Menú

Caza de brujas

La nueva matanza terrorista en Israel que ha causado al menos 16 muertos y decenas de heridos ocupa el principal titular de portada de la mayoría de los periódicos. También son muy destacados el reproche de González a Zapatero sobre su falta de proyecto e ideas, la noticia de que un radical de izquierdas es el asesino del dirigente derechista holandés Pim Fortuyn, el nombramiento del actual presidente de la patronal vasca y próximo al PNV Román Knörr como nuevo consejero del BBVA o la decisión del Gobierno de Melilla de que enviará a los menores inmigrantes a la península.

Es bastante representativo de la descarada parcialidad pro palestina de los medios de comunicación españoles el hecho de que ni un solo diario dedique un editorial a la nueva y brutal embestida terrorista padecida por los ciudadanos de Israel. Se podría aducir que la hora en que se produjo el atentado suicida dejaba poco margen de tiempo para elaborar un comentario a la noticia. Lo cierto, sin embargo, es que en otras ocasiones, cuando la noticia podía dejar en mal lugar al Gobierno de Sharon, sí que se ha hecho ese esfuerzo editorial. Seguramente mañana ya se hará referencia al terrorismo palestino pero no para justificar y comprender al Gobierno Israelí, sino para denigrarlo. Tiempo al tiempo.

Se insulta a la víctima y no a su asesino

Otra de las peculiaridades de la prensa es el comentario sobre la identidad del asesino del político holandés Pim Fortuny. Todos los diarios, salvo rara excepción, no dejan de denigrar al dirigente asesinado, un entusiasta defensor de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, a quien se tilda de ultra, radical, xenófobo, racista y antidemocrático. No le han llamado “maricón” porque, afortunadamente en este caso, ese calificativo es políticamente incorrecto. Pero sí le han vejado asegurando que explotaba electoralmente su condición homosexual. No pudiendo reprocharle directamente su orientación sexual le han denigrado como xenófobo por haber criticado la persecución que los homosexuales sufren es los países islámicos.

Mientras tanto, a su asesino, un militante verdaderamente totalitario, violento y radical, se le presenta amablemente con los calificativos de “ecologista y amante de los animales”. A este individuo, además, más que su criminal intolerancia lo que se le reprocha es que con su acción pueda beneficiar indirectamente a la formación de Fortuny.

Aquí parece que el único riesgo para la democracia es la de los que quieren poner coto a la inmigración. Sin duda algunos de ellos -no todos- lo son. Pero, al margen de esta cuestión, los mayores crímenes y la mayor violencia que han sufrido nuestras democracias han venido incuestionablemente de la extrema izquierda. De esta, sin embargo, no se cuestiona su legitimidad. El miedo a la inmigración, puede en muchos casos ser criticable, pero no todo recelo lo debe ser. Por otra parte, se miente tildando de racista ese sentimiento — el sucesor de Fortuny al frente de su partido probablemente será Joao Varela, un holandés negro de origen caboverdiano-, mientras que, finalmente, se presenta al racismo como el único pecado posible contra la democracia.

Daría para un libro el comentar la campaña de desinformación que respecto a las formaciones europeas llamadas de “extrema derecha” están llevando a cabo los medios de comunicación. Esa campaña la lidera sin duda la prensa de izquierda, pero lo cierto es que arrastra al conjunto de los medios que, acomplejados y temerosos de ser lanzados al abismo de la ultraderecha, no hacen un análisis profundo sobre la naturaleza de estas formaciones.

En cualquier caso y centrados en el brutal crimen que ha sacudido Holanda, nos limitamos a recordar las palabras de Shakespeare: “Hereje no es el que arde en la hoguera, hereje es el que la enciende”.

Temas

En España

    Servicios

    • Oro Libertad
    • Inversión
    • Securitas