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La izquierda más radical trata de reproducir el 13M frente a la sede del PP

Unas quinientas personas han participado en una manifestación contra la corrupción convocada de forma ilegal frente a la sede del PP en Madrid.

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Convocados a través de las redes sociales y en una concentración que tenía carácter ilegal, unas quinientas personas han participado en una manifestación "contra la corrupción" en el PP en la que se han proferido gritos e insultos contra el Ejecutivo, algunos de sus miembros y el partido que lo apoya, incluyendo al propio Luis Bárcenas y la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes.

La manifestación ha contado con la sección más veterana de la izquierda radical: luengas barbas grises y poco pobladas cabelleras blancas han tomado protagonismo frente a los habitualmente más jóvenes propietarios de rastas, piercings y dilataciones en los lóbulos.

Como suele ser habitual, los manifestantes portaban pancartas –muchas de ellas repartidas por un anciano en los primeros momentos de la concentración- y banderas republicanas, además de algunos aditamentos extra como petos "en defensa de Telemadrid" y, por supuesto, toda una batería de teléfonos de última generación que muchos de ellos usaban con frenesí para enviar mensajes o tomar imágenes.

"Primero, tumbar el Gobierno"

Algunos manifestantes mostraban, casi por turnos, explosiones de indignación en las que, con voz quebrada y cajas destempladas, arremetían contra el PP o contra los policías presentes. Sin embargo, instantes después de estos acaloramientos se podía ver a los mismos manifestantes charlando amigablemente con sus compañeros de concentración.

Otros tenían más claro el objeto de la manifestación y, mientras algunos gritaban a favor de la república o eslóganes como "los Borbones a los tiburones", otros comentaban que "lo que tenemos que hacer es tumbar el Gobierno, luego ya veremos qué forma de Estado queremos". "El enemigo es el PP", respondía otro manifestante.

Insultos variados

Desde el más sencillo "ladrones" hasta rimas más o menos afortunadas pero habitualmente malsonantes, los manifestantes han coreado una gama variada de insultos contra el Gobierno y los populares, y no han tenido empacho en ser igualmente agresivos contra los policías que protegían la sede del PP.

Los peores, más machistas y más agresivos gritos recibían la complacencia de los presentes, como el caso de un joven que le espetaba a una agente de policía que estaba tomando imágenes que se metiese "la cámara por el coño (sic)".

El despliegue policial ha sido importante, pero tampoco especialmente llamativo: la calle Genova ha sido cortada una manzana antes de la sede del PP, donde se han colocado una serie de vallas para constituir una barrera de unos dos metros de ancho. Tras esta barrera varias filas de policías con unas docenas de agentes y, detrás de ellos, unas diez furgonetas policiales.

Pese a los insultos y los momentos de tensión contra los policías, la escasa participación y probablemente también la avanzada edad de muchos manifestantes han mantenido en todo momento la situación en un nivel razonable de tranquilidad y sin que se apreciase posibilidad alguna de que se generasen disturbios.

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