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Sánchez prepara el regalo a Bildu sacando del Ayuntamiento de Pamplona a Elma Saiz y nombrándola ministra

La salida de la hasta ahora portavoz del PSN facilita la moción de censura contra UPN que exige Arnaldo Otegi

La salida de la hasta ahora portavoz del PSN facilita la moción de censura contra UPN que exige Arnaldo Otegi
El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegui junto a la portavoz en el Congreso, Mertxe Aizpurua (i). | EFE

Un nombramiento del Gobierno de Pedro Sánchez ha dejado especialmente descolocada a mucha gente: el de Elma Saiz al frente de un departamento especialmente técnico, el de Seguridad Social. Saiz ha sido consejera de Economía en la Comunidad Foral pero su conocimiento de la Seguridad Social es el imaginable en un política regional –la Seguridad Social es nacional– y, encima, cargo en unos de los dos únicos territorios –País Vasco y Navarra– que ni tan siquiera se encuentran en el régimen general en materia fiscal. Pero una clave interna explica su salida. Una que se ha convertido realmente en la clave de todo: Bildu.

Otegi reclama una moción de censura respaldada por el PSOE en el Ayuntamiento de Pamplona y Elma Saiz es la líder de los socialistas locales que saldría especialmente perjudicada al demostrar que el PSOE es el felpudo donde los proetarras se limpian los zapatos antes de hacerse con los cargos. Por eso, Saiz es sacada de Pamplona y premiada con un ministerio. Y todos contentos y preparados de cara a la negociación con Otegi dependiendo de cómo salgan las elecciones vascas de mayo del próximo año.

Saiz es licenciada en Derecho y Máster en Asesoría Fiscal. Ha trabajado en el Departamento de Desarrollo Normativo y Fiscalidad del Departamento de Economía y Hacienda del Gobierno de Navarra, ha sido diputada del Parlamento Foral de Navarra y fue consejera de Economía y Hacienda del Gobierno de Navarra a propuesta del PSOE, bajo la primera presidencia de María Chivite (2019-2023). Pero en ese currículum no aparece ni rastro de conocimiento de Seguridad Social: un área especialmente delicada y que ha disparado por tres su deuda bajo el mandato de Pedro Sánchez. Una bomba de relojería.

Pero había que hacer hueco a Saiz por otros motivos. En concreto, para premiarla y que saliera de Pamplona sin quejas. Por ello, José Luis Escrivá, hasta ahora responsable de la Seguridad Social, deja ese área para ser ministro de Transformación Digital. El ministro deja su cartera y asume un ministerio de nueva creación con dos de las tres secretarías de Estado que hasta ahora dependían de Nadia Calviño. Así, si la actual ministra de Economía tiene que dejar su puesto para ir al BEI, todo apunta a que Escrivá acabará con todas las competencias económicas a excepción de la vicepresidencia.

Pero, además, se hace hueco para que Elma Saiz sea ministra de Seguridad Social. La sustituta de Escrivá es la hasta ahora portavoz del PSN en el Ayuntamiento de Pamplona. Se trata de una de las personas de la máxima confianza de María Chivite y de Santos Cerdán, el epicentro de las negociaciones con Bildu.

Y es que las trompetas de guerra suenan ya en Pamplona. El 28M ganó las elecciones al Ayuntamiento de Pamplona un partido constitucionalista –UPN–. Bildu fue la primera fuerza "progresista", según afirman el PSOE y los proetarras. Pero las elecciones generales del 23J estaban a la vuelta de la esquina y el PSOE convenció a los de Arnaldo Otegi para no hacerse un harakiri político en el Ayuntamiento perdiendo opciones de controlar todo más tarde por medio del Gobierno foral de Navarra, del nacional, y hasta el local en el momento en el que quisieran expulsar a la alcaldesa de UPN porque gobierna en minoría y con permiso del PSOE.

Pues bien, las elecciones del 23J ya han pasado y la música empieza a torcerse para UPN. El PSOE habla abiertamente de "hartazgo" con la alcaldesa constitucionalista de Pamplona y no descarta echarla tal y como pide Bildu y ha publicado ya LD. Las frases han sido pronunciadas por la propia presidenta del Gobierno de Navarra, la socialista María Chivite. Y no ha dudado en lanzarlas ante periodistas del País Vasco.

Chivite fue preguntada por una posible moción de censura en el Ayuntamiento de Pamplona para echar a Cristina Ibarrola, la alcaldesa de UPN. Y la respuesta fue la siguiente: "El ambiente no es positivo en el Ayuntamiento de Pamplona. El gobierno de Cristina Ibarrola es un gobierno en minoría pero no sé si es consciente de ello". Chivite fue a más y recordó que Ibarrola "no cuenta con apoyos y no pretende sumar apoyos, y esa no es la manera de gobernar. No son las formas de gobernar. En estos momentos hay ya una situación de hartazgo".

La presidenta navarra fue consciente en ese instante de la contundencia de sus palabras y quiso matizarlas, pese a lo que la explicación sonó a una mera cuestión temporal: "Acabamos de empezar el mandato y veremos cómo evoluciona. No estamos hablando de los términos de una moción de censura pero veremos cómo seguimos. Todo puede reconducirse".

Lo cierto es que Cristina Ibarrola (UPN) fue investida tras las elecciones del 28M como alcaldesa de Pamplona. Bildu quería la plaza argumentando que era la fuerza "progresista" más votada y que ese era el pacto con el PSOE-PSN: el de apoyarse en cruzado a mayor gloria de los proetarras y los socialistas en los distintos territorios y elecciones. El PSOE, por su parte, sabía que la foto de un gran pacto con Bildu en puertas del 23J le mataba electoralmente. Y el resultado fue el de permitir que UPN gobierne en Pamplona. Teóricamente.

Pero no tardó mucho en verse el perfil que podría tener esa gobernabilidad, teniendo en cuenta los siguientes movimientos del PSOE y Bildu. Y es que quedaron de inmediato ambas formaciones para negociar un frente común de oposición a UPN. Un bloque al que rápidamente les prometió apoyo Geroa Bai en todas las materias que afectasen al avance separatista, el vascuence y las cuestiones "sociales". Y ese bloque, confirmado el mismo día del pleno de investidura de Ibarrola por socialistas y proetarras, suma 15 concejales –uno más con los también separatistas de Zurekin– frente a los 11 de UPN (9 concejales) más PP (dos sillas).

Los ocho concejales de Bildu, segunda fuerza más votada en el Ayuntamiento, apoyaron a su candidato Joseba Asiron, que sumó los votos de Geroa Bai (2) y Zurekin –Contigo Navarra– (1). La tercera fuerza en el Ayuntamiento, el Partido Socialista de Navarra, que cuenta con 5 representantes, votó a su candidata, Elma Saiz. Y, como no hubo una mayoría absoluta, se dio paso a una segunda vuelta donde ganó automáticamente, por ley electoral, el candidato más votado el 28M: Ibarrola, la candidata de UPN. Pero todo eso puede cambiar en el momento que los socialistas quieran.

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