Jordi Mateu, al que se daba en paradero desconocido con una pequeña fortuna de cien mil euros obtenida en los actos de conmemoración del referéndum ilegal del 1-O, ha reaparecido para negarlo todo. Ni se ha fugado, ni tiene cien mil euros. Sólo 3.700, lo obtenido en las barras de bar que amenizaron el último aquelarre independentista.
Mateu se considera una víctima y no precisamente un estafador, entre otras cosas porque la deuda contraída según sus cálculos es de 39.000 euros, no 100.000. Y porque el independentismo se ha desentendido de su suerte y le echa la culpa del fiasco del evento "Som 1 d'octubre" celebrado el último fin de semana de septiembre en la localidad barcelonesa de Arenys de Mar.
La mayoría de los grupos musicales anunciados no comparecieron. Tampoco hubo los gigantes y cabezudos prometidos. Ni los grupos de "castellers". Los que no fallaron fueron los políticos. Por ahí se dejaron ver y hablaron para el público el presidente del Parlament, Josep Rull, el secretario general de Junts, Jordi Turull, o la exconsejera de "Feminismos" del Govern de ERC Tània Verge. O personajes como el empresario Jaume Roures y el cantautor Lluís Llach. Incluso participó en el evento por videoconferencia el expresidente de la Generalidad prófugo, Carles Puigdemont.
Pero lo cierto es que ni los partidos ni las entidades independentistas habían organizado nada para recordar el séptimo aniversario del 1-O. La Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium salieron muy escaldadas del fiasco del último 11 de septiembre, con una participación muy escasa en comparación con anteriores ediciones. En la ANC además hay una fuerte contestación a su nuevo presidente, Lluís Llach, precisamente por no lograr que la organización remonte y vuelva a exhibir músculo.
Un entusiasta
En ese contexto, el entusiasta Jordi Mateu afirma que el alcalde de Arenys de Mar, Estanislau Forns, no sólo estaba al corriente del evento sino que era uno de los componentes del comité organizador, formado según Mateu por once personas cuyos nombres no va a revelar (al margen de la identidad del alcalde) a no ser, alega, que sea necesario. El edil, por su parte, amenaza con denunciar a Mateu porque según ha declarado, "nos engañó a todos". Y es que según la versión de Forns, Mateu le llegó a prometer la presencia en la fiesta independentista de todos los cónsules acreditados en Barcelona. Preguntado por ese extremo en la emisora del grupo Godó, Mateu admite que se habló de la presencia del cuerpo consular, pero que ningún cónsul respondió a la invitación.
En cuanto a la fuga relatada por los medios catalanes, Mateu alega que nadie fue a buscarlo a su casa (el alcalde sostiene lo contrario) y que ha estado en reposo absoluto por prescripción facultativa dado que cuando terminó el "Som 1 d'octubre" tenía la presión arterial a doscientos, al borde un ictus o de un infarto, dice. Y reprocha a sus compañeros de organización que no se hayan interesado por su estado de salud siendo conocedores de que no se encontraba bien.
Que pague el Ayuntamiento
En cuanto a las deudas contraídas con montadores, proveedores y artistas, Mateu confía en que el Ayuntamiento se haga cargo. A fin de cuentas, él no es más que un independentista entregado a la causa que participó en la organización, pero ni mucho menos el único responsable. Su caso evidencia el bajón del independentismo. De hecho, Mateu cuenta que no habría deuda alguna si la ANC y Òmnium se hubieran avenido a vender 3.500 camisetas del 11-S en el "Som 1 d'octubre". Y destaca que se le prometieron unos voluntarios (también del Consejo de la República que controla Puigdemont) que luego no llegaron ni a la mitad.