Comienza a abrirse el camino para que el dimisionario presidente Fujimori prolongue indefinidamente su estancia en Japón. En espera de la confirmación oficial, el secretario del primer ministro, Yasuo Fukuda, adelantó ayer que, hasta el momento, no se “ha encontrado nada en los documentos que altere su nacionalidad (japonesa)”.
“El registro de su nacimiento fue realizado en nuestra Embajada en Lima, y aún estamos en proceso de confirmar ese registro”, afirmó el jefe para América Latina del Ministerio de Asuntos Exteriores japonés, Noriteru Fukushima. “De lo que hemos visto de los documentos hasta ahora, no hemos encontrado nada que altere su nacionalidad (japonesa)”.
Al parecer, Fujimori fue registrado en el Consulado japonés en Lima como hijo de una pareja de inmigrantes de Kumamoto, en el sur de Japón. El ex mandatario entró en Japón con pasaporte y visado diplomáticos. Según Exteriores, el visado es válido por un periodo de un año. No obstante, el Registro Civil del concejo de Kawachi, en la provincia de Kumamoto, de donde eran oriundos los padres de Fujimori, confirmó la pasada semana que “el presidente” estaba inscrito en el registro familiar y que, por tanto, tenía la nacionalidad japonesa y no había “impedimento alguno” para que pueda permanecer en Japón.
Sin embargo, la Ley de Naturalización nipona estipula que es competencia del Ministerio de Justicia anunciar la anulación de la nacionalidad japonesa a los ciudadanos que, habiéndose naturalizado en un Estado extranjero, se desempeñen en ellos en cargos oficiales sin autorización.
