
A las 00.00 horas de este martes han reabiertos los pasos fronterizos de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla con Marruecos. El primero de ellos llevaba cerrado desde marzo de 2020, como medida para controlar la pandemia de coronavirus. La segunda, fue cerrada unilateralmente por el Gobierno alauí en 2018 como medio para chantajear a España y empalmó esa situación con la crisis sanitaria del coronavirus.
La apertura se va a realizar por fases. En esta primera, sólo podrán cruzar los pasos de El Tarajal, en Ceuta, y de Beni Enzar, en Melilla, los ciudadanos y residentes en la Unión Europea y aquellas personas autorizadas a circular dentro del espacio Schengen (marroquíes y otras nacionalidades con visado especial). Todos ellos deberán cumplir las medidas sanitarias en vigor para aquellas personas que entrar en el espacio europeo desde el exterior de la UE.
No será hasta el 31 de mayo cuando se dé luz verde para entrar en suelo español los trabajadores transfronterizos que están legalmente reconocidos como tales. También está pendiente de lo que acuerden los grupos de trabajo hispano-marroquíes en lo que respecta al tránsito de mercancías entre ambos países, una actividad económica que genera grandes atascos en los pasos fronterizos debido a los controles que implica.
La reapertura de estas fronteras terrestres ha vuelto a poner de relevancia las denuncias que desde hace años vienen realizando los sindicatos de la Policía Nacional y las asociaciones profesionales de la Guardia Civil sobre la falta de medios personales y materiales con el que hacen su trabajo diario en ambas fronteras. Unas críticas al Gobierno que han permanecido parados durante estos años en los que estos pasos fronterizos han estado cerrados.
En las últimas horas representantes de ambos cuerpos han vuelto a incidir en la problemática. "Este martes no habrá problemas, porque las autoridades de ambos países estarán pendientes de que todo funcione, pero nos tememos que pasados los días comenzarán a relajarse los controles y al final estaremos inmersos en el caos al que estábamos acostumbrados", han expuesto desde la Asociación Española de Guardias Civiles (AEGC).
"En la etapa anterior a la pandemia provocada por el coronavirus cruzaban la frontera de Ceuta del orden de 20.000 personas diarias y unos 3.000 vehículos. Para el control del paso fronterizo ante este número abrumador de personas hay del orden de 2 a 4 guardias civiles y en torno de 15 a 20 integrantes de la Policía", ha denunciado en las últimas horas Ernesto Vilariño, secretario general de JUCIL, la asociación mayoritaria del cuerpo.
El cálculo de la asociación es que Interior debería reforzar las plantillas de las ciudades autónomas en total con unos 500 efectivos más. De ellos, unos 200 efectivos destinados para "garantizar la seguridad ciudadana" en cada uno de los municipios, más una cincuentena de agentes de la USECIC -las nuevas unidades especializadas en despliegue rápido- específicamente para los vallados, "con preparación y material suficiente para poder hacer frente a posibles avalanchas de inmigrantes".
También han reclamado "cámaras de identificación facial y de matrículas" para los pasos, donde solicita la habilitación "de carriles específicos para personas y vehículos en función de si tienen o no visado para circular para el espacio Schengen". "Desde mi punto de vista la frontera no se debería reabrir así, pues las obras en la frontera del Tarajal continúan, no hay los guardias civiles suficientes y las instalaciones disponibles no son acordes con el volumen que se prevé recibir de personas y automóviles", concluye.
En la frontera de Melilla no hay obras de rehabilitación y mejora en estos momentos, pero sí está previsto que comiencen en próximas fechas. "Hemos tenido la frontera cerrada durante dos años sin ningún tipo de inversión y ahora se van a hacer obras de acondicionamiento con la frontera abierta, con las molestias que ocasiona para los ciudadanos que cruzan la frontera y los propios agentes, ha explicado el secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP) en Melilla.
También denuncia la falta de efectivos que tiene el Cuerpo Nacional de Policía en esta ciudad autónoma, que no es tan grave como el de la Guardia Civil. "En Melilla se acaban de marchar 35 policías en prácticas. En mes y pico llegarán 16 policías recién jurado el cargo y luego 20 del concurso general de méritos. Entre uno y otro paso vamos a estar con muchos menos agentes", denuncia el representante policial.


