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Sánchez elige a los filoetarras de Bildu: "Hay apoyos que matan"

Nueva jornada de infarto en el Congreso. Esta vez Sánchez ha optado por ETA para salvar el pellejo.

Nueva jornada de infarto en el Congreso. Esta vez Sánchez ha optado por ETA para salvar el pellejo.
Oskar Matute, de EH Bildu, entrega su voto a Meritxell Batet | EFE

El Mundo

"Sánchez desprecia al PP en favor de Bildu para salvar su secreto". El idilio de Sánchez con Otegi es de sobra conocido. El PSOE ha caído subyugado ante la banda terrorista que asesinó a sus compañeros. De psicoanalista. "El PP estuvo cerca de la abstención: 'Esperábamos una llamada de Bolaños, pero la recibió Bildu'". Sánchez no ha llamado al PP en toda la legislatura salvo para exigir su apoyo sin condiciones o eres un ultraderechista. Ni siquiera tuvo la deferencia de enviarles los estados de alarma durante el confinamiento.

"Desánimo y cansancio en las filas del Gobierno", dice una compasiva Lucía Méndez. "Se nota. En las caras de sus dirigentes, en el andar triste de sus ministros, en el desmayo sobreactuado de los jefes de Unidas Podemos, en el deambular de la vicepresidenta Yolanda Díaz hacia un horizonte incierto, y en el rostro del presidente". El rostro del presidente es de cemento armado. Se la trae todo al pairo siempre que se salga con la suya.

"Desgaste a desgaste, la coalición va legislando a golpe de suerte y de manguera para apagar el fuego", continúa Lucía partiéndonos el corazón. "Con la particularidad de que sólo hay un bombero: el presidente del Gobierno. Por Moncloa pasa todo. Es Moncloa quien negocia todo. Es Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, quien va del tingo al tango intentando evitar el desastre". Si el desastre de Lucía es que cae el Gobierno vayan abriendo el champán.

Lucía Méndez no se corta ni en dejar por mentiroso a su compañero Juanma Lamet. "El PP vota no —Feijóo igual que Casado en este caso— para no dar ni agua a Sánchez". O sea, que es falso que pensara en abstenerse si Bolaño le llamaba. "El Gobierno aparece todos los días como un Gobierno dividido y con problemas", señalan fuentes socialistas. El Gobierno salva la votación. La coalición sigue. Pero no todo sigue igual. Hay otro ladrillo en la pared del desgaste". Quien con niños se acuesta...

Al contrario que Lucía, Francisco Rosell deja claro en su editorial que la culpa es de Sánchez, no del PP o de cualquier otro. "El pecado original del sanchismo fue aliarse con fuerzas enemigas del Estado para alcanzar y retener el poder. Y el lastre de esa irresponsabilidad primigenia es el que amenaza con convertir el último año de su mandato en una sucesión de despropósitos, traiciones, suspenses pueriles, chantajes groseros, empecinamientos sectarios y erosión agudizada de las instituciones democráticas, empezando por el Parlamento". Si lo preside una tipa sectaria como Batet, capaz de convertir un discurso institucional en una bronca a la oposición, qué se puede esperar.

"Las Cortes son el plató donde se representa la comedia de enredo de una geometría basculante a la que no une ningún proyecto de país: solamente el poder y el odio a la derecha". Lo que ha sido siempre desde que tuvimos la desgracia de caer en manos del sanchismo, que gobierna contra más de la mitad de España. El numerito ayer del socialista Pedro Casares, acusando de delitos a grito pelado al PP habla por sí mismo. Tiene que acabarse con esto de que un diputado puede decir lo que le salga de las narices en el Congreso porque tiene inmunidad. A Casares habría que demandarle por calumnias e injurias, que demuestre las acusaciones que hizo ayer. Pero esto qué es.

Y Lucía, "Sánchez no ha pretendido nunca el respaldo real" del PP, no es que voten que no para no dar ni agua a Sánchez. "Por desgracia, él prefiere a Bildu", sentencia el editorial.

Federico Jiménez Losantos se dirige a la ministra de Defensa. "Quemada queda Margarita Robles, abandonada por el Gobierno al que dice que tiene el honor de pertenecer. ¿Qué honor? ¿El de ser socio de la ETA? Si tuviera no ya honor, sino un mínimo de decoro, habría dimitido ya. En la prensa tenía datos de sobra para ridiculizar el informe contra el CNI, pero como no podía dejar en evidencia a Bolaños, que lo avaló como un tragasables, se calló". Se refiere Federico a un informe que publicaba ayer El Mundo de Olivas Campo "con estos datos: el supuesto académico Elías Campo, directivo de Telegram, al que encargó Citizen Lab el informe contra España, ni es académico, ni perteneció nunca a Telegram; y copia viejos datos de WhatsApp publicados hace dos años en El País, y hace uno en un libro de Torrent, que se queja de que le espían. ¡Espiar a un golpista! ¡Qué horror! ¡Cómo dura el franquismo! Robles pudo decir como Olona: '¿Qué espían a los golpistas? ¿Y...?' Pero en la banda de Sánchez rige la omertá, y firmó la esquela de sí misma. Una ministra menos".

Fernando Palmero lo corrobora. "Convertir en heroína a Robles no deja de ser una estúpida forma de autoengaño. Desde el diseño de la moción de censura que dio el poder a Pedro Sánchez, en base a una sentencia que fue luego anulada por la Audiencia Nacional, hasta el nombramiento como Fiscal General del Estado de una ministra tres veces reprobada por el Congreso —y que ha convertido el Ministerio Público en mero instrumento de las urgencias del Gobierno—, la responsabilidad de Robles es exactamente la misma que la de Nadia Calviño. O la de Ione Belarra. Por supuesto, igual que la del presidente Pedro Sánchez". O sea, que el pacto con Bildu es responsabilidad directa de Robles.

El País

"Sánchez salva el plan de ayudas pese al rechazo del PP y ERC". A Bildu lo deja para el subtítulo, para que se note tanto. "Sánchez tratará de recoser sus apoyos para terminar la legislatura tras el portazo de ERC al plan de ayudas". A ERC le cae la del pulpo, hoy en El País. Casi tanto como a Feijóo. "Ni el PSOE ni el PP salen victoriosos de forma rotunda de la votación del decreto de ayudas anticrisis. Esquerra desconcierta a todos con su voto en contra, incluso a algunos propios".

Dice Pepa Bueno en el editorial que ayer "volvió a ponerse de manifiesto la extrema volatilidad de los apoyos de Sánchez en el Congreso". El tío tiene suerte. Al final lo saca todo. Incluso con los votos de Vox, como el decreto de los fondos europeos. O con un error del PP, como la reforma laboral. Mucho bla, bla bla sobre lo que el decreto de ayer favorece a los ciudadanos para atacar a los que votaron en contra, PP, Vox y ERC. "Sus razones para el rechazo son distintas pero también manifiestamente frágiles. En el caso de ERC, puede que sea el anuncio de un cambio de ciclo o la ratificación de la imprevisibilidad de su voto, altamente peligrosa para la estabilidad de un gobierno en este Congreso fragmentado". ERC siempre ha sido así. Como el PNV. Su voto siempre está en venta.

"El voto de castigo contra el gobierno de PSOE y Unidas Podemos debe alertar a un Ejecutivo ensimismado sobre la necesidad de trabajar las relaciones con las minorías que le dan apoyo y no solo cuando hacen falta sus votos: su aislamiento o desconexión de los otros grupos puede acabar en una factura carísima si no busca en serio una alternativa". ERC volvió a demostrar ayer que su voto es prescindible, pero muchos otros partidos —PNV, EH-Bildu, PDCat, Más País, BNG, Teruel Existe— hicieron un ejercicio de responsabilidad". Como la moderación, la responsabilidad la decide El País. "En cuanto al nuevo PP, volvió a ser el viejo PP con otro tono". Sánchez, sin embargo, volvió a ser Sánchez con el mismo tono. Esto son lentejas, o las comes o las dejas.

ABC

"El Gobierno no tiene aún el aval de Bruselas para dos de cada tres euros de su plan anticrisis". Tanto follón para nada. Mientras, "El PP seguirá ofreciendo acuerdos al Gobierno como alternativa a sus pactos con Bildu". "El PSOE prefiere a Bildu y a ERC, y no al PP ni a Ciudadanos. No tiene sentido seguir pensando que los socialistas son empujados a los brazos de Otegi y Rufián por la cicatería de los populares. Es una opción consciente y constante por los partidos más anticonstitucionales de la política española. Esta opción alcanza al PSOE en su conjunto, a los parlamentarios y a todos los ministros socialistas del Ejecutivo. Eso de criticar en privado y callar en público no es un ejercicio de responsabilidad, sino de cobardía", dice el editorial.

"Los socialistas no existen como partido político, sino como gabinete personal de Pedro Sánchez. Han procesado internamente unos pactos escandalosos con terroristas sin arrepentirse y con golpistas contumaces. Sus lecciones al PP sobre con quién pactar o no pactar resultan, en estas condiciones, un acto de inmoralidad política". De cara dura, fundamentalmente. "El voto negativo del PP era la única opción política que le quedaba a Núñez Feijóo. Y era por cierto la única que debió mantener desde el principio sin jugar al despiste condicionado. Debió prever que su esfuerzo negociador iba a ser despreciado por el Gobierno. Ahora Feijóo ya sabe la pauta de lo que le espera hasta el final de la legislatura". No era al despiste. Dijo no cuando supo que el decreto saldría con los votos de Bildu, que no nos tomen el pelo.

Ignacio Camacho dice que "de Sánchez ya sabemos que sólo le importa ganar la siguiente votación al precio que sea, aunque signifique poner la tarea de los más arriesgados servidores públicos en almoneda". "Esta vez tenía una fácil alternativa aceptando algunas propuestas razonables de la derecha, simples medidas económicas de reparto de rentas, pero ha preferido abrir a los radicales la puerta (falsa) del control sobre los movimientos reservados de Interior y Defensa. Y Batet ha secundado la empresa modificando por su cuenta y por el procedimiento exprés un consenso establecido hace cuatro décadas. Ha alterado las reglas de juego en un claro ejercicio de desviación de poder y sometido su cargo a la voluntad del Ejecutivo en una procaz demostración de servilismo". "Las próximas elecciones ya no van a ser un debate de programas, ni siquiera de proyectos ideológicos, sino una confrontación entre partidarios y enemigos del actual modelo de Estado. Es decir, un plebiscito sobre el futuro del régimen democrático". Un duelo a muerte entre el sanchismo y el antisanchismo.

La Razón

"Moncloa usará la mesa de diálogo para forzar el reencuentro con ERC". "El Gobierno no da por perdida la relación con Esquerra y la fía a nuevas concesiones para salvar la legislatura". Tampoco hay que apurarse mucho, Rufián volverá al redil en cuanto vea peligrar su escaño. ¿Cuándo dicen que le mandan de alcalde a un pueblo catalán?

"Esta última crisis es vista como un tornado dentro del partido. La preocupación por las encuestas es creciente. Andalucía es una pieza clave para gobernar en La Moncloa. Y dirigentes de peso en la formación han empezado ya a dejar la advertencia de que el lema de que la alternativa es la extrema derecha no es suficiente para mantener el poder. La estrategia de apaciguamiento de Sánchez tiene un efecto desgaste en Andalucía, y no es la mejor carta de presentación para su candidato en las próximas elecciones a la Junta, Juan Espadas", dice Carmen Morodo. Una cosita. En estos momentos en Andalucía gobierna el PP y en la Moncloa el PSOE. Será una pieza clave, pero no imprescindible.

Antonio Martin Beaumont dice que "Pedro Sánchez ha tenido al alcance de su mano pactar con Alberto Núñez Feijóo un catálogo de iniciativas para hacer frente a los efectos económicos de la guerra en Ucrania. Muchas de ellas, además, muy bien vistas por los ciudadanos. Sin embargo, ni siquiera ha barajado esa posibilidad. Su intención ha sido en todo momento amarrar la mayoría de la investidura. Ganar con ese Frankenstein con el que en su día decidió ir de la mano".

"Pero hay apoyos que matan". En este caso, literal. "Y este de Bildu, a menos de dos meses de las elecciones en Andalucía, la comunidad más grande de España, le va a costar caro al PSOE". Con esto damos por supuesto que Sánchez renuncia a criminalizar los acuerdos del PP con Vox. Él se apoya en herederos de asesinos de verdad.

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