
En Moncloa ya se han acostumbrado a vivir bajo la amenaza de Puigdemont, que, como la espada de Damocles, parece colgar sobre la cabeza de Pedro Sánchez y arruinarle su festín monclovita. Del temor que provocaban las palabras del prófugo hace solo unos meses, y del hermetismo para evitar irritarle más, se ha pasado a un indisimulado relax, hasta el punto de que ahora se permiten bromear sobre si el Gobierno es rehén de los independentistas, mientras Junts les acusa de no cumplir lo suficiente.
En Moncloa creen que han cumplido con su parte del trato, pero afirman que "intervienen muchos actores en esta partida". Como ejemplo, mencionan el recurso ante el Constitucional de la ley de amnistía. Esta afirmación llega en un momento en que se estudia la recusación del magistrado conservador Macías para evitar que participe en las deliberaciones. En el Gobierno asumen que "puede resultar frustrante" para Junts la cantidad de "actores" por los que deben pasar la norma antes de que el prófugo pueda regresar a España.
Por eso, Junts ha registrado una PNL para que Sánchez presente una cuestión de confianza. Un giro sorprendente para el Gobierno. "Es una prerrogativa que le corresponde al presidente; los grupos tienen otros instrumentos y herramientas", afirmaba la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.
El Ejecutivo se mantiene firme en su postura y reta de forma velada a Junts a que, si quieren echarlos, apoye una moción de censura. Lo que pasaría por una alianza de PP y Puigdemont. Lo que parece evidente es que no se presentará la cuestión de confianza. Este rechazo quedará claramente evidenciado este jueves en la Mesa del Congreso. PSOE y Sumar, que tienen mayoría, deberán decidir si admiten a trámite la proposición no de ley en la que los de Puigdemont han planteado su solicitud al presidente del Gobierno.
No es una cuestión nueva. En diciembre, la Mesa del Congreso pospuso la decisión sobre esta cuestión de confianza argumentando que la resolución que se debía tomar tenía una gran "complejidad técnica y jurídica" y que, al no ser urgente, no era necesario abordarla de inmediato. Este jueves se volverá a tratarla PNL de Junts y en Moncloa ya dan por seguro que será rechazada y no se admitirá a trámite.
Sin Presupuestos pero sin elecciones
En el Gobierno confían en que PSOE y Sumar la bloquearán, a pesar de las amenazas de Junts, que ya ha anunciado que dará a conocer su respuesta el viernes. En el núcleo duro del Ejecutivo prometen "sentarse" y "hablar mucho", pero ya asumen que los de Puigdemont endurecerán aún más su postura.
Ya admiten que la hipótesis más "probable" es que no haya presupuestos. "Queremos presupuestos y estamos trabajando en ello", aseguran, mientras reconocen que se enfrentan a una situación compleja y se comparan con las comunidades gobernadas por el PP, como Aragón o Baleares, que han tenido que prorrogar sus cuentas por el rechazo de Vox. El argumento ya está preparado, solo falta sacarlo a relucir.
Tampoco parece que vaya a haber elecciones. Fuentes socialistas consideran que no estamos ante un escenario preelectoral debido a la debilidad de la izquierda del PSOE. Con un Sumar en horas bajas, un Podemos que se está recuperando lentamente pero sigue siendo débil, y un ERC en caída, no se dan los números para reeditar un Gobierno. Así que queda esperar a que se vayan aclarando cuestiones como el recurso de inconstitucionalidad de la amnistía, para ver si así Junts les permite aprobar algo pero la convocatoria electoral ni está, ni se la espera.