El Mundo
,
ABC
y
La Razón
son los tres diarios que continúan dedicando un editorial a la catastrofe del Prestige. El primero se centra en comentar la noticia de que el barco hundido sigue vertiendo 125 toneladas de fuel al día, mientras que los dos últimos se centran en la labor de oposición de los nacionalistas vascos y gallegos y, en menor mendida, en la del PSOE.
El Mundo continúa dando muestras de una zigzagueante línea editorial. Ayer hacía loas y comentarios exageradamente laudatorios de Rajoy y Aznar diciendo que habian reconocido errores, cuando lo cierto es que, en el caso del presidente, se había limitado a reconocer su condición humana que, como tal, es susceptible de cometer errores. Lo admitió de forma genérica, pero sin señalar alguno en concreto. Por el contrario, Aznar en su soberbia rechazó uno por uno los acertados reproches que se le han venido haciendo.
En ningún momento Aznar aceptó ni descoordinación, ni lentitud en la movilización del Ejército, ni falta de información, ni que hubiera minimizado la importancia de la catástrofe, ni que cometiera un error negándose a visitar la zona afectada. El Mundo , sin embargo, valoró esa insistente soberbia del presidente como si hubiera entonado un verdadero mea culpa . Hoy, sin embargo, su editorial arremete demagógicamente contra Rajoy recordándole su expresión de los “hilitos de plastelina” por los que ahora sabemos que el barco pierde unas 150 toneladas de fuel diarias.
La expresión de Rajoy era más un intento descriptivo de cómo fluía el fuel —ciertamente parecen filamentos líquidos pero muy densos— que un intento de negar que el barco hubiera dejado de verter fuel. En cualquier caso, esta es una circunstancia que difícilmente se le puede imputar al Gobierno. Pero El Mundo arremete contra el Gobierno en algo sobre lo que no tiene control y sin embargo es indulgente en actitudes que sí se le pueden reprochar.
El Mundo insiste en “replantear la cuestión de si la decisión de alejar el barco para hundirlo en alta mar fue correcta o si había otras opciones con menor coste ecológico”. “Sería injusto acusar a posteriori al Gobierno de haberse equivocado”, admite hipócritamente el editorialista para, a continuación desdecirse y considerar que “sí se le puede reprochar que dicha decisión se adoptó con una insuficiente información y a un nivel que no era el adecuado. Los hechos lo han demostrado”.
Lo cierto es que, ante las roturas del Prestige, no había solución buena alguna, y si El Mundo considera —por supuesto, a toro pasado— que había “otras opciones con menor coste ecológico”, que tenga la valentía, al menos, de señalar alguna. Pero no lo hace.
El otro día insinúo que lo mejor era acercarlo a puerto y tuvo que ser el alcalde de La Coruña el que informara que el Pretige tenía demasiado calado para poder entrar en el puerto de su ciudad. Como recordaba hace unos días en La Vanguardia el oceanógrafo que coordinó la crisis del Erika, Michel Girin, “Ningún puerto acepta un barco tocado. ¿Acaso algún puerto aceptaba el “Prestige”?.
Hay además una equivocada interpretación metodológica de cómo los hechos refutan o no el acierto de una decisión que, como la del Prestige, se tenía obligatoriamente que adoptar sin margen de tiempo y en orden de probabilidades. Todas las opciones tenían un grado de probabilidad de que fracasaran en su objetivo de minimizar los daños. La acertada es siempre elegir la que más probabilidad ofrezca de lograr un resultado favorable. Apostar a que salga, por ejemplo, el tres en un dado, en lugar de hacerlo por una opción que tenga más probabilidad de acierto como puede ser un número par, es una decisión más arriesgada, y por tanto más “equivocada”, aunque luego el dado deje boca arriba el tres.
Ningún medio informativo, ningún partido político ni ningún experto cuestionaron en su momento la decisión del Gobierno de optar, como primera medida, por el alejamiento de ese foco de contaminación. Sólo ahora, cuando ya saben qué número ha salido en el dado, critican la decisión. Como en eso acertadamente señalaba el otro día Cascos, “los críticos de ahora juegan con la ventaja de no poder contrastar en la experiencia las alternativas”.
Y a partir de esta reflexión, que trata de deslindar lo que es una critica justa de lo que es oportunismo demagógico, pasamos a analizar la propuesta de Zapatero de crear un Super Ministerio de Seguridad Publica para combatir crisis como la que nos atañe y que ABC destaca en su portada.
Su editorial se empeña en ver en la actitud de Zapatero “otro talante” y considera que ya no se limita a los reproches al Gobierno —sean justos o no— sino que tambien aporta “ideas y soluciones”. Para ABC , “conecta con esto su intención de crear, si es que llega al poder, un gran Ministerio de Seguridad que supere el concepto tradicional del de Interior”, una propuesta que según el editorial de ABC es “útil, acertada y provechosa que debe ser valorada en términos de aportación y que merece ser subrayada”.
Ciertamente Zapatero está logrando que de los socialistas se pueda seguir diciendo aquello de que “su solución ante cualquier problema pasa por la creación de un nuevo Ministerio”. Aquí lo que ha fallado es una falta de exigencia y firmeza por parte de la ley para obligar a los barcos a que ofrezcan condiciones de seguridad. Lo que ha fallado no se soluciona creando un nuevo ministerio, sino haciendo con determinación lo que las autoridades competentes no han hecho hasta ahora. Lo de Zapatero, a pesar de lo que diga ABC , no aporta solución alguna y sigue en la senda de demagogia, como esa de culpar de la crisis al “neoliberalismo del Gobierno”.
Nosotros hemos centrado nuestras críticas en el Gobierno de Aznar, porque es el que tiene las responsabilidades ejecutivas. Sin embargo, la actitud de la oposición, como en tantas ocasiones, hace bueno al Gobierno.
Respecto a los nacionalistas, ABC denuncia las dementes declaraciones de Beiras desaconsejando a Aznar de que visite a Galicia porque “puede haber hasta muertos”. “Las situaciones de crisis suelen ser aprovechadas por los partidos antisistema”. Dice acertadamente ABC . Pero en lugar de reprochar —como hasta hace poco venía haciendo— al PSOE que haga el juego a los separatistas con su oportunismo demagógico contra el Gobierno, ABC considera, como antes indicábamos, que “Zapatero sostiene ahora un nuevo tono, que sustituye al inicial”. Ni es así, ni Prisa lo consentiría.
Respecto a los nacionalistas vascos, La Razón arremete acertadamente contra Ibarretxe por poner pegas al despliegue del Ejercito en las costas vascas. “En el caso de tener que acometer un despliegue de la envergadura del que se ha llevado a cabo en Galicia, la colaboración con el Gobierno autónomo vasco sería muy necesaria”, dice La Razón . No sólo es necesaria, sino que es exigible. Y, desde luego, su falta no debe ser excusa para que el Gobierno, en cualquier caso, no desplegara el Ejército si considera que hace falta. Las costas son competencia del Gobierno central, y si los nacionalistas insisten en jugar a la independencia, es deber del Gobierno no consentirlo. Lo decimos porque, si bien la línea critica de La Razón contra los nacionalistas es, como de costumbre, la acertada, también es costumbre de este diario no reclamar nada al Gobierno que él mismo no decida hacer por si mismo para hacerles frente.
Resumen de prensa
La catástrofe del Prestige continua liderando, como no podía ser menos, la atención de las portadas y editoriales de prensa de este miércoles. Los titulares de El Mundo , El País y La Vanguardia destacan que el barco hundido pierde 125 toneladas de fuel al día. ABC , sin embargo, lo que destaca es la propuesta de Zapatero de crear un Ministerio de Seguridad Pública para combatir crisis como la del Prestige. Finalmente, La Razón denuncia que Ibarretxe pone trabas al Ejército para retirar el fuel del litoral vasco.
Varios diarios llevan a su portada la noticia de que dos barcos de la Armada española han interceptado en el Índico un buque norcoreano con doce misiles “Scud” así como las declaraciones de Aznar en las que ordenaba a su partido, una vez más, aparcar el debate sobre la sucesión.
Las portadas continúan prestando atención a la explosiva situación de Venezuela, denunciando La Razón que los chavistas han atacado varias cadenas de televisión y periódicos no afectos al régimen, mientras que ABC destaca que Chávez denuncia la inminencia de un golpe de Estado mientras la Corte Suprema suspende sus trabajos.
El País y La Vanguardia llevan a portada la entrega del Premio Nobel de la Paz al ex presidente norteamericano, Jimmy Carter, mientras que El Mundo y ABC dan relevancia a los datos del EGM que dan un incremento de audiencia a estos dos diarios. ABC y El País destacan la agudización de la crisis económica en Alemania y la amenaza de Schröder de dimitir ante las divergencias en la cúpula de su partido.
Finalmente, La Vanguardia dedica media portada a dar relevancia a la entrega al The New York Times de manos del Rey del I Premio Internacional Conde de Barcelona.
El Mundo continúa dando muestras de una zigzagueante línea editorial. Ayer hacía loas y comentarios exageradamente laudatorios de Rajoy y Aznar diciendo que habian reconocido errores, cuando lo cierto es que, en el caso del presidente, se había limitado a reconocer su condición humana que, como tal, es susceptible de cometer errores. Lo admitió de forma genérica, pero sin señalar alguno en concreto. Por el contrario, Aznar en su soberbia rechazó uno por uno los acertados reproches que se le han venido haciendo.
En ningún momento Aznar aceptó ni descoordinación, ni lentitud en la movilización del Ejército, ni falta de información, ni que hubiera minimizado la importancia de la catástrofe, ni que cometiera un error negándose a visitar la zona afectada. El Mundo , sin embargo, valoró esa insistente soberbia del presidente como si hubiera entonado un verdadero mea culpa . Hoy, sin embargo, su editorial arremete demagógicamente contra Rajoy recordándole su expresión de los “hilitos de plastelina” por los que ahora sabemos que el barco pierde unas 150 toneladas de fuel diarias.
La expresión de Rajoy era más un intento descriptivo de cómo fluía el fuel —ciertamente parecen filamentos líquidos pero muy densos— que un intento de negar que el barco hubiera dejado de verter fuel. En cualquier caso, esta es una circunstancia que difícilmente se le puede imputar al Gobierno. Pero El Mundo arremete contra el Gobierno en algo sobre lo que no tiene control y sin embargo es indulgente en actitudes que sí se le pueden reprochar.
El Mundo insiste en “replantear la cuestión de si la decisión de alejar el barco para hundirlo en alta mar fue correcta o si había otras opciones con menor coste ecológico”. “Sería injusto acusar a posteriori al Gobierno de haberse equivocado”, admite hipócritamente el editorialista para, a continuación desdecirse y considerar que “sí se le puede reprochar que dicha decisión se adoptó con una insuficiente información y a un nivel que no era el adecuado. Los hechos lo han demostrado”.
Lo cierto es que, ante las roturas del Prestige, no había solución buena alguna, y si El Mundo considera —por supuesto, a toro pasado— que había “otras opciones con menor coste ecológico”, que tenga la valentía, al menos, de señalar alguna. Pero no lo hace.
El otro día insinúo que lo mejor era acercarlo a puerto y tuvo que ser el alcalde de La Coruña el que informara que el Pretige tenía demasiado calado para poder entrar en el puerto de su ciudad. Como recordaba hace unos días en La Vanguardia el oceanógrafo que coordinó la crisis del Erika, Michel Girin, “Ningún puerto acepta un barco tocado. ¿Acaso algún puerto aceptaba el “Prestige”?.
Hay además una equivocada interpretación metodológica de cómo los hechos refutan o no el acierto de una decisión que, como la del Prestige, se tenía obligatoriamente que adoptar sin margen de tiempo y en orden de probabilidades. Todas las opciones tenían un grado de probabilidad de que fracasaran en su objetivo de minimizar los daños. La acertada es siempre elegir la que más probabilidad ofrezca de lograr un resultado favorable. Apostar a que salga, por ejemplo, el tres en un dado, en lugar de hacerlo por una opción que tenga más probabilidad de acierto como puede ser un número par, es una decisión más arriesgada, y por tanto más “equivocada”, aunque luego el dado deje boca arriba el tres.
Ningún medio informativo, ningún partido político ni ningún experto cuestionaron en su momento la decisión del Gobierno de optar, como primera medida, por el alejamiento de ese foco de contaminación. Sólo ahora, cuando ya saben qué número ha salido en el dado, critican la decisión. Como en eso acertadamente señalaba el otro día Cascos, “los críticos de ahora juegan con la ventaja de no poder contrastar en la experiencia las alternativas”.
Y a partir de esta reflexión, que trata de deslindar lo que es una critica justa de lo que es oportunismo demagógico, pasamos a analizar la propuesta de Zapatero de crear un Super Ministerio de Seguridad Publica para combatir crisis como la que nos atañe y que ABC destaca en su portada.
Su editorial se empeña en ver en la actitud de Zapatero “otro talante” y considera que ya no se limita a los reproches al Gobierno —sean justos o no— sino que tambien aporta “ideas y soluciones”. Para ABC , “conecta con esto su intención de crear, si es que llega al poder, un gran Ministerio de Seguridad que supere el concepto tradicional del de Interior”, una propuesta que según el editorial de ABC es “útil, acertada y provechosa que debe ser valorada en términos de aportación y que merece ser subrayada”.
Ciertamente Zapatero está logrando que de los socialistas se pueda seguir diciendo aquello de que “su solución ante cualquier problema pasa por la creación de un nuevo Ministerio”. Aquí lo que ha fallado es una falta de exigencia y firmeza por parte de la ley para obligar a los barcos a que ofrezcan condiciones de seguridad. Lo que ha fallado no se soluciona creando un nuevo ministerio, sino haciendo con determinación lo que las autoridades competentes no han hecho hasta ahora. Lo de Zapatero, a pesar de lo que diga ABC , no aporta solución alguna y sigue en la senda de demagogia, como esa de culpar de la crisis al “neoliberalismo del Gobierno”.
Nosotros hemos centrado nuestras críticas en el Gobierno de Aznar, porque es el que tiene las responsabilidades ejecutivas. Sin embargo, la actitud de la oposición, como en tantas ocasiones, hace bueno al Gobierno.
Respecto a los nacionalistas, ABC denuncia las dementes declaraciones de Beiras desaconsejando a Aznar de que visite a Galicia porque “puede haber hasta muertos”. “Las situaciones de crisis suelen ser aprovechadas por los partidos antisistema”. Dice acertadamente ABC . Pero en lugar de reprochar —como hasta hace poco venía haciendo— al PSOE que haga el juego a los separatistas con su oportunismo demagógico contra el Gobierno, ABC considera, como antes indicábamos, que “Zapatero sostiene ahora un nuevo tono, que sustituye al inicial”. Ni es así, ni Prisa lo consentiría.
Respecto a los nacionalistas vascos, La Razón arremete acertadamente contra Ibarretxe por poner pegas al despliegue del Ejercito en las costas vascas. “En el caso de tener que acometer un despliegue de la envergadura del que se ha llevado a cabo en Galicia, la colaboración con el Gobierno autónomo vasco sería muy necesaria”, dice La Razón . No sólo es necesaria, sino que es exigible. Y, desde luego, su falta no debe ser excusa para que el Gobierno, en cualquier caso, no desplegara el Ejército si considera que hace falta. Las costas son competencia del Gobierno central, y si los nacionalistas insisten en jugar a la independencia, es deber del Gobierno no consentirlo. Lo decimos porque, si bien la línea critica de La Razón contra los nacionalistas es, como de costumbre, la acertada, también es costumbre de este diario no reclamar nada al Gobierno que él mismo no decida hacer por si mismo para hacerles frente.
Resumen de prensa
La catástrofe del Prestige continua liderando, como no podía ser menos, la atención de las portadas y editoriales de prensa de este miércoles. Los titulares de El Mundo , El País y La Vanguardia destacan que el barco hundido pierde 125 toneladas de fuel al día. ABC , sin embargo, lo que destaca es la propuesta de Zapatero de crear un Ministerio de Seguridad Pública para combatir crisis como la del Prestige. Finalmente, La Razón denuncia que Ibarretxe pone trabas al Ejército para retirar el fuel del litoral vasco.
Varios diarios llevan a su portada la noticia de que dos barcos de la Armada española han interceptado en el Índico un buque norcoreano con doce misiles “Scud” así como las declaraciones de Aznar en las que ordenaba a su partido, una vez más, aparcar el debate sobre la sucesión.
Las portadas continúan prestando atención a la explosiva situación de Venezuela, denunciando La Razón que los chavistas han atacado varias cadenas de televisión y periódicos no afectos al régimen, mientras que ABC destaca que Chávez denuncia la inminencia de un golpe de Estado mientras la Corte Suprema suspende sus trabajos.
El País y La Vanguardia llevan a portada la entrega del Premio Nobel de la Paz al ex presidente norteamericano, Jimmy Carter, mientras que El Mundo y ABC dan relevancia a los datos del EGM que dan un incremento de audiencia a estos dos diarios. ABC y El País destacan la agudización de la crisis económica en Alemania y la amenaza de Schröder de dimitir ante las divergencias en la cúpula de su partido.
Finalmente, La Vanguardia dedica media portada a dar relevancia a la entrega al The New York Times de manos del Rey del I Premio Internacional Conde de Barcelona.