
El juez Juan Carlos Peinado ha dictado un auto este viernes en el que vuelve a enviar a la esposa del presidente del Gobierno, Begoña Gómez, y su asesora Cristina Álvarez a un jurado popular. Además, la llama a declarar el próximo 1 de abril, Miércoles Santo.
Peinado ya quiso enviar a jurado popular a la mujer de Pedro Sánchez y a Álvarez, que se encuentran acusadas de por un hipotético delito de malversación de caudales públicos; entre otros delitos por los que se encuentra siendo investigada. Sin embargo, la Audiencia Provincial de Madrid consideró que el titular del Juzgado de Instrucción Número 42 de Madrid se había precipitado, por lo que le instó a reconsiderar este cauce y le instó a que dejase claro de qué se acusa y por qué a cada uno de los imputados en la causa.
En un auto de 47 páginas al que ha tenido acceso Libertad Digital, Peinado motiva, como le pedía la Audiencia Provincial, por qué Begoña Gómez debe ser juzgada por un jurado popular e impulsa definitivamente esta vía.
"Se acuerda la trasformación de las presentes diligencias previas y la Incoación del procedimiento para ante el Tribunal del Jurado prevista en el artículo 24 de la Ley Orgánica del Tribunal del Jurado", explica el auto en el que Peinado llama a declarar a Begoña Gómez, Cristina Álvarez y Juan Carlos Barrabés, el empresario que le ayudó con la cátedra; el día 1 de abril a las 12 horas, es decir, el Miércoles Santo del presente año.
Asimismo, este auto le sirve a Peinado para unir las dos líneas de investigación en las que había centrado los posibles delitos cometidos por Begoña Gómez. La primera línea de investigación es la que está enfocada a conocer si Gómez fue apoyada por Juan Carlos Barrabés en su Cátedra a cambio de un supuesto trato de favor de la aministración pública. La segunda hace referencia al uso de su asesora pagada con el erario público español para sus negocios privados.
"Impulsar su proyección profesional"
Sobre la relación de Begoña Gómez con la Universidad Complutense de Madrid el auto señala que Begoña Gómez "habría venido aprovechando su proximidad al Presidente del Gobierno para impulsar su proyección profesional en el entorno de la Universidad Complutense de Madrid, obteniendo para ello una interlocución singular con responsables de una universidad pública, con empresas patrocinadoras y con entidades del sector tecnológico, al tiempo que recababa apoyo, financiación, colaboración y respaldo institucional y empresarial para la creación, desarrollo y expansión de la Cátedra Extraordinaria de Transformación Social Competitiva y de los proyectos surgidos en su seno".
De igual manera, Peinado también apunta a su secretaria Cristina Álvarez de quién dice que "habría intervenido de manera continuada en actividades ajenas a las funciones propias de su puesto" y habría servido a Begoña Gómez como "apoyo operativo en actos, reuniones, correos, convenios, patrocinios, gestiones empresariales, cuestiones económicas y actuaciones universitarias vinculadas a la cátedra y al software, con utilización de tiempo, medios y posición institucional pública en favor de intereses estrictamente privados o particulares".

