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La Complutense abre un expediente para aclarar el hacinamiento de cadáveres

Algunos cuerpos llevan allí "hasta cinco años", según el director del departamento de Anatomía y Embriología Humana II.

La Universidad Complutense de Madrid ha abierto un expediente informativo para aclarar el hacinamiento de cuerpos en el Departamento de Anatomía y Embriología Humana II de la Facultad de Medicina, donde, según el diario El Mundo, hay unos 250 cadáveres donados a la ciencia acumulados sin control ni higiene.

Fuentes de la Universidad Complutense han dicho a Efe que este mismo lunes se ha abierto un expediente informativo para que la Facultad explique qué ocurre en este departamento, unos hechos de los que no tenía conocimiento el Rectorado.

Por su parte, fuentes de la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid han subrayado que las universidades son autónomas, por lo que no tiene competencias para investigar lo que está ocurriendo.

El Mundo contaba este lunes que unos 250 cadáveres donados a la ciencia se hacinan desde hace años sin control ni higiene en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, concretamente, en el departamento de Anatomía y Embriología Humana II.

"Hasta cinco años"

El director del departamento, Ramón Mérida, explica al diario de Unidad Editorial que "no somos ricos" y que algunos cuerpos llevan allí "hasta cinco años". "El funcionario que opera el horno se prejubiló en diciembre, y no ha habido manera de convocar la plaza porque los sindicatos denuncian que el horno no está en buenas condiciones". Por su parte, los representantes de los trabajadores sostienen que el horno, instalado hace 23 años, emite gases nocivos.

La cámara en la que se apilan los cadáveres mide unos 25-30 metros cuadrados y está surcada por un pequeño corredor central que une la puerta con una ventana alta... permanentemente cerrada. A los lados hay tinas de formol, inmensas bañeras alicatadas y tapadas con planchas metálicas en las que podría haber más cadáveres. Para cerciorarse de ello habría que abrirlas y, por ende, retirar una montaña de cuerpos.

Además, en la cámara hay un olor irrespirable, y en su atmósfera, según los sindicatos, flotan bacterias y virus. Aunque solo tienen acceso a estos sótanos unas 20 personas, cualquier estudiante curioso podría colarse para ver el 'paisaje': las prácticas se hacen en el piso de arriba.

La situación ha sido denunciada por responsables sindicales a Ramón Mérida, que niega peligro alguno para los empleados: "Además, los cadáveres infectados en absoluto se tocan, se incineran directamente, por supuesto". "Todo está en vías de solución: el funcionario prejubilado ocupará los 40 días que tiene que trabajar al año quemando restos, y lo demás lo llevaremos nosotros a otros hornos", añade.

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