
El líder de Vox, Santiago Abascal, ha advertido este miércoles a la presidenta en funciones de Extremadura, María Guardiola, de que su formación aún pretende integrarse en un ejecutivo autonómico de coalición, a pesar de la paralización de las negociaciones. En un encuentro organizado por Foro Empresarial, Abascal ha insistido en que Vox no es un partido nacido "para protestar" o ejercer "de muleta" del Partido Popular, sino que se presenta a las elecciones para gobernar.
Abascal tampoco quiere "que una serie de señores sienten el culo en sillones y no cambien nada", sino que Vox aspira a introducir cambios reales. "Nuestra vocación es siempre gobernar para cambiar cosas, no para vegetar y no para que el rumbo no sea cambiado", ha explicado.
Este es uno de los argumentos que Vox está empleando para exigir su entrada en un gobierno de coalición con los populares en Extremadura, que creen justificado porque en las elecciones del 21 de diciembre, los de Abascal doblaron su presentación al pasar de cinco escaños a once. Aunque de momento, las negociaciones permanecen paralizadas.
"El PP es un negociador flojo"
"El PP es un negociador flojo salvo con nosotros", ha apuntado Abascal en el encuentro informativo, subrayando también la necesidad de que PP y Vox se unan ante Pedro Sánchez. A su juicio, a los populares se les "hace cuesta arriba" negociar con ellos.
Vox denuncia que el obstáculo para proseguir las conversaciones en Extremadura se encuentra en qué consejerías recaían en sus manos, y también había pedido la vicepresidencia. El PP les cedió el martes la Secretaría Primera de la Mesa del Parlamento extremeño como un gesto para enderezar las conversaciones, pero para Santiago Abascal son "migajas" y "una tomadura de pelo".
Guardiola necesita los votos de Vox o su abstención para revalidar la presidencia extremeña, y desde este martes tiene un mes para sumar apoyos. La formación de Abascal tiene como requisito que se hagan cumplir políticas para impulsar el campo, la ganadería y la industria, frenar la inmigración ilegal y las políticas relacionadas con la educación. Y no es un farol, puesto que Vox abandonó el Ejecutivo extremeño en 2023, a raíz de las discrepancias con el PP por la acogida de menas.

