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Convergencia vuelve a ocultar sus siglas para el 20-D

Pacta con una escisión de ERC y con los separatistas de Unió para presentarse juntos, pero aún no han decidido el nombre de la plataforma.

Pacta con una escisión de ERC y con los separatistas de Unió para presentarse juntos, pero aún no han decidido el nombre de la plataforma.
Artur Mas | EFE

Convergencia, el clan Pujol y el 3% son tres marcas del mismo producto, tres emblemas de los Pujol, de la corrupción y de la deriva radical del partido que representaba antaño a los catalanistas pactistas y conservadores. Y si los convergentes, gracias a La Vanguardia, lograron "seducir" a ERC para formar la plataforma Junts pel Sí de cara al 27-S, en esta ocasión el partido republicano no ha hecho caso de los cantos de sirena de una candidatura conjunta para las generales. Han constatado que el partido de Mas es tóxico, está en descomposición, con un cisma en danza y a punto de pasar a la historia como la zona cero de la corrupción política en España.

Con esos mimbres es imposible hacer un cesto y presentarse a las elecciones generales. Lo tiene clarísimo ERC y bastante claro CDC, de modo que simularán una acuerdo con Reagrupament y Demòcrates de Catalunya para dar el cambiazo de nombre y concurrir bajo el paraguas de otras siglas, nada que ver con la vieja y mortecina formación convergente.

De momento no ha trascendido el nombre de la cosa, sólo los socios del invento. Reagrupament es una escisión de Esquerra liderada por Joan Carretero, exconsejero del tripartito. En las últimas generales, en 2011, volvió al redil y apoyó a ERC, pero después se integró en el partido de Pujol y Mas como una corriente organizada. En cuanto a Demòcrates de Catalunya, son los escindidos de Unió, el sector separatista que dio la espalda a Duran, abandonó el partido y se entregó a la causa de Junts pel Sí. Entre los más destacados miembros, la anterior presidenta del parlamento regional, Núria de Gispert, o el exdirigente democristiano, exsacerdote y también expresidente del Parlament Joan Rigol.

Con toda probabilidad, Francesc Homs, consejero de Presidencia y mano derecha de Mas, será el candidato de esta lista de momento sin nombre. Homs todavía se pretende un interlocutor referente en Madrid (lideró una visita a las embajadas y llegó a reunirse con el entonces príncipe Felipe) en los primeros compases del "proceso".

Su rival en el plano separatista pudiera ser el inefable Gabriel Rufián, un joven aguerrido al que se le agradecerían los servicios prestados por crear la estructura de ERC en el cinturón rojo (ahora naranja de C's) de Barcelona. Rufián, número dos de Súmate, la sección de castellanoparlantes del partido de Junqueras, le ganaría la mano a Joan Tardà, el número dos de Alfred Bosch y un clásico por sus salidas de tono en la Carrera de San Jerónimo. Rufián está a la altura del reto de encabezar la formación de ERC en Madrid. En una de sus últimas intervenciones políticas intentó zanjar un debate por la vía de los puños. Su carácter causa alarma en el seno de los propios separatistas, según recogía una información del semanario nacionalista El temps.

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