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Una médico catalana antepone el separatismo a la vida de un paciente crítico

La negativa de una médico catalana a identificarse ante la Guardia Civil pone en peligro la salud de un herido con quemaduras en el 70% del cuerpo.

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El pasado 10 de octubre las labores de acondicionamiento del estadio de Son Moix en Palma de Mallorca terminaron con un fuerte susto después de que estallara un transformador hiriendo de gravedad a tres operarios. En cuanto sucedió, se activó a un equipo de emergencias para trasladar al operario con heridas más importantes -quemaduras en el 70% de su cuerpo- a un avión medicalizado y de ahí hasta Barcelona, al Hospital Valle de Hebrón. Se trata del centro sanitario que el archipiélago Balear tiene de referencia para "grandes quemados".

Según han confirmado diferentes fuentes a Libertad Digital, aquel traslado no salió como se esperaba, ni tampoco como requería la urgencia de las heridas que mantenían grave al operario de Son Moix. Tras comunicar al Servicio Catalán de Emergencias (SEM) el traslado, el avión medicalizado voló hasta Barcelona. Allí, la operativa determina que una ambulancia del SEM acceda a pie de pista hasta el avión medicalizado, se realice el traspaso del paciente del avión a la ambulancia para que ésta le acerque, con la mayor celeridad posible, hasta la unidad de quemados del Hospital Valle de Hebrón.

Cuando el avión aterrizó en El Prat, tanto el piloto de la aeronave como el médico del 061 de Baleares y su enfermero aguardaron a que la ambulancia llegara hasta el avión para poder mover al paciente. Mientras los aparatos electromédicos del avión funcionaban con las baterías de la nave, a la espera de la llegada del transporte del SEM, el equipo del 061 de Baleares se extrañó al darse cuenta de que la ambulancia que esperaban estaba estacionada a un lado del control de acceso del aeropuerto.

Las normas dictan que la seguridad de la pista, a cargo de la Guardia Civil, debe identificar no sólo a los médicos que quieran cruzar el control, sino también los aparatos médicos. Se trata de un control rutinario, pero obligatorio.

Los minutos pasaban y la ambulancia no se movía del lateral de la puerta de acceso. Entonces, el equipo del 061 decidió ponerse en contacto con la central del servicio en Baleares para preguntar si se había comunicado algún incidente que impedía entrar a la ambulancia. Los minutos, que seguían pasando, ya sumaban más de una hora desde que el avión medicalizado aterrizó en Barcelona. Entonces, el equipo se puso en contacto con el control de acceso ya que las baterías del avión comenzaban a quedarse sin autonomía y peligraba el funcionamiento de los aparatos electromédicos que mantenían estable al paciente dentro de la gravedad que entrañaban sus heridas.

En aquella comunicación, se les informa de que la doctora de la ambulancia y su enfermera se negaban a identificarse en el control de seguridad. Los dos guardias civiles sólo habían podido identificar al conductor de la ambulancia. Atónitos ante la respuesta, los miembros del equipo de emergencias del avión acudieron a pie hasta el control. En aquel momento volvieron a sorprenderse porque la ambulancia arrancó, según varios testigos, y dio media vuelta. Casi instintivamente, el piloto y el médico del avión echaron a correr mientras la ambulancia maniobraba para dar la vuelta y lograron cortarle el paso.

Con la ambulancia detenida, las facultativas del Servicio de Emergencias de Cataluña insistieron airados en que no reconocían a la Guardia Civil como autoridad competente por considerarlo "un cuerpo policial de un estado opresor que no reconocen" y siguieron negándose a dar sus nombres. Comenzó entonces una discusión que se terminó zanjando apelando a la humanidad de los agentes de la Benemérita que accedieron a dejar pasar el vehículo medicalizado después de explicar que el enfermo que tenían que trasladar estaba en estado crítico. Finalmente, la médico y la enfermera del SEM no se identificaron y mantuvieron, según testigos presenciales, una actitud muy airada no sólo con los guardias civiles, sino también con los colegas mallorquines que apelaron a la obligación de velar por la seguridad del paciente para resolver la situación.

La sorpresa en el 061 de Baleares fue comprobar que esta situación no fue un caso aislado, ya que a los pocos días volvió a suceder. En un episodio similar, la misma enfermera y la misma médico del Servicio de Emergencias de Cataluña se volvieron a negar a identificarse ante la Guardia Civil. En esta ocasión la Benemérita -al tratarse de las mismas personas- denegó de forma obstinada la entrada a la ambulancia. La situación se resolvió haciendo uso de la ambulancia que dispone Aena y que tiene la particularidad de que no puede salir del aeropuerto. Así, Aena envió la ambulancia al avión medicalizado. Desde allí, ya con el paciente, acudió hasta el control de acceso, donde se trasladó de nuevo al paciente a la ambulancia del SEM, que fue conducido finalmente al hospital.

El SEM lo niega

Libertad Digital también se puso en contacto con el SEM al tener conocimiento del incidente. Desde el Servicio de Emergencias de Cataluña indican que se trató de un hecho fortuito provocado por un problema de comunicación entre "los centros de coordinación".

Según la versión del SEM, el centro de coordinación del aeropuerto no había recibido correctamente la indicación procedente del centro de coordinación del SEM de que el traslado al que acudía su ambulancia era "un traslado sanitario urgente", en cuyo caso pueden entrar -según aseguran estas fuentes a LD- sin identificarse ante los agentes. Como insisten en que la comunicación con el aeropuerto no tuvo lugar, la Guardia Civil pidió las identificaciones.

Así, según esta versión, ni la médico ni la enfermera de la ambulancia se habían negado a identificarse sino que simplemente no llevaban el DNI y entregaron su tarjeta identificativa del SEM (nombre, DNI y fotografía), lo que no habría sido aceptado por la Benemérita.

"Se trata de un hecho fortuito, la Guardia Civil no tenía esta identificación de urgencia y nuestros médicos lo habían dado por supuesto, pero aún así dieron nuestra identificación de la empresa". En cualquier caso, estas fuentes señalan que "nuestra prioridad es la atención al afectado -porque no nos gusta decir paciente- y que en todo momento se garantizó el servicio y el afectado fue asistido".

Finalmente, estas fuentes indican que, tras el incidente, se ha cursado una circular para que todo el personal sanitario lleve consigo el DNI siempre que tengan un servicio en el aeropuerto para evitar que se produzca un "hecho fortuito" como este.

Conocida la versión del SEM, las fuentes que advirtieron a Libertad Digital de este incidente y que lo vivieron intensamente y de cerca, insisten en que tanto la médico como la enfermera se negaron tajantemente a identificarse ante la Guardia Civil. Todo pese a que los agentes accedían a dejarles pasar "sólo con que les hubieran dicho sus nombres para comprobarlos en los ordenadores", lo que contradice la versión del SEM.

Es más, tal y como relatan y confirman diferentes testigos, la tensión fue mayor en la segunda ocasión, días después del primer incidente. En aquella segunda vez, la ambulancia llegó con la misma médico y la misma enfermera que, esta vez, no sólo se negaron a identificarse, sino que se negaron a pronunciar palabra.

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