Sánchez sigue encerrado en la Moncloa, sin apenas cogerle el teléfono a nadie. No hay reuniones con su núcleo duro y sólo despacha algunos asuntos urgentes del Ejecutivo. Sus ministros en vilo a la espera de la decisión del presidente. Afirman que lo que está en juego es la democracia y señalan al PP.
