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La Justicia abre causa contra el Ejército por impedir a una soldado trans utilizar el baño de mujeres

Amparado por la polémica ley de Irene Montero, la soldado Francisco Javier no tiene pensado operarse , ni siquiera cambiarse el nombre.

Amparado por la polémica ley de Irene Montero, la soldado Francisco Javier no tiene pensado operarse , ni siquiera cambiarse el nombre.
La soldado Francisco Javier durante una entrevista en Telecinco | Telecinco

La controvertida Ley Trans sigue generando polémicas día sí y día también. En esta ocasión, a cuenta de su aplicación en el Ejército, donde, tal y como Libertad Digital ya desveló hace meses, son varios los militares que, sin modificar su nombre ni su aspecto físico, han optado por cambiar de sexo en el Registro, amparados en la norma impulsada por Irene Montero.

Ese es precisamente el caso de Francisco Javier L.G., una soldado de casi dos metros, con barba y genitales masculinos a la que no se le permite utilizar libremente el baño de mujeres. Tras recibir su denuncia, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía acaba de iniciar ahora las acciones pertinentes contra su acuartelamiento y contra el propio Ministerio de Defensa, a los que da cinco días para que aporten la documentación que se les requiera para aclarar la situación, ya que, según el abogado de Sires, ambos estarían incurriendo en una presunta "vulneración de derechos fundamentales y libertades públicas"

La soldado se declaró mujer acogiéndose a la Ley Trans, que establece "el mandato normativo de prohibición en el ámbito laboral de cualquier forma de discriminación en las condiciones de trabajo", por lo que sostiene que limitar el acceso a las instalaciones del acuartelamiento, "es vulnerar las garantías de igualdad de trato". Su letrado exige, así la tutela de los derechos de su defendido, así como una indemnización d 50.000 euros por daños y perjuicios, amparándose, además, en el artículo 14 de la Constitución, "el cual proclama el derecho a la igualdad de trato y a la no discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social".

Medidas "provisionales"

Antes de recurrir a la Justicia, la soldado se dirigió al cuartel para que rectificara las medidas adoptadas, "según ellos provisionales", de limitar a ciertas horas el acceso a los baños de mujeres. Finalmente, se le indicó que tenía a su disposición una zona de vestuario en el Alojamiento Logístico Femenino de Tropa. "Dado que usted todavía tiene una taquilla en el vestuario masculino, para hacer el cambio al vestuario acorde a su identidad, será necesario que contacte previamente con la Oficina de Alojamientos de la USAC, para realizar el cambio en el momento adecuado", le indicaban.

Para la soldado, sin embargo, se trata de una medida insuficiente: "Las soluciones aportadas por la parte contraria son medidas provisionales y temporales, sin ofrecer una planificación estable que no perjudique a doña Francisco Javier y la señale e individualice frente al resto del mundo". Ahora, será el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía el que tenga la última palabra.

¿Dónde está el fraude?

Al igual que tantos otros militares, Francisco Javier tan solo ha modificado su sexo en el Registro. Ni se ha cambiado de nombre, ni se ha sometido a ningún tipo de hormonación o intervención quirúrgica. "Yo estoy feliz con mi cuerpo y me gustan las mujeres, pero me di cuenta de algunas cosas y me sentía mujer", ha explicado en diferentes entrevistas. .Con la anterior ley no podría haberlo hecho. Sin embargo, la nueva norma suprime la obligación de aportar informes médicos que acrediten la disforia de género y los dos años de tratamiento hormonal para proceder al cambio.

A pesar del revuelo que su caso ha generado en redes sociales, las feministas clásicas siguen defendiendo que el fraude no es lo que él ha hecho, sino que "el fraude es la Ley Trans". Así lo defiende, por ejemplo, la Alianza contra el Borrado de las Mujeres y así lo defendió en su día en declaraciones a LD la Confluencia Movimiento Feminista. "A esta gente no se la puede acusar de fraude legalmente, porque la propia ley dice que basta sólo con tu palabra. ¿Cómo puede demostrar un juez que yo no me siento lo que sea? – se preguntaba Sonia Gómez-. Ése es el problema, que la ley Trans es la única ley en la que el sentimiento prima sobre la realidad objetiva".

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