
El líder de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, es la cabeza visible de un entramado de entidades con las que se sostiene lo que el independentismo considera el "exilio". Se trata de la Casa de la República (en realidad el domicilio particular del expresidente de la Generalidad en Waterloo), el "Consell de la República" (una especie de Generalidad paralela en la que están representados sus amigos) y CatGlobal, la entidad que da cobertura a las actividades del independentismo catalán en Bélgica. Esa estructura es en la que se registran fuertes tensiones por las supuestas irregularidades de Toni Comín, vicepresidente del "Consell" y mano derecha de Puigdemont en el Parlamento europeo (aunque no puede tomar posesión de su escaño si no acude a Madrid a jurar la Constitución como han hecho los demás eurodiputados electos españoles).
Según la denuncia hecha pública por el diario independentista El Món, Comín trató de pasar las facturas de sus vacaciones de Semana Santa del año pasado para que las asumiera ese entramado de sociedades montado en torno a Puigdemont. De este modo, el exconsejero de Sanidad de la Generalidad golpista metió las facturas de un vuelo, un coche de alquiler y el alquiler de una casa turística durante 17 días por un valor total de 4.786,78 euros. Las facturas se dirigieron a CatGlobal, pero el gerente de la Casa de la República, Sergi Miquel, puso el grito en el cielo. Negarse a pagar las vacaciones de Comín tuvo repercusiones. Miquel fue despedido.
El citado medio detalla que Comín pretendía que se le pagasen los billetes de avión de él y de su hija por un importe de 227,43 euros, un coche de alquiler que costó 1.997,35 euros y una casa-bodega en una localidad del sur de Francia durante 17 días por un importe de 2.562 euros.
Y un crucero con Llach
Hace sólo unos días se pidió la dimisión de Lluís Llach de su nuevo cargo de presidente de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) por haber acompañado a Toni Comín en unas vacaciones por el Mediterráneo a bordo de un velero que supuestamente también habría sido pagado por el "Consell de la República" según El Confidencial. En este caso se trató de las vacaciones de verano de 2022 en la Costa Azul. Tan idílico enclave fue el escenario de unos días de asueto. Comín es el vicepresidente del "Consell" mientras que Llach era en esos momentos uno de los "ministros" de la entidad creada por Puigdemont a modo de cobertura para sus actividades al margen del partido.
Las cuentas del "Consell" están siendo sometidas a una auditoría ante las denuncias contra los manejos de Comín, que se escuda en que quienes le critican son enemigos políticos y en que los gastos son de representación y no deben correr a cargo de su bolsillo sino de la entidad que representa