
El debate de investidura en la Asamblea de Extremadura ha certificado este miércoles el bloqueo —al menos temporal— de la candidatura de la popular María Guardiola. El portavoz de Vox, Óscar Fernández Calle, ha confirmado que su formación votará "no" a la aspirante del PP ante la ausencia de un pacto que garantice un giro de 180 grados en la región.
Vox no está dispuesto a entregar un "cheque en blanco". Fernández Calle ha sido especialmente crítico con la posibilidad de que un gobierno de Guardiola suponga una prórroga de las políticas aplicadas recientemente. "Si María Guardiola quiere el apoyo de Vox para hacer exactamente lo mismo que en los últimos tres años, nuestra respuesta es un no rotundo", ha advertido con dureza desde la tribuna.
Para la formación de Santiago Abascal, la prioridad absoluta no es el reparto de cargos, sino el contenido del programa de gobierno. En este sentido, el portavoz ha fijado una hoja de ruta clara como acordar qué se va a cambiar en políticas e iniciativas, especificar con qué dinero se ejecutarán esos cambios y sólo al final decidir quién ejecuta cada medida
"Necesitamos certezas y garantías de que se va a llevar a cabo lo que no se ha llevado a cabo en Extremadura", ha insistido Fernández Calle, subrayando que la confianza con el PP está bajo mínimos. Vox exige saber el "cómo" y el "con qué" antes de dar su brazo a torcer.
Pese al voto negativo de este miércoles, el portavoz ha reiterado que su partido sigue "dispuesto a llegar a ese acuerdo, solo por Extremadura y por los extremeños", dejando la puerta abierta a una negociación exprés antes de la segunda votación del viernes, donde la abstención de sus diputados sería suficiente para investir a Guardiola.
