Si a la banda de los Puigdemones le quedara un rastro de dignidad, habría acampado frente a la cárcel para pedir la libertad de los Jordis, en lugar de largarse a Bruselas.
O el nuevo Padrino convence a la CUP para que se deje de paellas y lleve a sus votantes a las urnas, o el futuro inmediato de la Generalitat quedará en manos del clan de los Colau.
España y, sobre todo, Cataluña tendrían que aprender mucho de las lecciones que ofrecen los Balcanes sobre guerras, extremismos nacionalistas e intolerancias.
¿Algún justo en Sodoma? Inevitablemente viene a la cabeza el nombre de María Corina Machado, pero ya el establishment paralelo se ocupa de mantenerla a raya…
Su huella en la modernidad, no sólo por las 'Disputaciones metafísicas', es profunda, basta con escuchar cómo resuena su obra en Descartes, Leibniz, Wolff, Kant…