
El caos se ha apoderado de Cataluña. El Govern de la Generalidad anuncia una cosa y Renfe hace la contraria mientras que las garantías de Adif sobre el estado de la infraestructuras ferroviarias son menospreciadas tanto por los maquinistas, como por Renfe y el mismo gobierno catalán.
Dos administraciones socialistas confluyen sobre el terreno. El Gobierno a través del ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible de Óscar Puente y la Generalidad de Salvador Illa, representada por el consejero de Presidencia, Albert Dalmau, a los efectos presidente en funciones por la convalecencia de Illa, y la consejera de Territorio, Sílvia Paneque.
Lejos de facilitar las cosas el mismo color de los ejecutivos, la gravedad de la situación ha propiciado que se echen las culpas entre ellos en un in crescendo de anuncios contradictorios, explicaciones confusas, reuniones inútiles y acusaciones mutuas.
Cronología de la confusión
A las tres de la pasada madrugada, el gobierno catalán anunciaba a través de un comunicado que este sábado no circularía ningún tren de cercanías ni regional. Es decir, que se suspendía el servicio de Rodalies y regionales hasta nuevo aviso. La causa, la "incapacidad" de Renfe y Adif para acometer el servicio. Sin embargo, a las seis de la mañana comenzaban a circular trenes. Y a las 9:30, un portavoz de Renfe en Cataluña, Antonio Carmona, aseguraba que la reanudación parcial del servicio se debía a la evolución de la situación desde las tres de la madrugada en adelante.
A las 12:30 y en medio de otra jornada de caos en el sistema ferroviario comparecían Albert Dalmau y Silvia Paneque para anunciar que habían pedido a Renfe que paralizara la circulación de todos los trenes en cuanto estos alcanzaran su destino. En paralelo, se empezaba a prohibir el acceso a los andenes de los usuarios.
Tanto Dalmau como Paneque han insistido en la seguridad y en el hecho de que la Generalidad es la titular del servicio que prestan Renfe y Adif. Es decir, por primera vez se alude al traspaso de 2010 por el que la Generalidad es quien marca los horarios y frecuencias, fija las tarifas y es responsable de la atención al cliente, la gestión de la información y la calidad del servicio. Todo ello a través de los contratos programa que establece con Renfe y por los que puede sancionar a la operadora.
Con un Óscar Puente desaparecido en Cataluña, la Generalidad intenta hacer valer su posición mientras Renfe se dedica a contradecir sus anuncios y desacreditar por completo a los consejeros Dalmau y Paneque.
La empresa mixta
Y todo ello cuando el pasado 12 de enero Salvador Illa y Óscar Puente sellaban la constitución de la empresa mixta entre la Generalidad y Renfe para gestionar el traspaso de Rodalies, empresa de la que es presidenta Paneque aunque el reparto es 49,9 Generalidad, 50,1 Renfe por imposición de los sindicatos, que no quieren depender de la administración autonómica.
Señal de los palos de ciego de la Generalidad ante el monumental caos ferroviario es que al tiempo que exige a Renfe la suspensión del servicio difunde también que ha pedido la gratuidad de los billetes mientras persista esta situación. El detalle también es síntoma de que en la Generalidad no tienen muy claro que Renfe vaya a cumplir la orden de parar.
Para redondear el desastre, la última hora remite a otro desprendimiento entre Cerdanyola y Sabadell que ha interrumpido la línea R4. Según ha deslizado Paneque en la comparecencia ante la prensa, son 21 los puntos críticos de la red ferroviaria de Cataluña contabilizados por los técnicos de Adif, Renfe y la propia Generalidad.
También se ha anunciado por parte de Paneque la constitución de "mecanismos de coordinación" porque hay que "generar certezas y las informaciones deben ser claras". La situación ha desbordado al Gobierno y al Govern, que no escatima críticas en privado contra los responsables de Renfe y Adif. El ambiente de cooperación que se desprendía en las fotos de la constitución de la empresa mixta para el traspaso se ha tornado irrespirable y cainita.



