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El meteorito que está rondando la Tierra y otros 6 que sí dejaron huella

En los primeros años de la Tierra, el planeta sufría un "bombardeo" de meteoritos y cometas. La atmósfera y otros factores han hecho que el fenómeno, por suerte, sea mucho menos frecuente, pero aun así el planeta ha sufrido fuertes impactos capaces de provocar catástrofes como la extinción de los dinosaurios. Los más grandes han dejado huella en forma de enormes cráteres. 

El objeto 2014 JO25
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El objeto 2014 JO25

Un meteorito de los miles que son calificados como "potencialmente peligrosos" por su cercanía -relativa- a la Tierra ha copado titulares en los últimos días. Pasará el próximo 19 de abril a una distancia de 1,8 millones de kilómetros, poco en términos astronómicos, pero lo suficiente para estar tranquilos. Es el más grande -mide entre 640 metros y 1,4 kilómetros- que ha visitado nuestro entorno en los últimos años. La NASA rastrea objetos similares aunque nada asegura que lleguemos detectar a tiempo uno destructivo o que podamos hacer algo para desviar su trayectoria. Se habla de "remolcarlos" o de utilizar una bomba nuclar para desintegrarlo, aunque la solución podría ser aún peor...

Cráter Chicxulub - México
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Cráter Chicxulub - México

El más famoso de los cráteres terrestres porque el meteorito que lo originó, tan ancho como Manhattan, desencadenó la extinción de los dinosaurios. Se estima que cayó hace 66 millones de años. Los investigadores tardaron décadas en encontrar el cráter después de que se lanzara la hipótesis del asteroide. Finalmente se encontró en la península del Yucatán, parte en tierra y parte en el Caribe. 

Cráter Barringer - Estados Unidos
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Cráter Barringer - Estados Unidos

Otro de gran fama, en parte porque es uno de los mejor conservados del mundo. Fue el primer cráter achacado a un meteorito y debe su nombre al ingeniero de minas Daniel Barringer, que investigó su origen. Conocido también como cráter del meteoro, tiene 50.000 años, mide kilómetro y medio y tiene 170 metros de profundidad, con un borde de hasta 45 metros. El asteroide que lo creó medía unos 50 metros y se cree que estaba compuesto por hierro y níquel. En la actualidad, lo visitan miles de turistas cada año en el parque que lleva su nombre. 

Cráter Vredefort - Sudáfrica
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Cráter Vredefort - Sudáfrica

Es el más grande de la Tierra, pero fue consecuencia de un impacto extremadamente lejano en el tiempo, un par de miles de millones de años. Tiene un diámetro de 300 kilómetros y toma su nombre de la ciudad de Vredefort, situada cerca del centro del gigantesco agujero.  En un primer momento se creía que el cráter tenía un origen volcánico, pero en los años 90 distintas evidencias probaron que tenía un origen extraterrestre. El meteorito que lo originó pudo tener unos 15 kilómetros de diámetro.

Cráter Sudbury - Canadá
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Cráter Sudbury - Canadá

Es el segundo más grande de la Tierra, con unos 250 kilómetros de diámetro, y también se generó hace unos dos mil millones de años. La erosión hace que el valle sea difícilmente reconocible como un gigantesco cráter pero los científicos atribuyeron la geología de la zona a un impacto por la composición de las rocas.  En la actualidad, Sudbury alberga un laboratorio subterráneo puntero y una mina en activo de níquel y cobre, metales que afloraron a la superficie desde capas más profundas tras la brutal colisión. 

Cráter de Cheliabinsk - Rusia
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Cráter de Cheliabinsk - Rusia

Muy pequeño en comparación con otros de la lista pero relevante por lo reciente: sigue en la memoria de todo el mundo. El cráter de Cheliabinsk se creó en febrero de 2013, cuando miles de atónitos rusos vieron caer del cielo cientos de bolas de fuego, procedentes de un meteorito que se desintegró en el aire. El mayor impacto fue el provocado por un fragmento de unos 650 kilos de peso, que afortunadamente no causó daños. 

Suceso de Tugunska - Rusia
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Suceso de Tugunska - Rusia

Mucho más espectacular fue el denominado suceso de Tugunska, en 1908. Un asteroide de unos 50 metros estalló en el cielo cerca del río del mismo nombre, a entre 6 y 10 kilómetros de la superficie. La explosión generada tuvo una potencia mil veces más grande que la de Hiroshima. Por fortuna, impactó en una zona deshabitada de Siberia y su efecto se "limitó" a la destrucción de 2.000 kilómetros cuadrados de bosque. Curiosamente, los únicos árboles que quedaron en pie fueron los de la zona cero del estallido. No hay cráter porque ningún fragmento llegó a tocar el suelo. 

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