La confesión de Francisca González de que fue ella quien estranguló a sus hijos y la muerte del dramaturgo Adolfo Marsillach constituyen el denominador común de todas las portadas. Además de estas noticias, El Mundo y La Razón también recogen la propuesta de Zapatero de llevar listas conjuntas con el PP y el PNV. ABC, por su parte, completa su portada con la advertencia del riesgo de apagones recogida en un plan de emergencia elaborado por Red Eléctrica, mientras que El País destaca la denuncia de los magistrados vascos sobre el silencio institucional ante su gravísima situación.
Poco ha tardado Zapatero en dejar de manifiesto la candidez de la lectura que El Mundo hiciera ayer de sus palabras. El editorial de este diario creyó entender el lunes que las declaraciones del domingo del secretario general del PSOE se dirigían a un posible acuerdo con el PP para presentar listas conjuntas en algunos municipios vascos, lo que fue calificado por ese diario como un intento de Zapatero de “compensar la defenestración de Redondo”. Tal interpretación, como señalamos, era ingenuamente absurda. Si Zapatero había acatado la orden de derribo a Redondo, difícilmente iba ahora a auspiciar una intensificación de la colaboración con el PP con una propuesta de listas conjuntas que hiciera más improbable el giro al nacionalismo que Prisa quiere imponer a su partido en el País Vasco. Contábamos, pues, con que Zapatero desmintiera esa interpretación de El Mundo, pero la verdad no esperábamos que lo hiciera de una forma tan surrealista como la recogida en su propuesta de ayer: Las listas conjuntas que propone Zapatero incluyen también al PNV, a EA e IU. Para colmo de desfachatez e hipocresía, Zapatero quiere proponerlo formalmente en el seno de una reunión del Acuerdo por las Libertades, un Pacto que precisamente vetaba los acuerdos con los nacionalistas mientras estos continuaran por la senda del soberanismo y la ruptura constitucional.
En su editorial de este martes, El Mundo acertadamente califica de incoherente e inviable la oferta de Zapatero de un gran pacto entre las fuerzas democráticas para concurrir frente a Batasuna. “Y ello –explica el diario- porque no tiene sentido un pacto de formaciones como el PP y el PSOE, que defienden el actual marco constitucional, con el PNV y EA, que apuestan por la vía del soberanismo. ¿Cuál sería el programa de esta gran coalición municipal? ¿El reconocimiento del derecho de autodeterminación?. Si en el País Vasco hay miedo y falta de libertad, la culpa la tiene Batasuna y el entorno violento de ETA, con los que no dudó en pactar el PNV y con los que comparte los mismos fines políticos. Tras la dimisión de Redondo Terreros, el PSOE está buscando una equidistancia que no existe. La estrategia de Zapatero y Jáuregui –concluye El Mundo- es muy peligrosa, porque los socialistas corren el riesgo de ser fagocitados por un PNV que no está dispuesto a cambiar y que quiere una alianza con los socialistas para hacer más digerible su programa soberanista”.
Neutralizar al PP con la unidad de los demócratas
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