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Los nietos del 98

Los hermanos Puente han dado continuidad a una de la mayores estafas que se conocen en la historia de la democracia, iniciada en el 98 del siglo XIX.

Los hermanos Puente han dado continuidad a una de la mayores estafas que se conocen en la historia de la democracia, iniciada en el 98 del siglo XIX.
Óscar Puente y Jordi Hereu presentan el proyecto de empresa del fabricante de baterías, a 1 de julio de 2026, en Valladolid. | Europa Press

Los hermanos Puente, naturales de Valladolid, saben bien los tejes y manejes del PP, durante más de veintiséis años, en Castilla y León para que la "décima provincia", o mejor dicho, los cubanos, de la Habana, nacionalizados españoles, votaran por el PP en esta región. Quizá ese fuera el fondo en que se inspiró Sofía Puente, hermana de Óscar, cuando era directora general de Seguridad Jurídica y Fe Pública del Ministerio de Justicia, para introducir una Instrucción, el 25 de octubre de 2022, para desarrollar la Ley de Memoria Democrática del 19 de octubre de ese año, que pudiera servir para alterar gravemente el censo electoral. Eso aseguran todos aquellos que se entretienen en buscar la bolita del juego de los trileros. Es posible.

Los hermanos Puente, políticos profesionales del PSOE, aprendieron bien las técnicas obscuras del PP, en Castilla y León, para conseguir votos de gente que jamás había pisado España. Refinaron con precisión ese arte del trile y el engaño para engordar la saca de votos peperos tanto en Castilla y León como en Galicia. Han conseguido perfeccionarlo, hasta el punto que, hoy por hoy, parece que nadie conseguirá pararlo. El PSOE, esa maquinaria infernal de creación de pobreza e indignidad, podría ganar unas próximas elecciones con la ayuda de los Puente.

Los hermanos Puente, 'querulantes' avezados a ambos lados del estrado de la Justicia, han dado continuidad a una de la mayores estafas que se conocen en la historia de la democracia, iniciada en el 98 del siglo XIX y continuada en los siglos XX y XXI, y 'legitimada', sin duda alguna, por una difusa mala conciencia de los españoles respecto al 'hermano hispanoamericano', que los autores de la G-98 lograron infundir en todos los estratos de la sociedad española. Sí, sí, de aquellos polvos, de aquellos malos rollos de los españoles de aquí, de la Península y las islas, con los 'españoles' –criollos– de allí, de América e incluso de Filipinas, procede esta estafa monumental, terrible, que amenaza con darle continuidad a la tiranía sanchista.

Porque el olvido y la amnesia son dos enemigos brutales de la calidad de vida democrática –de la vida, en general– , debemos recordar que durante mucho tiempo el PP y, por supuesto, el PSOE, han practicado el trile de los falsos españoles para hacer crecer sus votos. En fin, porque el futuro fluye hacia el pasado, como dijo Borges, aludiendo a la significación que posee el pretérito como fuente de nuestra dignidad, no deberíamos pasar por alto lo que han aprendido los hermanos Puente, radicados en Castilla y León, para 'retorcer' una 'ley', una 'norma', que permitirá a no sé cuántos fulanos del otro lado del Atlántico votar en España como si fueran de Soria.

¿Conseguirá el PP parar el asunto? No lo creo. Ni siquiera lo ha intentado con determinación y valentía. Todo lo que ha hecho hasta ahora ha sido de boquilla. Que si ingeniería electoral, que si Sánchez no para en barras, etcétera. Nada. ¿Por qué esperó hasta el último día para denunciar la estafa ante la Sala Tercera del Tribunal Supremo? Creo que el PP ha sido pillado entre las trampas del PSOE, aunque cuesta decirlo, magistrales, y la determinación de Vox para detener a la tiranía sanchunera. Los hermanos Puente, sí, han hecho una jugada maestra para desarmar al PP. La "décima provincia", esa que tanto cultivó Juan Vicente Herrera, durante dieciocho años en Castilla y León, fue más que una inspiración, un verdadero estro para que los hermanos Puente mantengan al tirano Sánchez en el poder.

¿Qué le queda al PP? Poco y mucho. Poco, porque los tibios de Génova apenas lo utilizan; mucho, muchísimo, si el PP se decide a denunciar con determinación y radicalidad la inmensa corrupción del PSOE. Basta repetir, repetir y repetir en España y en Europa un número: 121, 121, 121. Eso requiere, sí, políticos avezados en el arte de la crítica a la tiranía: 121 imputados del PSOE podrían darle el triunfo al PP. (Yo digo 121, pero otras fuentes, seguramente mejor informadas que este cronista, hablan de 320 investigados. En todo caso, ambas cifras superan el número actual de diputados del PSOE en el Congreso).

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