
El Rey Felipe VI ha dedicado una parte central de su discurso de este viernes a la situación en Venezuela, en un contexto internacional marcado por la inestabilidad y la tensión geopolítica. Durante la clausura de la X Conferencia de Embajadores, celebrada en Madrid ante los 126 jefes de misión de España en el exterior, el monarca ha querido expresar de manera clara la posición española respecto a los acontecimientos recientes en el país latinoamericano.
Felipe VI ha defendido "nuestra cercanía al pueblo de Venezuela", al que ha definido como un pueblo hermano con el que España mantiene profundos lazos históricos, culturales y afectivos en el marco iberoamericano. Esa cercanía, ha señalado, obliga también a mantener la esperanza y a trabajar para que el país pueda abrir una nueva etapa política con plenas garantías.
El Rey ha presidido la clausura de la X Conferencia de Embajadores y Embajadoras, en la que han participado los jefes de misión de España en el mundo, bajo el lema "España, un actor global".
➡️https://t.co/4jSYkTBqat pic.twitter.com/XuOGQ4eskf
— Casa de S.M. el Rey (@CasaReal) January 9, 2026
Una transición democrática, pacífica e inclusiva
En este sentido, el Rey ha reclamado que, tras la caída del régimen de Nicolás Maduro, se garantice "una verdadera transición democrática", que sea "pacífica, inclusiva y respetuosa de la voluntad soberana". Ha insistido en que ese proceso debe estar libre de imposiciones externas y ha subrayado que "los venezolanos deben ser los únicos protagonistas de su propio destino".
El jefe del Estado ha remarcado que cualquier solución duradera pasa por el respeto a la soberanía del pueblo venezolano y por la recuperación plena de los derechos y libertades, como condición indispensable para la estabilidad política y social del país.
La liberación de los detenidos, un paso necesario
Felipe VI también ha celebrado la reciente liberación de cinco ciudadanos españoles y de otros ciudadanos extranjeros que permanecían retenidos en cárceles venezolanas. El monarca ha expresado su satisfacción por este gesto, que ha calificado como "un necesario paso en la dirección que anhelamos y que el pueblo venezolano merece".
A su juicio, este avance no puede entenderse de manera aislada, sino como parte de un camino más amplio orientado a la recuperación de las libertades fundamentales y al restablecimiento del Estado de derecho en el país.
Felipe VI ha alertado de que el mundo se enfrenta a "un salto atrás de más de un siglo", hacia un escenario de vacío normativo que, agravado por el desarrollo tecnológico, genera "inquietantes escenarios de futuro".
El monarca ha puesto en valor el papel de las democracias en la construcción del actual sistema internacional, recordando que han sido los Estados democráticos los que más han contribuido a levantar la arquitectura normativa e institucional global. Por ello, ha señalado que en ellas recae "una especial responsabilidad ética" para preservar un orden basado en normas, frente a otro sustentado únicamente en el uso de la fuerza.
Ha recordado además que, "por perfectible que sea", un mundo fundado en el derecho, la cooperación y el diálogo es siempre el que más se aproxima a los objetivos de paz, estabilidad y desarrollo.
"Este es el tiempo de los diplomáticos"
Dirigiéndose directamente a los embajadores, Felipe VI ha afirmado que el actual contexto internacional confirma una idea que puede parecer paradójica: "este tiempo que vivimos es el tiempo de los diplomáticos". En un mundo marcado por conflictos abiertos, amenazas híbridas y una seguridad global cada vez más frágil, el papel de la diplomacia resulta, a su juicio, más necesario que nunca.
El Rey ha insistido también en la importancia de preservar el vínculo transatlántico, al que ha definido como una responsabilidad compartida entre Europa y América. Mantenerlo exige, ha dicho, "lealtad mutua, confianza recíproca, visión de futuro y respeto" a las normas fundamentales.
Felipe VI ha advertido de que la erosión de ese vínculo tendría consecuencias negativas para todos y ha sido tajante al señalar: "No quiero plantear aquí lo que supondría —insisto, para todos— la hipótesis de su total desmantelamiento".



