
La trama de conexiones de Carles Puigdemont con Moscú se amplia y desvela el acceso a un entramado lúgubre que ha tenido que ser destapado judicialmente por exigencia del Parlamento Europeo ante la inacción gubernamental. El último capítulo se centra en Sergei Motin, el enviado ruso que ofreció soldados a Puigdemont y que escapó de un hospital de Barcelona para acabar muerto en Rusia.
El sumario judicial del caso Voloh pone la lupa en una persona muy concreta: Sergei Motin. Rusia había ofrecido dinero, bitcoins, apoyo logístico, reconocimiento internacional, etcétera, a la pretendida y futura república catalana independiente. Pero una persona en concreto ofreció 10.000 soldados como complemento de fuerzas de seguridad para asegurar el apuntalamiento de la independencia en su fase inicial.
De los testimonios recopilados en el sumario destacan los de Elsa Artadi Vila, que fue "directora General de Coordinación Interdepartamental de la Generalitat de Catalunya. Era una persona del círculo más próximo al expresidente Puigdemont. Fue la directora de la campaña electoral de JuntsxCat para las elecciones a la Generalitat de Catalunya, convocadas por el Gobierno de España, tras la aplicación del art. 155, que tuvieron lugar en diciembre de 2017, estando Carlos Puigdemont fugado en Bélgica".
Pues bien, Artadi afirmó "que participó en dos reuniones con el investigado Terradellas. Una de las reuniones fue en la cafetería pública del Hotel Colón de Barcelona con Terradellas y dos personas más que hablaban ruso, cuyos nombres dijo desconocer". Artadi añadió que "esa reunión tuvo lugar un día entre el 20 o el 24 de octubre y que asistió a ella por indicaciones que le habían dado de ir a escuchar y luego informar al presidente (Puigdemont). Dijo también que se habló de criptomonedas pero que ella es economista y que no sabía nada de ese tema. Que no hicieron ninguna propuesta concreta, que no se presentaron, por lo que no sabía sus nombres ni quienes eran y que no aportaron ninguna documentación".
El sumario sí detalla los nombres: "Las dos personas que hablaban ruso y cuyos nombres dijo desconocer, fueron identificados por Terradellas como Jordi Sardá Bonvehí, empresario catalán con intereses económicos en Ucrania y Rusia, y Sergei Motin, un exmilitar que habría ofrecido al expresidente Puigdemont 10.000 soldados para garantizar la seguridad de la futura Cataluña independiente y 10 millones de euros con el fin de crear en Cataluña un paraíso fiscal en criptomonedas".
El sumario detalla que "la segunda reunión tuvo lugar en la Casa dels Canonges, residencia oficial del President de la Generalitat, en la que, en presencia de Puigdemont, estaban una persona que hablaba ruso, otra persona que hablaba ruso y catalán, Terradellas y ella misma. Artadi concretó que esta reunión duró apenas 5 minutos y que pudo ser el 26 de octubre de 2017, aunque dijo "no recordar exactamente" la fecha.
Pues bien, Motin fue identificado más tarde como la persona que se fugó de la Clínica Diagonal de Barcelona con una deuda en la entidad de unos 20.000 euros -19.842,40 euros-. El siguiente rastro fue su propia muerte en un piso de Moscú por causas oficialmente desconocidas.
Así acabó el presunto espía ruso que el 16 de junio de 2018 ante los Mossos d’Esquadra de Esplugues de Llobregat denunció el robo de su pasaporte en el Paseo Marítimo de Sitges. Un capítulo igualmente curioso para alguien que alguien que entró en la órbita separatista como espía y que dejó constancia de ese modo de su paradero real. Eso sí, pasados ya meses de las negociaciones mantenidas con los separatistas y convertido en una peligrosa fuente de información.
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