
Mientras Pedro Sánchez cambia su núcleo duro para sentirse protegido en Moncloa, su debilidad comienza a ser más que patente en el Congreso de los Diputados. Si en su investidura como presidente del Gobierno logró cosechar un total de 179 votos -tres más de los necesarios para la mayoría absoluta-, en estos momentos, al menos 13 se encuentran en la cuerda floja. En unos casos, por promesas incumplidas; en otros, por falta de alicientes y, en el último, por una traición personal que aún no está claro los efectos que puede tener.
Con todo, es evidente que el Ejecutivo ya no tiene garantizada la mayoría que le permitiría seguir adelante con su plan de Gobierno y aprobar los Presupuestos Generales del Estado, hoy más cerca de volver a prorrogarse que de salir adelante. De ser así, sería la cuarta vez en seis años que Sánchez no consigue o directamente renuncia a aprobar sus cuentas.
El hartazgo de CC con la inmigración
El último en amenazar a Sánchez ha sido Fernando Clavijo. "Me siento engañado por el PSOE y cuando la confianza se rompe es complicado reconstruirla", ha advertido el presidente de Canarias en una entrevista publicada este jueves en El País, sugiriendo que, si el Gobierno no pone solución a la grave crisis migratoria que atraviesan las islas, Coalición Canaria podría retirarle su apoyo parlamentario.
Según el último balance del departamento que dirige Fernando Grande Marlaska, en lo que va de año habrían llegado al archipiélago un total de 25.524 ilegales, lo que supone un incremento del 123 % respecto a los ocho primeros meses de 2023. Y lo que más preocupa a Clavijo es el elevado número de menores que acogen sus centros: más de 5.500 menas. "El PSOE tiene que ponerse manos a la obra con este asunto, porque si no, esto puede quebrar y ante los incumplimientos nos veremos totalmente liberados de votar lo que decidamos", ha insistido.
Coalición Canaria tan solo cuenta con una diputada en la Cámara Baja. Sin embargo, teniendo en cuenta los endebles acuerdos que hay en estos momentos sobre la mesa, el PSOE no está para despreciar ninguno, tal y como le ha recordado la propia aludida, Cristina Valido: "No deberían olvidar que mi único voto puede ser determinante".
El aviso de Ábalos
Lo mismo sucede con el voto de José Luis Ábalos. Desterrado al Grupo Mixto, el que fuera titular de Transportes transmitió hace unos días su malestar a la cúpula del PSOE, después de que la auditoría de su sucesor, Óscar Puente, cuestionara su gestión en la compra de material durante la pandemia. "Estáis demasiado confiados en mi lealtad", contaba el diario El Mundo que Ábalos le llegó a decir a Santos Cerdán.
El exministro recibió dicha auditoría como una "agresión" contra él, y aseguró que, a partir de ahora, votará "en conciencia" en el Congreso, una baza que podría jugar en cualquier momento. Las informaciones sobre su amiga Jésica, una estudiante de Odontología que, según The Objective, no solo disfrutaba de un trabajo en una empresa pública dependiente del Ministerio de Transportes, sino que también cobraba por acompañarle a sus viajes, tampoco ayudan, ya que es más que probable que la filtración de dicha información provenga precisamente del PSOE.
El papel de Podemos
Junto a los apoyos de Cristina Valido y José Luis Ábalos, también se encuentran en un limbo los de los cuatro diputados de Podemos. Tras romper con Sumar, el equipo liderado por Ione Belarra libra su particular guerra contra Yolanda Díaz, por lo que no sería de extrañar que se desmarcase de dicha coalición en el Congreso.
El garrafal error —aún sin corregir— en la Ley de Paridad y el retraso en la aprobación del permiso parental retribuido de ocho semanas son dos de los caballos de batalla de la formación morada que, al contrario que Yolanda Díaz, una vez en el Grupo Mixto, tiene más que ganar si se enfrenta a Pedro Sánchez de lo que podría perder.
Junts se queda sin alicientes
El grupo más numeroso de cuantos podrían comprometer la viabilidad del Gobierno es, no obstante, Junts per Catalunya. Una vez aprobada la amnistía, y después que se permitiera a Puigdemont regresar a Barcelona para disfrutar de su particular cuota de protagonismo, los independentistas se han quedado sin alicientes para seguir garantizando a Pedro Sánchez sus siete votos.
El cupo catalán es una negociación que compromete a ERC, por lo que ahora mismo carecen de ataduras, salvo que lo que se encuentre en estos momentos sobre la mesa de La Moncloa sea el referéndum que tanto ansían. De no ser así, Miriam Nogueras ya ha dejado claro hasta la saciedad que el suyo no es un cheque en blanco.
Los fieles a Sánchez
Por el contrario, en el grupo de fieles se encuentran, por ahora, Sumar, PNV, Bildu y BNG. Los nacionalistas vascos y los proetarras no han dado señal alguna que permita inferir una retirada del apoyo que brindan al Gobierno; entre otras cosas, porque, sin hacer mucho ruido, están consiguiendo todos sus propósitos. Tampoco lo ha hecho el BNG.
En cuanto a Sumar, no parece que Yolanda Díaz, por más que esté cayendo en el olvido, se vaya a atrever a plantar cara al presidente y, por lo que respecta a las formaciones que forman su coalición, solo Compromís ha hecho un amago que ya parece haber pasado a mejor vida. A principios del verano, Joan Baldoví amenazó con "romper el acuerdo" con Pedro Sánchez si reconocía una "financiación singular" a Cataluña. Sin embargo, su discurso parece haber virado tras la promesa de dar más dinero a todas las comunidades. No en vano, este mismo miércoles, el senador Enric Morera daba incluso su "enhorabuena" a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, asegurando que el cupo catalán es la "solución" al problema de financiación.
Sea como fuere, lo que es un hecho es que la situación de Pedro Sánchez dista mucho de la se perfilaba tras la investidura de noviembre del año pasado. Los 179 votos ya no están garantizados y los 176 de la mayoría absoluta, tampoco. Aun así, el presidente insiste en que hay Gobierno "para largo" y se compromete a presentar los PGE. Si conseguirá aprobarlos o no es otra historia.
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