La prueba que acorrala a Begoña Gómez en el software: eludió el registro del programa en la Complutense
La mujer de Sánchez rompió el contacto con la institución académica al exigir esta los derechos de una herramienta que ella puso a su nombre.
El juez Peinado ha incorporado una prueba que puede resultar definitiva en el caso de Begoña Gómez y con respecto a una de las cuatro imputaciones que tiene a su espalda la mujer de Pedro Sánchez: la relativa al software. Y es que fueron varias las fases en las cuales la mujer del presidente eludió el registro oficial del programa en la Complutense, confirmando, por lo tanto, que el objetivo era usar a la universidad para generar gratis un programa que pensaba quedarse Begoña Gómez para ella desde el primer momento.
El juez Peinado ha señalado en su último escrito que "en el seno de la Cátedra TSC, "creada" por la principal investigada, asesorada en su creación por Juan Carlos Barrabés Cónsul, se desarrollaron una serie de proyectos, uno de los principales fue el desarrollo de una plataforma digital, conocida como software". Se trata del famoso software que usó la mujer de Sánchez en su empresa – también llamada Transformación Social Competitiva (TSC) pero cien por cien propiedad de Begoña Gómez –pero que pagaron Google, Indra, Telefónica y un concurso público lanzado desde la Universidad Complutense.
Lo primero que demuestra la clara intención de Begoña Gómez es que "esta plataforma ya aparecía mencionada como uno de los objetivos de la Cátedra desde el inicio de la misma. Desde finales de 2021 María Begoña Gómez Fernández llevó a cabo actividades para lograr contactos e influencia con el fin de conseguir patrocinadores para dicho proyecto", señala el magistrado.
"El software o plataforma jamás se registró por los cauces establecidos para ello. Al tratarse de una obra creada por y para la UCM, el registro debía realizarse vía la OTRI, pero esto no ocurrió". La OTRI es la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación de la Universidad y, por lo tanto, debía haber tenido registro del proyecto desde el inicio. Pero eso no ocurrió porque, si se hacía, la plataforma pasaba a ser controlado por la Complutense desde el primer momento. Y esa no era la idea de la mujer de Sánchez.
Es más, "al solicitarse por parte de la OTRI la firma del contrato de cesión de derechos, no se tuvo respuesta alguna. Y Cuando María Begoña Gómez Fernández y María Cristina Álvarez Rodríguez tuvieron conocimiento de la cesión de derechos en favor de la UCM cortaron de manera abrupta toda comunicación con la oficina encargada de la tramitación del registro (a favor de la UCM) y, al mismo tiempo, iniciaron los trámites para lograr controlar la propiedad y posesión del bien de manera privativa por parte de la principal investigada", resume el magistrado Peinado.
Por ello, concluye el juez, "María Begoña Gómez Fernández alojó el proyecto desarrollado en la Cátedra TSC, es decir, la plataforma o software, en la web transformatsc.org, dominio del que ella ya era titular, dominio que aparece en la marca registrada por ella misma el 10 de octubre de 2022 y dominio con exacta denominación que la sociedad limitada constituida el 21 de noviembre de 2023 por la propia María Begoña Gómez Fernández". Es decir, que "no sólo se apropió del software, sino que creó un entramado de registros para poder tener un total control no sólo del software, sino de la futura comercialización, publicidad o cualquier otra acción sobre el mismo".
Y el desarrollo del software "no aparece como un elemento accesorio, sino como una pieza central dentro de una estrategia orientada a la generación de un activo con capacidad de explotación futura. Dicho activo consistía, esencialmente, en la construcción de una base estructurada de información sobre empresas, susceptible de ser utilizada como soporte para actividades de consultoría, formación, certificación y posicionamiento profesional, articulando así un ecosistema propio en torno a la metodología TSC", subraya el juez.
La Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) es el organismo de enlace creado en 1989 para conectar la investigación universitaria con el sector productivo y la sociedad. Entre sus objetivos se encuentra, entre otras cosas, justo la protección (patentes) y comercialización del conocimiento generado en la UCM, gestionando los contratos de I+D+i necesarios (artículo 83), las licencias y el apoyo a la creación de empresas de base tecnológica (spin-offs) en conexión con la Complutense. De hecho, gestiona la colaboración público-privada, permitiendo que empresas e instituciones contraten investigaciones a través de los grupos de investigación de la UCM. Pero, claro, no que se apropien del trabajo pagado por la Universidad.
Lo más popular
-
Estupor judicial con el 'exjuez' Marlaska: "Ha montado una pantomima para contentar a Sánchez" -
Las nuevas carpas de Sánchez sitúan a los invasores a un paso de poder sabotear la energía y al Ejército en Ceuta -
El gran éxodo alemán alcanza las 250.000 personas que se marchan al año: "Me fui por la envidia" -
¿Socialismo financiero?: El plan de Von der Leyen con los ahorros de los europeos -
Desplome histórico de España en el informe Pisa: matemáticas y lectura se hunden
Ver los comentarios Ocultar los comentarios