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Ahora, a evitar la factura electoral del PSE

La reunión de Zapatero con los dirigentes y cargos públicos de su partido en el País Vasco un día después de que Nicolás Redondo anunciara su retirada centra este lunes la atención de la mayoría de las portadas de prensa. Los titulares, sin embargo, atienden las declaraciones del secretario general del PSOE desde perspectivas muy diferentes. El más sorprendente es el de El Mundo, diario que asegura que “Zapatero propone al PP buscar fórmulas para concurrir en los municipios vascos”. ABC, por su parte, afirma que “Zapatero acusa ahora a Aznar de vulnerar el pacto contra ETA”, mientras que el titular de El País señala que “Zapatero pide a Aznar que no use el terrorismo en la disputa política”.

La afirmación de Zapatero de que se estudiarán “iniciativas legales o fácticas” en una reunión del pacto antiterrorista para que el PP y el PSOE puedan presentar candidaturas en todos los ayuntamientos es vista por El Mundo como un intento por compensar la defenestración de Redondo. “Zapatero no concretó en qué podría consistir este acuerdo con el PP, aunque en su genérica formulación –asegura cándidamente El Mundo- tendría cabida, incluso, la posibilidad de presentar listas conjuntas, tal y como se ha barajado en alguna ocasión. La iniciativa del líder socialista sería digna de todo tipo de elogios y hubiera sido acogida con entusiasmo por la mayoría de la opinión pública si no fuera porque se produce justo un días después de que Nicolás Redondo se viera obligado a tirar la toalla, precisamente porque una parte del PSOE le acusaba de hacer seguidismo del PP, sin que el secretario general socialista moviera un dedo por evitar el acoso al que fue sometido el ex líder del PSE. Así las cosas, resulta inevitable pensar que la propuesta de acuerdo con el PP sea una especie de compensación a la defenestración de Nicolás Redondo, sacrificado como víctima propiciatoria entregada a los dirigentes del aparato felipista y su grupo mediático para que no le pongan más zancadillas”.

Vamos por partes. Bien está que ahora El Mundo considere elogiosas y plausibles las listas conjuntas para las municipales cuando hace meses –cuando se propusieron desde el PP y Redondo aún llevaba las riendas del PSE- este diario las consideró inconvenientes. En segundo lugar, que de la búsqueda de medidas para garantizar que no haya vacíos en las candidaturas y de las palabras del secretario general del PSOE, El Mundo deduzca que Zapatero no sólo pretende continuar sino elevar el nivel de colaboración con el PP llegando a las listas conjuntas en algunos municipios es puro voluntarismo por parte de El Mundo. Presentarlo, por último, como una forma de compensar la defenestración de Redondo es ignorar la razones por las que Prisa y González exigieron su cabeza. Difícilmente Prisa y los suyos iban a dejar de poner “zancadillas” a Zapatero si este reanudara la línea de cooperación con el PP en defensa de la Constitución y en oposición a los nacionalistas cuando fue precisamente eso lo que no le han perdonado a Redondo. Que Zapatero trate de evitar el castañazo electoral en el País Vasco cubriendo la vergonzosa defenestración del antiguo líder de los socialistas vascos con el manto de respetabilidad que le provee el pacto antiterrorista es una cosa. Esperar que la candidez del PP llegue al extremo de financiar electoralmente el giro al nacionalismo yendo en listas conjuntas con Prisa sería el colmo de lo que puede pretender esa torticera y suicida exigencia de no hacer electoralismo frente al terrorismo con el que se ha neutralizado y se sigue intentando neutralizar al PP.

Lo que es evidente es que Zapatero teme que el PP explote la renuncia a los principios del socialismo vasco. Por eso insiste en las directrices de Prisa de tratar de neutralizarlo con el Pacto antiterrorista y en defenestrar como políticamente incorrecto el “inmiscuirse” en las cambios de estrategia de otros partidos y el tratar de sacar provecho electoral de los mismos. La verdad es que Zapatero tampoco se puede quejar. Sólo Mayor Oreja, en unas efímeras declaraciones navideñas, abiertamente manifestó su disposición a aspirar al electorado socialista que no compartiera el giro hacia el nacionalismo. Ciertamente también Aznar el domingo criticó en una entrevista la defenestración de Redondo, pero sus reproches a los socialistas fueron muy templados, casi arrancados por su interlocutor, y muy entreverados con afirmaciones de no querer entrar “en valoraciones sobre el PSOE” ni inmiscuirse “en sus cuestiones internas”.

Para ABC Zapatero insistía ayer “en ese discurso claudicante y falto de coraje que consiste en acusar al PP de utilizar el terrorismo como arma política y electoral y sugerir que el presidente del Gobierno compromete el Pacto Antiterrorista por denunciar, en declaraciones a ABC, “la vileza extraordinaria” que ha supuesto la eliminación de Redondo”. Lo dicho. El PSOE pretende que el Pacto sea un cheque en blanco. Poco importa que el objetivo de ese pacto fuese precisamente impedir el dejarse arrastrar por el PNV en su vía hacia la ruptura constitucional. Zapatero lo ondea como si comprometiera al PP y no a los socialistas. ABC continúa afirmando acertadamente que Zapatero “está siguiendo a pies juntillas la estrategia de Ferraz: la campaña de acoso y derribo mediático-político a Redondo era el primer paso antes de subir, de un golpe, todas las escaleras que conducen a los aledaños del poder que representa el PNV”. Lo que está claro es que la crisis del PSE va para largo.


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