
En Vox no ha caído bien la oferta hecha por María Guardiola para un pacto de gobierno en Extremadura. Los de Santiago Abascal evitan pronunciarse sobre el fondo, pero entienden que las formas no son las adecuadas. "Esperamos que Guardiola no pretenda negociar a través de la prensa porque en ese caso no tiene nada que hablar con Vox", trasladan fuentes del partido a Libertad Digital.
"O se toma la situación en serio, con la reserva que merece, o no merece la pena ni empezar", añaden desde la dirección de Vox, molestos por el hecho de que la oferta se haya hecho a través de los medios de comunicación. Según ha podido saber este periódico, el único contacto que se ha producido entre PP y Vox es el que tuvo lugar antes de Navidad, el martes posterior a las elecciones del 21 de diciembre.
La presidenta de Extremadura en funciones llamó al candidato de Vox, Óscar Fernández, con el que mantuvo una conversación "cordial", según confirmaron ambas partes. Desde el PP añadieron después que Vox no les había pedido la presidencia de la Asamblea durante esa interlocución, sólo hicieron referencia a las 200 medidas que ya pusieron sobre la mesa en la anterior legislatura para apoyar los presupuestos autonómicos. Un pacto que no se produjo y derivó en la convocatoria anticipada de elecciones.
"Guardiola dijo antes de Navidades que llamaría para negociar, pero ha preferido hablar primero con la prensa", critican en Vox, advirtiendo de que "así no va bien con nosotros". La oferta se produce antes de que se inicien las conversaciones formales entre ambos la próxima semana. El PP se ha adelantando ofreciendo un acuerdo global que va más allá de la investidura para evitar el bloqueo que derivó en el adelanto electoral.
La lectura a nivel nacional
Se trata de un movimiento con implicaciones políticas de calado, ya que influye en la campaña electoral de sus compañeros, Jorge Azcón en Aragón y Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León. También podría suponer un cambio de postura a nivel nacional, ya que Alberto Núñez Feijóo prometió no gobernar con Vox el pasado mes de junio, antes del resultado de Extremadura que rompe la estrategia de Pedro Sánchez de agitar el miedo a la ultraderecha.
El ascenso de Vox en las encuestas, confirmado con el resultado de Extremadura donde superaron el 17% de votos, supone un quebradero de cabeza para el PP, a pesar de que se congratulan porque la derecha alcanza el 60% de apoyos. Sin embargo, si los de Abascal siguen subiendo, los de Feijóo corren el riesgo de caer por debajo de lo obtenido el 23-J, lo que podría abrir una crisis interna.

