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Repaso de una abogada feminista a Cristina Fallarás e Irene Montero a cuenta de Errejón: "Es feminismo cash"

Núria González denuncia el uso del sufrimiento de las mujeres en un libro reseñado por la exministra, cómplice de la prescripción de posibles delitos.

A Contracorriente: "Feminismo Cash", el negocio de las denuncias anónimas por violencia de género

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Núria González denuncia el uso del sufrimiento de las mujeres en un libro reseñado por la exministra, cómplice de la prescripción de posibles delitos.
La secretaria general y diputada de Podemos, Ione Belarra (i), y la secretaria política y candidata a las elecciones europeas del partido, Irene Montero, durante la presentación de las principales medidas del programa electoral de la formación para las elecciones europeas, ayer lunes en Madrid. EFE/ Borja Sánchez-trillo | EFE

Tras una semana en la que se ha destapado que las denuncias anónimas contra Íñigo Errejón forman parte de un libro que la periodista Cristina Fallarás publicará el próximo 11 de noviembre -No publiques mi nombre- son muchas las feministas que reniegan de esta forma de actuar. Entre ellas se encuentra la abogada e impulsora de la asociación L´Escola Núria González, quien no ha dudado en bautizarla como "feminismo cash".

"Me parece un caso de extrema gravedad que estemos hablando de unas supuestas acciones que pueden tener visos de delitos contra la libertad sexual y de agresiones sexuales y que, en lugar de orientar a las víctimas a donde hay que ir, que es a la comisaría o al sistema de Justicia o a los servicios de atención a la mujer, se venda como que Internet es un espacio seguro para contar este tipo de cosas tan delicadas y tan complicadas, y que encima luego sirvan para monetizar ese tipo de testimonios", denuncia González, que alerta de quienes "utilizan el feminismo para vivir de él". De ahí, precisamente, la expresión ‘feminismo cash’. "Hay cash, hay feminismo; no hay cash, no hay feminismo", resume la abogada.

La polémica que rodea a Comadres

Frente a este tipo de críticas, Cristina Fallarás asegura que su intención no es lucrarse y que, prueba de ello, es que "por contrato" todos los beneficios del libro irán destinados a la asociación Comadres. La abogada, sin embargo, recuerda que, al margen de que la propia proyección que ella misma está adquiriendo con este asunto también implica en cierta medida una monetización, no hay que olvidar que dicha asociación está capitaneada por la propia Fallarás y que, además, está envuelta en una sorprendente polémica.

"Es muy curioso porque es una asociación que hasta el año pasado no tenía personalidad jurídica y que, aun así, fue elegible para el Ministerio de Igualdad como acreedora de una subvención ni más ni menos que de 100.000 euros", denuncia. Según explica, finalmente no se la pudieron dar porque carecía de personalidad jurídica: "¿Cómo puede ser que llegues hasta ahí cuando cualquiera sabe que una asociación que no tiene CIF es como una persona que no tiene DNI?".

Además, la abogada asegura que Comadres también se lucra con el sufrimiento de muchas mujeres. "La asociación se dedica a dramatizar testimonios en una sala de teatro y que yo sepa también cobran entrada. Entonces, todo es como una mercantilización gigante del sufrimiento de las mujeres y, al final, una utilización del feminismo, que es lo que esta gente ha venido haciendo siempre", insiste González, que asegura que, precisamente por eso, muchas feministas están "absolutamente indignadas".

Irene Montero y la posible prescripción

A su juicio, hay, además, algo muy peligroso en todo este asunto y es que puede haber casos que, más allá de los que afectan a Errejón, siendo ciertos y perseguibles, ya hayan prescrito. "¿Desde cuánto están guardados estos testimonios? Porque si realmente hay algunas acciones que son constitutivas de delito y no se denuncian, hay unas prescripciones, hay gente que se va de rositas, hay detenciones que no se practican… Es peligrosísimo -advierte González-. Y todo eso para, al final, sacar un producto literario y cobrar por él", lamenta.

De todo ello, además, ha sido cómplice Irene Montero, puesto que la exministra de Igualdad "es una de las personas que reseña el libro para que la editorial pueda promocionarlo", y, por lo tanto, conoce desde hace tiempo todos estos testimonios. "Y esas son las personas en cuyas manos estaban las mujeres en este país, que, en lugar de asesorarlas como tiene que ser, que es en los cauces oficiales, hacen una reseña de un libro que por lo menos tenemos que entender que hace meses que está hecho -denuncia González-. ¿Entonces qué pasa? ¿Guardamos los testimonios de las mujeres hasta que nos interese sacarlo? ¿Pero qué utilización de las mujeres es esta?", se pregunta indignada.

"Es que me parece gravísimo que determinadas mujeres se dediquen a utilizar eso para hacer su carrera política o para seguir viviendo de lo que estén viviendo y seguir estando ahí en nombre de un supuesto feminismo que, por supuesto, no es tal", insiste. En este sentido, la abogada asegura que son muchas las que están "hartas" de que se les ponga un micrófono o se las legitime como representantes del movimiento feminista. "El feminismo está absolutamente alejado de Cristina Fallarás, de Irene Montero y de todo lo que estas mujeres representan, que la verdad es que para el movimiento feminista ha sido lo peor que nos ha pasado desde la democracia -advierte sin miramientos-. Y parece que así cualquier cosa es feminismo, pero utilizar a las mujeres que son víctimas de la violencia sexual no es feminismo en ningún caso, jamás".

El recorrido de las denuncias anónimas

Respecto al uso de redes sociales como vehículo de denuncia, asegura que en cierta medida "es una manera de infantilizar a las mujeres", dando a entender que no están preparadas para acudir a la administración: "¿Cómo que las mujeres tenemos que denunciar en un muro de Facebook o en Instagram? Las mujeres somos ciudadanas de primera y tenemos que acceder a la administración de Justicia como ciudadanas de primera. Y si una ciudadana dice que ha sufrido una agresión sexual, otra ciudadana a la que de verdad le importe esa conciudadana suya lo que tiene que decir es ven, que yo te acompaño a poner una denuncia. Y luego ya se lo explicas a quien quieras, pero lo que no puede ser es que el cauce de las mujeres sea un juego, porque las redes sociales no dejan de ser un divertimento".

Con todo, la abogada asegura que lo que ha sucedido en los últimos días es "absolutamente indignante" y advierte de que, además, de que todos estos testimonios tienen que ser analizados por la Policía, la Fiscalía y, en último término, un juez. "Porque si vamos a hacer de las denuncias anónimas o generales una costumbre, pues todos estamos expuestos a que cualquiera hable de nosotros y, si no se judicializa, pues ahí queda eso, y defiéndete tú de fantasma. No puede ser", insiste.

Desde este punto de vista, la feminista asegura que, aunque es evidente que "el testimonio de la víctima tiene que valer", no hay que olvidar que "los jueces tienen que dar credibilidad a ese testimonio en base por lo menos a un mínimo de pruebas, porque en este país la presunción de inocencia existe". Así, respecto al recorrido que puedan tener las denuncias que hasta ahora han salido a la luz, advierte de que no todas son iguales: "Hay comportamientos absolutamente impresentables y deleznables, pero que no son constitutivos de delito. ¿Es delito la actitud impresentable, de baboso o asqueroso de una persona? Pues será delito si atenta contra tu libertad sexual, pero si no, no".

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