinamiento del Gobierno" en mantener sus Presupuestos en "un marco de enfriamiento económico y su dogmático compromiso a ultranza con el déficit cero" obliga a "desconfiar de la solvencia de las cuentas públicas". Hombre, lo que obliga a las diferentes Comunidades es a someterse al imperativo, contable y democrático, de ajustar sus gastos a sus ingresos y limitar que los contribuyentes venideros o los de otras comunidades sufraguen los gastos propios. Lo demás -aunque no quiera enterarse El País- no es promocionar la autonomía, sino la irresponsabilidad y el gorroneo a cargo del dinero de todos.

El Mundo dedica un editorial al "arriesgado giro de Zapatero en el País Vasco" donde justificadamneye se considera que el documento que prepara la gestora presidida por Jáuregui y que recoge buena parte de las tesis de Jesús Eguiguren en pro del acercamiento político al PNV, es un error y una manipulación que, al margen de su contenido, supone tomar posición a pocos meses del congreso del PSE. Este documento apuesta también por el mantenimiento del Pacto antiterrorista con el PP, lo cual -para El Mundo- es una "loable declaración de principios que será imposible de llevar a la práctica si el PSOE pacta con un PNV que no ha dudado en rentabilizar la violencia para sus fines políticos. El PSOE -concluye El Mundo- corre el gran riesgo de ser fagocitado por Arzalluz en este giro y Zapatero, de ser incomprendido por sus bases de fuera del País vasco".

La plausible postura contraria de El Mundo al suicida giro que se pretende imponer desde Ferraz a los socialistas vascos no nos impide calificar de memez politicamente correcta el calificar de "loable declaración de principios" el mantener el pacto antiterrorista en un documento que aboga, a su vez, por el acercamiento a los nacionalistas, el cambio de la Constitución y el Estatuto que abriría la posibilidad de la autodeterminación. Lo que hay detrás de esa aparente contradicción es un intento de prostituir y vaciar de contenido un pacto antiterrorista sin asumir los costes electorales que supondría romperlo formalmente. El acercamiento a los nacionalistas no sólo sería incomprendido por la bases socialistas de fuera del País Vasco -que esa es otra- sino por la inmensa mayoría del electorado socialista vasco. Si encima fuera acompañado con una abierta ruptura de ese acuerdo de mínimos firmado con el PP, la nave tal vez no soportaría tan brusco y descarado golpe de timón. Manteniendo suscrito formalmente el pacto se puede además jugar con los complejos de la derecha y limitar sus críticas al acercamiento del PSE a los nacionalistas acusándo, en caso contrario, al PP de ser quien rompe el "consenso" y de obstaculizar la sacrosanta unidad de los demócratas. Por otra parte, aunque en El Mundo hay una acertada viñeta de Gallego y Rey en el que aparece Felipe González manejando los hilos de un Zapatero convertido en su marioneta, el diario sigue sin mentar en su editorial la responsabilidad del ex presidente, quien, junto a Prisa, es el origen de toda esta suicida maniobra. Aún está por ver, no obstante, que los socialistas vascos secunden el sumarse a la deriva.

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