
El PSOE de Pedro Sánchez ha acostumbrado a la sociedad española a sus golpes de efectos. Lo que no se imaginaban es que uno de sus barones díscolos, el madrileño Juan Lobato, les iba a hacer uno y dejarles a cuadros. Cuando todo el partido esperaba su dimisión, el líder del PSOE-M convocó a la prensa para anunciar que sigue, que la dirección del partido le está linchando y, de paso, poner en el disparadero al entorno del presidente por la filtración de datos de la pareja de Ayuso.
El desconcierto y el enfado en el partido es mayúsculo. "No entiendo nada", eran las palabras más repetidas este martes. No comprenden ni la visita al notario, que deja en evidencia a una compañera de partido, ni la filtración del registro a ABC, de la que culpan a Lobato, pero lo que nadie alcanza a entender es su última pirueta en forma de comparecencia en un caso que deja al entorno de Sánchez al pie de los caballos en una suerte de Watergate a la española.
Ferraz no dudó en airear que Lobato debería dimitir y que no sería bien recibido en el Congreso del partido que se celebra este fin de semana en Sevilla. La respuesta del madrileño fue subir la apuesta. No renunciar y en su entorno ya dejan entrever que va a acudir al Cónclave donde se va a reelegir a Sánchez.
En la dirección del partido se resignan a que sea así y que no puede hacer nada para impedirlo. "La delegación de Madrid ya está elegida", asumen fuentes próximas al núcleo duro de Ferraz. La única opción pasaría por una renuncia voluntaria, pero ya asumen que Lobato no va a ceder. El mayor temor ahora es que cope los titulares y ensombrezca lo que, hasta hace unas semanas, parecía un Congreso montado a mayor gloria de Sánchez para proclamarle de nuevo secretario general y alejar la imagen de un partido asediado por los escándalos y la corrupción.
En la cúpula del partido admiten que, si al final Lobato acude, habrá tensión pero auguran que será contenida y que la sangre no llegará al río. "Otra cosa es lo que suceda después del domingo", tercian poniendo el foco en los cónclaves y primarias regionales que se producirán tras el Congreso federal. En Ferraz declinan seguir presionando para que dimita, como piden algunas voces en el PSOE-M. "No tiene sentido hacer nada cuando estamos a tres día del Congreso Federal y se da el pistoletazo a las primarias en Madrid", tercian fuentes del entorno de la dirección tras ver cómo este martes se les rebelaba Lobato.
Todos los candidatos alternativos, salpicados
La cuestión es quién puede ser el candidato alternativo ya que los tres nombres que sonaban pueden tener un futuro complicado si se demuestra que Moncloa filtró datos confidenciales. El que puede salir peor parado es Óscar López, ya que fue su mano derecha, Pilar Sánchez Acera, la que filtró los datos a Lobato. El ahora ministro de Transición Digital estaba en esos momentos, mes de marzo, en el despacho contiguo a Sánchez como jefe de Gabinete.
Tampoco puede salir bien parado otro de los hombres que aspira a controlar en la sombra el PSOE-M, Félix Bolaños, ministro de Justicia y máximo valedor del Fiscal General, Álvaro García Ortiz, procesado por su "participación preeminente" en la filtración de los correos. En la batalla de la federación madrileña el hombre de Bolaños es el actual delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, cuya candidatura no parece entusiasmar más que a su entorno.