
La trama tuvo acceso a archivos policiales para saber si los seguía la Policía o la Guardia Civil y para hacer espionajes, por ejemplo, al inspector que puso por primera vez su vista en las sociedades de los contratos de mascarillas. El sistema de chivatazos fue tan evolucionado que, directamente, Aldama fue dado de alta en el mecanismo de alertas automáticas.
Todos esos sistemas y archivos estaban custodiados por cuerpos que dependen del Ministerio del Interior, otro de los implicados en las compras de material contra el covid vendido por la red de Koldo García Izaguirre, Aldama y José Luis Ábalos.
Un sistema de alertas automáticas
Y una anotación realizada por la UCO al juez instructor ha dejado constancia de un dato más: "Cabe reseñar que, a pesar de haberse producido estas alertas en el sistema referido, la Unidad de RUBÉN no interesó esta circunstancia a esta Unidad instructora". Rubén era Rubén Villalba, el comandante de la Guardia Civil que, una semana después del encuentro de Víctor de Aldama con Begoña Gómez en San Petersburgo (septiembre de 2019), empezó a dar chivatazos y a pasar información a Aldama para que eludiera los controles de la Justicia o de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
La UCO ha certificado, de este modo, un sistema coordinado hasta el punto de que alguien tuvo que dar la orden a la unidad de la Guardia Civil que dio de alta como colaborador a Aldama para que no se lo comunicara a la UCO, la unidad instructora en el caso.
La UCO ha certificado ya que, no sólo es que Aldama tuviera chivatazos, es que, directamente, se le dio de alta en el sistema de alertas automáticas de investigaciones. Una conversación interceptada por la UCO al comandante de la Guardia Civil imputado por dar los chivatazos a la trama recoge lo siguiente: "Rubén VILLALBA envía un mensaje de voz al contacto grabado como "AGENTE 13". La UCO añade que en "el mensaje de voz RUBÉN le dice lo siguiente: 'Oye AGENTE 13, el colaborador que yo te pasé para que le dieras de alta, Víctor Gonzalo ¿ese al final qué? No me has dicho... no me has comentado nada’".
Conversaciones clave en la investigación
La conversación avanza y se especifica en qué tenían que dar de alta al "nexo corruptor" de la trama, Aldama. La UCO lo resume de la siguiente manera: "No se ha observado respuesta por parte del AGENTE 13 en esa conversación concreta. No obstante, se tiene constancia por las conversaciones de WhatsApp, como se verá más adelante, que sí se habría producido el alta de ALDAMA en el sistema. Este sistema originaría mensajes automáticos que se comunican al grabador, en el caso de que otra unidad también grabara la misma entidad (persona, vehículo, etc.) para investigarla".
El alta era en un sistema de alertas automáticas de personas o entidades grabadas. Y, en este caso, resulta que los que debían ser grabados por la UCO eran ellos mismos, en concreto, Aldama, que estaría, a su vez, dado de alta para ser avisado automáticamente si se le grababa.
El origen del esquema de corrupción
Hay que recordar que todo este esquema surge después de una visita: la de Aldama a la asamblea internacional de la OMT celebrada en septiembre de 2019 en San Petersburgo. Una reunión a la que asistieron, además de Aldama, Javier Hidalgo y Begoña Gómez, la mujer del presidente que, a su vez, estaría de nuevo con la misma compañía en la sede de Globalia justo en las fechas en las que se negociaba el rescate de la compañía llevado a cabo por el marido de Begoña Gómez, Pedro Sánchez.
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