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Un pasito palante, dos pasitos patrás

La apertura de un “proceso de diálogo” entre España y Marruecos tras la reunión de este lunes de sus ministros de Exteriores es la noticia más destacada en las portadas de este martes. Los diarios también destacan el rechazo del Tribunal Constitucional, por siete votos a cinco, de los recursos de los condenados en el “caso Lasa-Zabala”. Muchos diarios también destacan la muerte de once palestinos por el ataque aéreo israelí sobre Gaza o el nuevo desplome bursátil tras la quiebra oficial de Worldcom. El País también recoge en portada que un ex espía asegura que Irán sobornó a Menem para encubrir un atentado antisemita que en 1994 provocó 104 muertos en Buenos Aires.

Todos los diarios coinciden en valorar positivamente la reunión que este lunes protagonizaron los ministros de Exteriores de España y Marruecos y consideran que esta supone el inicio del “deshielo” en la relación de ambos países.

El Mundo insiste en que “mal que les pese tanto a los que echan de menos la permanencia de la bandera rojigualda y la Legión en el islote como a quienes en esta importante encrucijada han antepuesto su odio contra Aznar a los intereses nacionales, el Gobierno español ha sabido resolver rápida y acertadamente la mayor crisis con Marruecos desde la Marcha Verde sobre el Sahara.”

Aunque El Mundo no lo incluya, hay un tercer grupo y lo constituyen quienes anteponen el seguidismo a nuestro Gobierno independientemente de los intereses de España. ¿Cómo es posible que los diarios que, mientras que el Gobierno parecía apostar por un proceso indefinido de negociación, apodícticamente afirmaban que la única forma por la que no podía pasar la resolución del conflicto era por el desalojo a la fuerza del islote, digan ahora, tras la intervención militar, que el Gobierno ha resuelto “rápida y acertadamente” el conflicto? Simplemente porque, antes y ahora, esa era y es la consigna lanzada por el Gobierno. Podríamos imputar ahora un error de diagnóstico en El Mundo — o en ABC o en La Razón — sino fuera porque lo único permanentemente constatable es su servilismo gubernamental.

¿Se ha parado a pensar el editorialista de El Mundo por qué, frente al 90 por ciento de los ciudadanos que en sus sondeos electrónicos instaron a repeler militarmente la ocupación marroquí ahora sólo el 60 por ciento de sus lectores dice estar conforme en cómo finalmente se ha resuelto el conflicto? Y eso a pesar de que ningún diario, salvo el nuestro, ha criticado la falta de coherencia de nuestro Gobierno por renunciar a ejercer la soberanía en ese islote que Marrruecos sigue pretendiendo quedarse en exclusiva. Perejil no tiene más valor que el simbólico que tiene nuestra bandera. Tratar de disociar uno y otro es engañarse. Recuperando militarmente el islote, España simbolizaba que iba a ser firme y no iba a estar dispuesto a negociar nuestra soberanía ni dejarse llevar por la pusilanimidad.

Nuestro Gobierno desde el desalojo de la isla, en lugar de inaugurar una política que hicieran pagar al regimen marroquí el coste de sus desplantes, está por el contrario tratando de hacerse perdonar su tímida respuesta. Parecería que fuera una mancha que hay que borrar para continuar en una actitud de pusilanimidad. Una condescendencia que, en lugar de impedir, anima a Rabat a tensionar las relaciones.

El País ya destaca en su editorial que “ayer en Bruselas el secretario de Estado para la UE, Ramón de Miguel, apuntaba quizás un cambio en la política española hacia el Sahara occidental”. Y nosotros nos preguntamos, ¿Por qué va a dejar de tensionar Rabat las relaciones si, cada vez que lo hace, nuestro Gobierno, en lugar de penalizarle, le premia? Aunque todos los diarios se centran en la cuestión del Sahara, este es el más inmediato objetivo de Rabat, pero no es el último. Si cada objetivo de Marruecos lo logra su Gobierno tensionando la cuerda, no le reprocharemos y es de esperar que siga con esa estrategia hasta final de trayecto.

Ya es irresponsable que los diarios gubernamentales no den importancia a gestos —que en diplomacia la tienen toda— como es que el ministro de Exteriores marroquí, después de que Palacio fuera la que aceptara desplazarse a Rabat, no acudiera a recibir a nuestra ministra al aeropuerto, ni siquiera a la puerta de su Ministerio. Pero es que estos diarios pro gubernamentales aun dicen que este lunes ha comenzado el “deshielo diplomático”. Lo que ha empezado —y veremos a donde llega— es la recolección de nueces por parte marroquí. Pero en fin, la candidez de nuestro Gobierno no tiene por ahora límites. Lo mismo que el seguidismo y servilismo de algunos diarios.

El caso Lasa y Zabala

El Mundo , El País y La Razón dedican un editorial a comentar la confirmación del Tribunal Constitucional de las condenas que fijara el Tribunal Supremo respecto al caso Lasa-Zabala. Los editoriales más antagónicos son los de El Mundo y La Razón . Mientras el primero destaca que la sentencia prueba que Galindo es un “culpable con todas las garantías”, el segundo insta directamente a Aznar a que indulte al ex general. La Razón remarca la fuerte división que se ha producido en el Constitucional que ha respaldado con cinco votos en contra y siete a favor la sentencia condenatoria del Supremo. Este diario además de señalar que los cico votos discrepantes ven avalada su postura por la Fiscalía y la Abogacía del Estado, destaca el agravio comparativo que supone la libertad y el sueldo a cago de los contribuyentes que disfruta el ex dirigente etarra y actual dirigente de Batasuna, Josú Ternera frente a la prisión del ex general de la Guardia Civil.

El Mundo , por el contrario, considera que la sentencia supone un “respaldo al trabajo de investigación periodística de El Mundo, que aportó las principales claves de los hechos, a la vez que un baldón en la conciencia de los gobernantes socialistas —de quienes dependían Galindo y Elgorriaga— que nunca quisieron asumir ninguna responsabilidad”.

Evidentemente, hay que destacar el incuestionable acierto y profesionalidad de este periódico por esta y muchas otras labores de investigación. Sin embargo, estaremos de acuerdo en que si la sentencia condenatoria puede ser criticada por quienes creen que no ha habido suficientes pruebas, también es criticable por los que no pueden creerse que un general como Rodríguez Galindo, con su sentido de la autoridad y de la subordinación en la jerarquía de mandos, decidiera por motu propio ordenar el secuestro, tortura y posterior asesinato de los dos etarras.

La Razón no entra en estas disquisiciones y se limita a defender abiertamente la impunidad de los condenados a través del recuso al indulto. Lo mismo que hace El País de forma más cobarde y encubierta al decir que “si el veredicto ha sido severo por imperativo legal, el Estado de derecho tiene vías para suavizarlo”.

El Mundo, por su parte, afirma que “muy difícil, por no decir imposible, sería para el Gobierno argumentar la concesión de la medida de gracia para quienes han sido condenados nada menos que por delitos de asesinato”.

Hombre, no creemos que será tan difícil hacerlo cuando de hecho los gobiernos españoles ya se lo han otorgado a muchos crímenes de ETA. En cuanto a argumentarlos, seguro que el Gobierno contará con el silencio o el respaldo argumental que El Mundo le brindó a los indultos ofrecidos a ETA, por adelantado, en el Pacto de Ajuria Enea y que los nacionalistas quisieron poner en práctica, sin critica alguna de la prensa española, durante la última tregua. Si el Mundo jamás se ha apuesto a los indultos que ya se han concedido y los que se han ofrecido para el futuro a los etarras, no creemos que hiciera campaña en contra del que se concediera a Galindo. Aquí la impunidad también es cuestión de treguas. Aunque las medidas de gracia, maldita la gracia que hacen a las víctimas.


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