
La gasolinera situada en Villagonzalo de Pedernales (Burgos) ha sido el escenario final de una historia que comenzaba mucho antes. Allí, un policía nacional de 46 años, investigado por Asuntos Internos por narcotráfico, era abatido por sus propios compañeros de la Policía Nacional y la Guardia Civil tras una operación compleja que acabó en un tiroteo en plena gasolinera. El fallecido no dudó en tirar a matar.
El policía fallecido, de 46 años, formaba parte de la escala básica del cuerpo y estaba destinado en la Comisaría de Lonzas, en La Coruña. Se encontraba de baja psicológica, se le había retirado el arma y estaba siendo investigado por Asuntos Internos por su posible implicación con el narcotráfico, concretamente por una operación relacionada con cocaína rosa.
Durante la mañana del martes, acudió a la comisaría en la que estaba destinado para realizar un trámite administrativo relacionado con su baja. Pero el agente se dirigió a los vestuarios, forzó una taquilla y robó el arma de uno de sus compañeros, otro policía veterano. Después de aquello, se dio a la fuga.
Respecto del desarrollo de los hechos, el subdelegado del Gobierno en Burgos, Pedro de la Fuente, ha confirmado que el agente estaba de baja por Asuntos Internos e "inmerso en un tema de narcotráfico", de ahí, como ha supuesto, "todo se ha precipitado debido a que ya había sido detenido y los últimos compases no auguraban nada bueno para un futuro cercano".
Fuga y dos tiroteos
Tras advertir del robo del arma, la Policía Nacional puso en marcha un amplio dispositivo para localizar al agente fugado. Tenían la certeza de que era el autor de la sustracción del arma y sabían que había huido por carretera en un vehículo.
A través de las cámaras situadas en la carretera, localizaron al agente ya en la provincia de Burgos, donde a la altura de la localidad de Tardajos se ha producido un primer intercambio de disparos. El agente decidió entonces entrar en la gasolinera de Villagonzalo de Pedernales donde se produjo un segundo tiroteo.
Los efectivos habían acudido hasta la gasolinera del municipio burgalés después de que el Centro Operativo de Servicios (COS) de la Guardia Civil de Burgos fuera alertada por la Policía de que este hombre armado se dirigía a Burgos por la carretera A-231.
Disparar a matar
"Ha sido una operación rápida, compleja y efectiva", ha sentenciado el subdelegado del Gobierno en Burgos. Y es que durante el suceso ocurrido en la referida estación de servicio, "hubo muchos disparos y se producen además tirando al hombre", en referencia a que, cuando el agente fallecido se apeó del vehículo, descargó su arma con la intención de alcanzar a quienes pretendían interceptarle.
Durante el tiroteo, se produjeron varios impactos de bala en los vehículos oficiales. Finalmente, los agentes de la Policía y la Guardia Civil consiguieron abatir a su propio compañero que, al parecer, no falleció de forma inmediata. Según la Delegación del Gobierno, en torno a las 3:48 horas de la madrugada, el 112 recibió la alerta para atender al policía fugado porque "perdía abundante sangre" tras ser abatido.
"Ha habido serio riesgo para la vida de los agentes, pero al estar al frente en la provincia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado me congratulo de que no ha habido que lamentar ningún herido entre los miembros del operativo", ha insistido de la Fuente, quien, en cualquier caso, ha calificado lo ocurrido de "hecho trágico porque supone la pérdida de una vida".
