
En lugar de despejar cualquier duda sobre las causas que provocaron el descarrilamiento de dos trenes en Adamuz el pasado domingo, que se ha cobrado la vida de 45 personas y dejado decenas de heridos, el ministro Óscar Puente trata de sostener los cimientos y defender la gestión de la empresa pública, dependiente del Ministerio de Transportes.
"No estamos en un problema de falta de mantenimiento ni de obsolescencia, ni de falta de controles. Es mucho más complejo, me temo, un problema que nunca hemos vivido antes en nuestra red", aseguró Puente, acompañado de responsables de Adif y Renfe, quienes en rueda de prensa enumeraron las comprobaciones realizadas en las vías antes del siniestro.
En un documento de 34 páginas bautizado como "datos, no relatos" en el que el Gobierno defiende el buen funcionamiento de la red ferroviaria y el volumen de la inversión realizada, se recoge que, entre octubre de 2025 y enero de 2026, el tramo accidentado "fue sometido a cuatro inspecciones técnicas reglamentarias, sin que en ninguna de ellas se detectara anomalía, defecto o fallo alguno en la vía del tramo donde se produjo el accidente". Unas conclusiones de la empresa pública encargada de la gestión de la infraestructura ferroviaria que se quedan muy lejos de la realidad vivida este domingo, cuando el descarrilamiento de Adamuz se cobró 45 vidas, y cuya hipótesis con más peso en estos momentos es el estado de la vía.
Sin embargo, según el documento remitido por el Ejecutivo, Adif realizó varias comprobaciones en la vía de Adamuz antes del accidente: el 13 de octubre de 2025, se llevó a cabo una auscultación geométrica para verificar parámetros como el ancho de vía y su disposición en planta y alzado; el 5 de noviembre de 2025, una inspección visual a pie, centrada en la revisión detallada de traviesas y carriles; el 21 de noviembre de 2025, una auscultación dinámica, destinada a medir en tiempo real la calidad, seguridad y confort de la vía y la catenaria a velocidades comerciales, registrando alineación, nivelación, peralte, desgaste y vibraciones; y, finalmente, el 7 de enero de 2026, apenas 11 días antes del siniestro, se realizó la comprobación integral del desvío instalado en Adamuz en mayo de 2025, incluyendo la geometría y el correcto estado y funcionamiento de motores y agujas.
Una cantidad considerable de revisiones que se realizaron cercanas al momento del siniestro, y que según el Ejecutivo no se detectó ningún problema en la vía. Sin embargo, esto podría entrar en contradicción con las incidencias registradas en el tramo, un total de 14 en el último año, el traqueteo percibido por los pasajeros y las muescas en las ruedas que los investigadores han encontrado tanto en el tren siniestrado como en otros dos que circularon la hora previa.

