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Preocupación por los "compañeros de viaje"

No hay grandes sorpresas ni cambios en la forma que los diarios tienen de valorar las intervenciones de Aznar y Powell respecto a la cuestión iraquí. Sólo cabe comentar una pequeña cuestión respecto a La Razón y otra de mayor calado respecto a El País.

Respecto al diario de Ansón, su editorial mantiene el claro respaldo que viene ofreciendo desde hace escasas semanas a la posición de Aznar en este asunto. La Razón, como hemos venido señalando, ha efectuado un copernicano giro editorial despues de que sus portadas, sus editoriales y el propio Ansón en sus “canelas finas” arremetieran como el que más contra el “belicismo” y el “imperialismo de Bush II”.

Pues bien, hoy Ansón se diría que se siente obligado a dar explicaciones por la falta de coherencia de su diario cuando, invocando al Papa, asegura que “su posición personal” es “idéntica” a la que expresó hace unas semanas. Ciertamente, su antisemitismo y su antiamericanismo es “idéntico” al que ya mostró entonces, e “idéntico”, dicho sea de paso, a ese “viejo estalinismo” que hoy dice querer denunciar. Ansón, en una afirmación que pudiera ciertamente suscribir gustosa la Alianza de Intelectuales Antiimperialistas, insiste en decir que esta guerra “no sólo se trata de una cuestión de petróleo” sino también de una exigencia del “lobby judío”. Y el caso es que Ansón reconoce abiertamente que “Sharon y ese lobby judio” “tienen razón en temer que en cualquier momento Irak ataque a la nación israelí, la aniquile y eche los judíos al mar”. Eso, lógicamente, para don Luis María no es razón suficiente “para justificar una guerra desmesurada contra Irak porque así lo exige Israel”. Y es que Ansón dice que "no me han convencido ni las pruebas ni los argumentos aportados por Powell" cuidándose muy mucho de no decir lo mismo respecto a los aportados por Aznar.

La preocupación de Ansón es triple: Por una parte, quiere ser coherente con su ya expresado antiamericanismo; por otra, no quiere que eso provoque el desafecto de Aznar hacia su diario por lo que es "su opinión personal" y, por último, le preocupa verse acompañado con “el pelo de la dehesa del viejo estalinismo” en su rechazo a la guerra. Ansón pretende no querer dar cancha a los actores del Goya proclamando por su parte su “No a la guerra, pero no también a que Sadam permanezca en el poder”. Para Ansón es “cinismo elevado al cubo” no oponerse a ambas cosas, pues “es una burla para el mundo la continuidad de un dictador endiosado y estúpido que exhibió su victoria en las últimas elecciones con un cien por cien de los votos”.

¿Se puede saber cómo pretende Ansón acabar con el régimen de Sadam si no es recurriendo a la guerra? ¿Acaso Sadam se ha mostrado dispuesto a renunciar a su dictadura por ahorrar a su país el enfrentamiento bélico? ¿Quién comete aquí “la burla” y el “cinismo elevado al cubo” asegurando que están en pie de igualdad su "no" a la guerra y su "no" a la continuidad de Sadam?. Esa pretensión de Ansón es un imposible metafísico. Es necesario supeditar un rechazo a otro y aceptar honrada y abiertamente que se renuncia a uno de ellos como mal menor.

Respecto a El País, detectamos una cierta moderación en su editorial, sobre todo si lo comparamos con el desatado e incondicional rechazo a la guerra mostrado ayer por Zapatero. Como ABC opotunamente percibe, “ a tenor de lo expuesto, el Partido socialista se opone a la intervención contra Sadam Husein con o sin segunda resolución del Consejo de Seguridad y se pronuncia por diferir sin fecha ni propuesta concreta el actual statu quo en Irak. Es decir, la oposición socialista —se cumpla o no la legislación internacional— no parece ofrecer más alternativa que protestar contra una intervención bélica convocando para ello movilizaciones.

Volviendo al El País, ya en su titular de portada considera que lo presentado por Powell son “pruebas de que Sadam oculta armas”. En un editorial que titula “las razones de EE UU”, El País comienza afirmando que, con lo expuesto ahora por Powell, “Estados Unidos ha afianzado su caso contra Sadam Husein”. “De los documentos que Washington ha decidido finalmente compartir con la comunidad internacional —continúa El País— se desprende para un observador de buena fe que Bagdad se ha embarcado antes de la llegada de los inspectores de la ONU en un plan de ocultamiento y traslado de agentes químicos y biológicos, que siguen fabricando en laboratorios móviles”. Más adelante, insiste en que “por fragmentarias que sean las pruebas de Powell convencerán a sus destinatarios en la medida que estos deseen ser convencidos”. Es más El País justifica esa “fragmentación” recordando que Powell “ya había advertido de que su alegato no podía ser incontrovertible, dada la necesidad de proteger fuentes y métodos de espionaje y no alertar a Bagdad más de lo imprescindible”.

El País no se queda ahí, sino que reconoce ahora que “si el déspota iraquí autorizó en noviembre el regreso de los expertos de la ONU fue por la amenaza de invasión inminente”. Considera que “Washington no debe perder la razón que le asiste ignorando la legalidad internacional”, pero con clara consciencia también de que esa “legalidad internacional” puede jugar dentro de poco a favor de EE UU. “Un nuevo y categórico pronunciamiento de Naciones Unidas haría las cosas más fáciles en el frente interior”. Sabe que la oposición de Francia y Alemania puede quebrarse y eso podría dejar en mal lugar al partido que lidera Zapatero. Mientras ese cambio en París y Berlin no se produzca, El País no renuncia, sin embargo, a tratar de aprovechar la cuestión iraquí para desgastar a Aznar.

Este diario, en un segundo editorial titulado “la soledad de Aznar” pasa de puntillas respecto a las razones esgrimidas por el presidente, y sólo dice de ellas que “Aznar lo mezcló todo”. Curiosamente no hace ni una sola referencia al discurso de Zapatero. En lugar de eso, se centra en destacar la soledad del PP y en reprochar a Aznar su seguimiento "a Bush". En este segundo editorial, se reitera el nombre de Bush, que prácticamente había desaparecido en el primer editorial, en el que reconocía las razones de Washington, Powell o Estados Unidos frente a Irak.

El País acusa a nuestro Gobierno de ser “el que, frente a la crisis con Irak acelerada por la administración Bush, ha cambiado de política y desbaratado el consenso político español en esta crisis, convirtiéndose junto al Reino Unido y Bulgaria en uno de los principales agentes de la política de Bush en el Consejo de Seguridad”. Pero ¿es que el tal Bush no tiene que ver nada con ese Washington al que El País recomienda en su primer editorial “no perder la razón que le asiste” y al que reconoce que “si el déspota iraquí autorizó el regreso de los inspectores fue gracias a su amenaza de invasión inminente”?

Parece como si Prisa quisiera frenar algo a un PSOE desatado. Pretende evidentemente que los socialistas utilicen todo lo que se pueda el tema de Irak para desgastar al PP, pero teniendo cuidado de no quedar en solitario si se produce un cambio en París y Berlín. No creemos que el PSOE confíe tanto y tan exclusivamente en el rechazo de buena parte de la sociedad española a la guerra como para ignorar los posibles cambios del Eje franco-alemán y mucho menos si eso supone desobedecer a Prisa solamente quince días después de que Polanco convocara a Zapatero. Se trata tan sólo de un doble juego, como ese que tan bien refleja los dos editoriales de hoy de El País: “Las razones de EE UU” y “La soledad de Aznar”. Si Francia y Alemania finalmente se apuntan a “las razones” de EE UU, la “soledad” bien podrá ser la de Zapatero.

Resumen de prensa

La posible guerra contra Irak, como era de esperar, prácticamente monopoliza las portadas de este jueves. Los principales titulares de todos los diarios se centran en la intervención de Colin Powell en el Consejo de Seguridad de la ONU y de Aznar en el Congreso de los diputados respecto a Irak. El Mundo y La Vanguardia coinciden en destacar que ni el secretario de Estado norteamericano ni el presidente del Gobierno lograron convencer a quienes por ahora se oponen a acabar por la fuerza con el régimen de Sadam Hussein. ABC y La Razón, más que a valorar los efectos, dan prioridad a lo que ambos mandatarios dijeron. Así La Razón destaca que “Aznar vicula a Bagdad con el terrorismo de Al Qaida” y, respecto a Powell destca su afirmación de que “Sadam tiene armas en laboratorios móviles”. El País, si por una parte afirma que “Powell presenta en la ONU pruebas de que Sadam oculta armas”, en otro titular afirma que “Aznar se queda solo en su defensa de la guerra preventiva”.

Varios son los diarios que hacen referencia a los actores que ayer interrumpieron la intervención de Aznar mostrando camisetas en el que expresaban su rechazo a la guerra. La Razón destaca que entre estos actores se encuentran varios de los “subvencionados y popularizados por el PP”.

Como decíamos, los periódicos apenas sí dejan espacio en sus portadas para otras noticias. El Mundo señala a dos columnas que “Corea del Norte reactiva una central nuclear capaz de producir bombas atómicas”. Este diario y El País coinciden en destacar los cuatro asesinatos que se han producido en Madrid en menos de doce horas.

Finalmente, ABC y El País señalan que el paro subió en 54.229 personas. El primer diario destaca que esa subida del desempleo se produjo a pesar de la cifra histórica de contratación durante enero. El País prefiere insistir en que con estos datos se alcanza “la cifra más alta de desempleados desde marzo de 1999”.

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