
El Partido Popular contaba con despegar a nivel nacional gracias al ciclo electoral autonómico con el que pretendían hundir al PSOE. Nunca estuvo en la ecuación que Vox se disparara a casi el 18% de votos, y que en Castilla y León esté en disposición de superar el 20%. Alberto Núñez Feijóo celebra que la mayoría del bloque de derechas supera el 50%, pero la amenaza de Santiago Abascal les agua la fiesta y la falta de acuerdo en Extremadura ha disparado los nervios.
"Menos titulares y más trabajo de negociación", defienden desde la dirección nacional, donde la vicesecretaria Carmen Fúnez lanzó un mensaje claro a María Guardiola: "Menos ruido y más discreción", después de que la presidenta en funciones protagonizara una entrevista en la que hablaba del feminismo y Vox, entre otras cuestiones, y que no gustó nada en Génova.
La presidenta en funciones aclaraba después que el textual de la entrevista no era "mi feminismo es como el de Vox", sino "el feminismo que defiendo estoy convencida de que es el feminismo que defiende Vox", como se aprecia en el vídeo. Un matiz que, según explicaba, quería decir que esta cuestión "no puede ser un escollo para alcanzar un acuerdo" porque "yo no quiero soltar violadores a la calle", en referencia a Irene Montero, después de que Vox la comparara con ella.
Tensión constante
Las negociaciones con Guardiola están siendo muy difíciles, primero por la animadversión que existe entre la presidenta en funciones y Vox; segundo por la falta de voluntad real para cerrar un acuerdo en pleno ciclo electoral y, por último, porque en Bambú pretenden darle un escarmiento después de que llamara a Abascal "machista" en plena campaña.
La jugada recuerda a la vivida en Murcia, donde Fernando López Miras pagó con creces haber gobernado con los díscolos de Vox, lo que incrementó el peaje que tuvo que pagar para ser investido presidente. Guardiola, conviene recordar, mantuvo al consejero de Vox en su gobierno cuando Abascal rompió con el PP, y lo expulsó cuando surgió el escándalo de los currículos políticos. Ya antes, el pacto fue muy difícil de cerrar por los ataques a Vox previos al 23-J.
En este contexto, y después de tres reuniones de apenas 20 minutos cada una, y que han concluido sin acuerdo, PP y Vox se enzarzaron en duro cruce de reproches a través de las redes sociales y los medios de comunicación. Isabel Díaz Ayuso salió al rescate de Guardiola y la presidenta en funciones rebajó el tono con Vox, sin éxito. Alberto Núñez Feijóo respaldó entonces a su candidata advirtiendo a los de Abascal de que las urnas les colocaron en tercera posición.
Mensajes a través de la prensa
Guardiola concedió este lunes una entrevista, con las negociaciones todavía en el aire y la repetición electoral como amenaza, lo que no cayó nada bien en Génova. La dirección nacional advertía a la presidenta en funciones contra el "ruido" que tanto les perjudica a las puertas de las elecciones de Castilla y León. Un territorio clave donde el PP se disputa con Vox el voto rural, con Mercosur como telón de fondo.
En Aragón, los contactos son discretos y nada ha trascendido de las negociaciones, lo que perjudica también por comparación a Guardiola, a quien Génova ha pedido ejercer la "responsabilidad" que le dieron las urnas por ganar las elecciones, y cerrar un acuerdo cuanto antes. La experiencia de lo ocurrido el 23-J sigue pesando y el ruido en torno a la relación PP-Vox dejó a la derecha a cuatro escaños de la Moncloa.

