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Podemos pierde poder de convocatoria

Pablo Iglesias busca recuperar la movilización social ante los sonados fracasos de participación en las últimas manifestaciones.

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Pablo Iglesias y la convocatoria contra la investidura de Rajoy | EFE

A la espera de ver cuántos fieles acuden a la llamada de Pablo Iglesias y secundan la concentración "Rodea el Congreso", lo cierto es que la estrategia de movilización social impulsada por el secretario general de Podemos con el objetivo de tener "una pata en las instituciones, pero la otra, los dos brazos y la cabeza en la calle", no pasa por sus mejores momentos.

La crisis del Podemos más "social" comenzó a ser patente en sus propios procesos electorales. La votación para elegir a los órganos directivos del partido contó con una participación del 42,6% de los inscritos en la web. La elección de los dirigentes municipales registró una participación del 34,6%. El interés de los seguidores de Podemos siguió decayendo progresivamente y tan sólo un 20,1% votó para la composición de las listas electorales del 24 de mayo, un 15,8% se interesó por la elección del candidato para las elecciones generales y un reducido 3,8% se molestó en opinar sobre el programa electoral de la formación.

Sin duda otro de los factores que ha forzado a Iglesias a reaccionar para recuperar el espacio de movilización social que tanto éxito les dio en el pasado ha estado encabezado por los colectivos del Movimiento 15M, que luchan activamente por desvincularse de Podemos. Durante estos dos últimos años han obligado a la cúpula morada a asistir a los actos conmemorativos del movimiento "a título personal", lo que sin duda ha tenido que escocer a todos aquellos que siempre se han denominado herederos del 15M.

Fiasco en las últimas convocatorias

La primera manifestación convocada por Podemos fue la "Marcha por el cambio" que transcurrió por el centro de Madrid el 31 de enero de 2015. A pesar de que el evento quedó desdibujado porque los asistentes acudieron con banderas republicanas y sindicalistas, lo cierto es que consiguieron reunir a 100.000 personas según la policía y 300.000 según los organizadores.

A partir de entonces, el poder de convocatoria de Podemos dejó de surtir efecto. En noviembre de 2015, Pablo Iglesias firmó el manifiesto "No en mi nombre" para resucitar el No a la guerra, pero cuando llegó eldía de la manifestación, tan sólo acudieron unas 600 personas. Obviamente, Iglesias evitó formar parte de aquel fiasco y tampoco se presentó en la concentración.

Podemos lo volvió a intentar durante los actos conmemorativos del Día de la Constitución del año pasado y convocó a la gente para que llenase las plazas como muestra de apoyo hacia una reforma constitucional. El acto en cuestión se denominó "Hagamos historia de nuevo" y consistía en una charla con multiconexión simultánea en varias ciudades españolas. El acto llegó a celebrarse, pero las plazas se quedaron vacías y ni siquiera hay cifras oficiales de asistentes.

El último gran fiasco de Podemos tuvo lugar el pasado lunes, 17 de octubre durante la concentración contra la pobreza energética con motivo del Día Internacional Contra la Erradicación de la Pobreza. El acto en sí duró menos de un cuarto de hora y según la organización, apenas acudieron 1.500 personas.

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