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Buenafuente llama “gilipollas” a un tuitero

El presentador ha sido blanco de las críticas en las redes sociales en más de una ocasión. En una de ellas abandonó Twitter durante dos semanas.

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Tal día como hoy, 24 de febrero, pero de 2011, Libertad Digital contaba en su portada que Andreu Buenafuente perdió los nervios con algunos de los comentarios de los usuarios de la red social Twitter. Uno de sus seguidores le criticó por hacer campaña en su cuenta en defensa de los animales: "Libia en plena guerra y la preocupación de @Buenafuente and others es el maltrato animal".

En mayúsculas, Buenafuente respondió "TÚ ERES UN GILIPOLLAS". El insulto del presentador provocó la reacción de otros tuiteros, por lo que Buenafuente tuvo que aclarar lo dicho: "Yo aquí digo lo que pienso. La buena gente es cojonuda y enriquecedora. A los gilipollas, hay que decírselo".

Dos meses más tarde volvió a ser blanco de las iras en Twitter, en esta ocasión por una entrevista a la entonces ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, que llegó a ser uno de los temas más comentados y no precisamente por las felicitaciones. La sensación general fue que se trató de una entrevista "amañada" ya que consistió en un monólogo de Sinde y numerosos halagos entre ambos.

Los internautas dirigieron sus críticas hacia Buenafuente: "@Berto_Romero y @Buenafuente, creo que todos esperábamos más de la entrevista a #sinde, dio la sensación de estar amañada". Los ataques le llegaron incluso desde el público que asistió en directo al programa. Durante la entrevista le llamaron "pelota" porque le regaló a Sinde un ordenador portátil decorado como una sala de cine. Tras el abucheo, Buenafuente contestó a su público: "No soy pelota, soy agradecido".

También contestó a las críticas por Twitter: "Veo muchísima agresividad conmigo hoy. Queríais un linchamiento? Yo no soy así. Ni el programa. Lo siento, pero me ofende vuestro trato". Siguió diciendo que "con la agresividad no se va a ninguna parte. No se pactó nada. Yo pregunté lo que quise y la ministra explicó lo que quiso. No pienso aguantar juicios faltones después de 21 años haciendo programas en libertad. Los exaltados podéis piraros si queréis".

Pero el que se piró, de Twitter, fue él. Después de pedir a los exaltados que se fueran dijo: "Yo, lo hago ahora mismo". Desde entonces, estuvo un tiempo sin escribir en la red social por lo que muchos lo interpretaron como una despedida.

Casi dos semanas más tardes volvió a Twitter y lo hizo con fuerza. En su cuenta personal enlazó su "manifiesto" colgado en su página web. En él decía que "se nos ha acabado la paciencia, las ganas de escuchar, debatir y enriquecernos. Nos vale con el ruido, el nuevo opio para estos tiempos encabronados". El presentador de La Sexta llamó a movilizarse y dijo que seguir a alguien en una red social "no debe ser sinónimo de acoso o coacción. Podemos ser una sociedad interconectada y justa, o una red de ociosos burgueses quejitas e intolerantes".

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