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Adif tiene una fibra óptica que detecta terremotos pero no el choque de dos trenes en Adamuz

La Guardia Civil llegó al lugar del siniestro sesenta minutos después porque el centro de mando no comunicó que había otra unidad accidentada.

La Guardia Civil llegó al lugar del siniestro sesenta minutos después porque el centro de mando no comunicó que había otra unidad accidentada.
El primer tren de Renfe de la línea Madrid-Huelva que circula desde el accidente ferroviario de Adam | EFE

El ministro Óscar Puente sigue sin explicar cómo es posible que, tras decenas de advertencias de maquinistas, tripulación y organismos especializados detallando los múltiples defectos del estado de la vía, vibraciones, botes, de las traviesas, etc. no se invirtiera el dinero necesario en las vías. Y sigue sin explicar un punto igualmente delicado -incluso desde el punto de vista penal. como es la tardanza en la coordinación de los dispositivos de emergencias por parte de Adif -su gestor de infraestructuras ferroviarias-. De hecho, la Guardia Civil llegó al segundo tren accidentado en Adamuz una hora después del mortal choque. Es más, llegó porque se cruzó con una víctima que caminaba por la vía -no por el aviso de Adif y Adif se enteró del accidente por el 112, según ha reconocido la propia Adif. Todo ello implica un descontrol incomprensible que llega al ridículo si se combina con un hecho: Adif alardea de contar con una fibra capaz de detectar hasta los terremotos. ¿Y esa alta tecnología no permite hacer lo que los sistemas de localización de cualquier móvil sí hacen? ¿O es que no se está usando en los trenes psoe a disponer de los mejores medios?

Adif ha descubierto su elevado nivel tecnológico en la presentación de su red de fibra. Una red, impulsada junto al "Instituto Geográfico Nacional y en base a la tecnología DAS, que permite convertir la fibra óptica en una densa red de sensores". Pero, pese a tenerla, resulta que es incapaz de controlar a tiempo dos trenes que chocan en Adamuz.

"Adif ha puesto a disposición del Instituto Geográfico Nacional (IGN) su fibra óptica como elemento de sensorización de la infraestructura en un proyecto internacional dirigido a la detección de sismos", señala la propia Adif. "La Red Sísmica Nacional, perteneciente al IGN, participa en una campaña de mediciones, mediante sistemas de fibra, que permitirá dilucidar cómo debería ser un sistema de monitoreo global basado en tecnología DAS (Distributed Acoustic Sensing) para aplicaciones en sismología", añade.

Para colmo, "la prueba se ha desarrollado en la Línea de Alta Velocidad (LAV) Madrid-Valladolid, utilizando el tramo de 30 km fibra óptica entre Soto del Real (Madrid) y Segovia, que se ha convertido en una densa red de sensores distribuidos cada 20 m. Mediante la comparación de las señales detectadas por estos sensores con el catálogo sísmico, se está comprobando la capacidad de la fibra óptica para detectar terremotos de magnitud ≥ 5.0 en cualquier parte de la Tierra. El conjunto de datos obtenido será almacenado en un repositorio para su utilización por parte de la comunidad científica". Pero, sin embargo, contando con la tecnología de esa red, fueron incapaces de localizar a tiempo los dos trenes que chocaron en Adamuz.

Y es que la cronología de los hechos del accidente de Adamuz es inasumible en un país moderno. A las 19:43 de aquel fatídico día se produjo el accidente. Obviamente de los dos trenes. Y en ese momento ADIF no tenía conocimiento de lo que acababa de ocurrir pese a contar con un sistema de control que, según Puente, ha costado más de 3.000 millones de euros. A las 19:44 se sucedieron las rimeras llamadas al 112 de las víctimas del tren Iryo. Después llegarían las del Alvia. Y el 112 fue el que avisó a ADIF tras recibir las llamadas. Porque ADIF seguía sin enterarse por medio de su sistema de control. Fue el propio presidente de ADIF, Luis Pedro Marco de la Peña, quien reconoció que el primer aviso lo tuvieron por el 112.

Entre las 19:45 y las 19:48 se sucedieron las dos llamadas del maquinista del Iryo al Centro de Control de Atocha. Allí fue el propio maquinista el que aporta detalles, porque este centro, coordinado en el sistema de ADIF, seguía sin enterarse de la realidad del accidente. El maquinista les comunicó que tiene un coche incendiado y que había descarrilado. Que se iba a tener que bajar de la cabina para ver lo ocurrido. Todo ello, mientras desde el centro de control no aportaron ni un dato y hasta parecían tener prisa por zanjar la llamada.

A las 20:02 llegó el primer sanitario al tren Iryo: Sólo 19 minutos después del accidente. Y a las 20:35 llegó el primer equipo sanitario enviado al Alvia. Y es que, hasta ese momento, ante la falta de coordinación de la información los equipos que llegaban se quedaban en el primer tren -a 800 metros del segundo- porque no les habían avisado del segundo tren.

Para colmo a las 20:45 llegó La Guardia Civil, por fin, al Alvia, tras ser avisada por una víctima que se cruzó con un guardia al caminar buscando ayuda. Hasta ese momento, ADIF no habría coordinado esa ayuda con la Guardia Civil.

En resumen: la Guardia Civil llegó al tren Alvia una hora después del accidente porque Adif no les avisó en el primer momento de lo ocurrido con ese tren.

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