
Santos Cerdán ha vuelto por segunda vez en lo que va de semana a Bruselas para reunirse con el prófugo de la justicia y líder de Junts, Carles Puigdemont. El secretario de organización del PSOE se encuentra en la capital comunitaria para tratar de cerrar la negociación con el ex presidente catalán y que invistan a Pedro Sánchez antes de finalizar la próxima semana.
Las negociaciones entre PSOE y Junts están encalladas desde este jueves. Al presidente catalán durante el 1-O no le gustó la escenificación del pacto del PSOE con el que fuera su vicepresidente, Oriol Junqueras, que le permitió exhibir varios triunfos como la cesión de Rodalíes o la condonación de 15.000 millones de deuda catalana. En el PSOE y Sumar ya asumen que hay un asunto de "celos" y de "búsqueda del protagonismo".
Fuentes parlamentarias también han detectado dos obstáculos. Por un lado, la figura del relator. El PSOE y ERC hablan de un "verificador" de "reconocido prestigio". Junts quiere que sea una figura internacional y que equipare al Gobierno nacional y a Cataluña. También está por cerrar los últimos flecos de la ley de amnistía. No se trataría de "casuísticas", como se ha publicado que afectarían a Gonzalo Boyé, Laura Borrás o Jordi Pujol, sino de los últimos flecos sobre la redacción.
La desconfianza
Además, hay un problema que lo agrava todo: la desconfianza. Puigdemont asegura que "todas las precauciones son pocas" con Pedro Sánchez. Al "pago por adelantado" de registrar la ley de amnistía, a lo que el PSOE ya ha accedido, se suman la sospecha del prófugo que quiere más garantías.
El prófugo catalán desea que, además de ser registrada en el Congreso, la norma sea calificada por la Mesa para garantizarse su tramitación. Sin embargo, fuentes parlamentarias aseguran que el Gobierno pretende pedir informes sobre la ley de amnistía a los letrados del Congreso. Un parecer disconforme podría retrasar la tramitación.

