
El Gobierno Vasco le ha concedido un régimen de semilibertad a Soledad Iparraguirre, conocida como Anboto, una de las terroristas más sanguinarias de ETA, a la que se le atribuyen quince asesinatos y haber ordenado atentar contra el rey Juan Carlos I durante la inauguración del Museo Guggenheim. De esta manera, esta criminal, que acumula 647 años de prisión en condenas, podrá salir de prisión de lunes a viernes y volver a la cárcel solo para dormir durante estos días.
Según EFE, Anboto disfrutará de este régimen a partir de este lunes 23 de marzo, aunque la fecha exacta de su primera salida no se ha concretado. Como exige este modelo, deberá presentar un plan individualizado que acredite actividad laboral o de voluntariado. El procedimiento aún no está cerrado. La Fiscalía de la Audiencia Nacional debe emitir un informe no vinculante y la decisión definitiva corresponderá al Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria.
La asesina etarra se ha beneficiado de la misma medida penitenciaria que otro ser de su calaña, el exjefe de la banda terrorista Garikoitz Aspiazu Rubina, Txeroki, quien salió el pasado mes de febrero de la prisión de Martutene, en San Sebastián, en régimen de semilibertad. Txeroki puede salir de la cárcel durante el día entre semana, aunque tiene que pernoctar en el centro penitenciario, donde permanece los fines de semana.
El PP Vasco ha denunciado en X que "PSOE y PNV han dejado que los terroristas que maltrataron a nuestra sociedad sean quienes decidan cómo va a ser su propio proceso penitenciario. Impunidad y amnistía encubierta".
PSOE y PNV han dejado que los terroristas que maltrataron a nuestra sociedad sean quienes decidan cómo va a ser su propio proceso penitenciario.
Impunidad y amnistía encubierta. pic.twitter.com/UnEfCc9TV7
— Partido Popular Vasco (@PPVasco) March 21, 2026
Historial sanguinario de una etarra alfa
Iparraguirre fue una de las principales dirigentes de ETA y responsable del aparato de extorsión de la banda en el momento de su detención en Francia en 2004, junto a Mikel Albisu, Antza.
Condenada en 2010 en París a 20 años por dirección de organización terrorista, fue entregada a España en 2019. Desde entonces ha acumulado en la Audiencia Nacional penas que suman centenares de años de prisión.
Entre ellas, destacan los 122 años por el asesinato del comandante Luciano Cortizo en 1995 y los 425 años por su participación en un atentado frustrado en 1985 en Vitoria, tras repetirse el juicio por orden del Supremo. A estas se añaden 39 años por el asesinato del cartero Estanislao Galíndez (1985), 46 años por una bomba trampa en Escoriaza (1987) y 15 años más por ordenar un atentado contra el rey Juan Carlos en 1997.
Iparraguirre mantuvo un papel relevante en la organización hasta su final y participó en el anuncio de su disolución en 2018.
