Natalí González Villariny. Especial para Libertad Digital.-
La oposición, compuesta por ex miembros del Lavalás y duvalieristas (partidarios del terrible dictador Duvalier, conocido por
Papa Doc
) fuera del poder, sostienen que el Lavalás es responsable del fraude electoral de las elecciones parlamentarias del pasado mes de mayo y acusan a las autoridades electorales de ser un instrumento de Aristide. Los opositores aseguran que La Fanmí Lavalás adquirió de modo fraudulento 17 de los 18 escaños senatoriales en casi todas las alcaldías, además del 80 por ciento de los escaños de la cámara baja. La comunidad internacional, incluida la Unión Europea, ha hecho coro a estas acusaciones denunciando irregularidades en el proceso electoral.
Las elecciones estuvieron, además, marcadas por graves incidentes violentos. Varias personas perdieron la vida en atentados terroristas. Durante las votaciones, un grupo de policías abrió fuego en un colegio electoral y se informó también de dos explosiones en Puerto Príncipe, la capital.
El país de mayor hambruna en América
Mientras los políticos y la comunidad internacional debaten las presuntas irregularidades electorales, el pueblo haitiano se hunde cada vez más en la miseria. Lo que fue la primera nación independiente de esclavos en la América de 1804, se ha convertido en un país en ruinas, con una renta anual per cápita de 400 dólares (78.000 pesetas). Haití es el tercer país de mayor pobreza y hambruna del mundo, después de Somalia y Afganistán.
Su historia moderna ha estado plagada de regímenes políticos crueles protagonizados por déspotas que, después de ser elegidos, se han autoproclamado presidentes para siempre, como lo hizo Francois Duvalier, alias Papa Doc . Este dictador se mantuvo en el poder durante 14 años y continuó gobernando 15 años después de muerto, al dejarle la presidencia a su hijo Jean Claude -también conocido como Baby Doc - como herencia familiar.
Según un informe publicado por la Biblioteca del Congreso de EEUU, Francois Duvalier llegó a la presidencia mediante en voto popular en 1957 y, como el resto de los líderes políticos de Haití, creó una nueva Constitución para reforzar su poder. Su primera gestión fue reemplazar la legislatura, entonces bicameral, por una unicameral. El documento sostiene que en 1964 volvió a concurrir a la presidencia del país a pesar de que las leyes restringían el mandato presidencial a sólo cinco años. En esas elecciones, Duvalier obtuvo un total de 1.320.748 votos frente al cero absoluto de la oposición. Inmediatamente, se autoproclamó presidente de por vida.
Tras una intentona golpista en 1958, Duvalier reformó el ejército y creó una milicia rural formalmente conocida como los Voluntarios para la Seguridad Nacional. El pueblo los conocía bajo el apelativo de los tontons . El citado informe relata que este grupo tenía como función alimentar el terror mediante actos de violencia en las zonas más remotas del país y así fortalecer el poder de Duvalier. El dictador también logró el apoyo de la elite del país al fomentar la corrupción en todas sus formas, mediante la extorsión, el chantaje y el soborno. Gracias a estos actos, muchas familias se enriquecieron durante los años en que duró el régimen de Papa Doc .
Pero Duvalier también logró el respaldo de las clases más bajas. Aunque era respetado por sus conocimientos en medicina –Duvalier fue uno de los doctores más reconocidos de Haití antes de llegar a la política-- el dictador alcanzó el favor del pueblo por sus conocimientos de vudú. De hecho, se rumoreaba que el mandatario era un hougan , es decir: un sacerdote de vudú con una practica de alta reputación entre los más creyentes. Muchos pensaban que Papa Doc tenía a su servicio los espíritus más feroces y la fuerza implacable de la magia.
Duvalier protagonizó una serie de crisis a nivel internacional durante su mandato que acabaron por fortalecer su poder y contribuyeron a la convicción, creada por él mismo, de que era el Padre de Haití. Durante la administración de John F. Kennedy, EEUU acusó a Papa Doc de apropiarse del dinero enviado por este país como ayuda internacional para Haití y de utilizar a las misiones del ejército estadounidense para reforzar a los "tontons", en lugar de adiestrar al ejército como había sido acordado por ambos países.
En respuesta a estos actos de corrupción, Washington amenazó con eliminar toda la ayuda monetaria a Haití, pero Duvalier se le adelantó al renunciar a todo ese dinero que en aquel momento representaba una buena parte del ingreso nacional haitiano. El dictador dejó de ser, ante la opinión pública haitiana, una figura autoritaria y se convirtió en un mártir, un político aislado que luchó solo ante el gran poderío imperial de EEUU. Tras la muerte de Kennedy, la presión sobre Haití cesó y EEUU decidió reiniciar las relaciones con este país ante la amenaza comunista de Cuba.
El mandato de Duvalier estuvo plagado por la violencia y la muerte de miles de haitianos que no aprobaban su gobierno. El informe de la Biblioteca del Congreso estima que unos 30.000 haitianos fueron asesinados por oponerse al régimen de Papa Doc . Al momento de su muerte, en 1971, Duvalier transfirió todo su poder a su hijo, Jean Claude, como patrimonio familiar.
Baby Doc
Los primeros años del Gobierno de Jean Claude fueron, en gran medida, la continuación de la dictadura de Duvalier. Baby Doc era entonces un chico de 19 años sin interés en la política y que prefería vivir como un “playboy”. Y mientras asistía a ceremonias y actividades de ocio, su madre, Somone Ovid Duvalier, se encargó de administrar el país.
A medida que las arcas de los Duvalier y la elite fortalecida por Papa Doc aumentaban, el pueblo se hundía en una miseria sin precedentes que empeoró con la masacre de cerdos de 1978. Un brote de fiebre porcina en la República Dominicana alertó a las autoridades de EEUU, que por el temor de que se extendiera hacia ese país, obligó a Jean Claude a sacrificar a todos los cerdos de Haití.
Este acto alzó la ira entre las clases pobres haitianas, que dependían de estos animales para el sustento económico. Los cerdos eran para los haitianos pobres una fuente de ingresos, ya que estos animales podían venderse a buen precio en caso de urgencia económica. Asimismo, eran bienes baratos de mantener, ya que su alimentación no requería cuidados especiales.
El régimen de Jean Claude acabó en 1986, cuando fue obligado a abandonar el país después de que el pueblo se rebelase contra su gobierno. Baby Doc dejó atrás un pueblo en ruinas, plagado por el Sida y con pocas esperanzas para subsistir.
La era de Jean Bertrand Aristide
Terminada la era duvalierista, Aristide sube al poder en 1990 después de la celebración de las primeras elecciones democráticas en los dos siglos de independencia haitiania. El ahora presidente electo era entonces un cura salesiano que hablaba mal de los Estados Unidos, se proclamaba en contra de sus prácticas imperialistas y condenaba la violencia contra sus propios opositores. Pero, después de siete meses en el poder, Aristide fue derrocado por las fuerzas de la oposición y se exilió en EEUU.
En 1994, el entonces presidente Bill Clinton, a pesar de las presiones para que no respaldara la política de Aristide, envió a 20.000 efectivos del ejército a que pusieran las cosas en orden de modo que Jean Bertrand pudiese regresar a casa. Aristide fue devuelto a su país en 1995.
Su primera gestión tras el regreso fue enmendar la ley que prohíbe a los presidentes un mandato mayor de cinco años, pero fue presionado tanto a nivel local como internacional para que abandonara la presidencia en 1996 y le traspasase el poder a René Preval.
Aristide se enfrenta ahora un nuevo reto, no sólo tiene ante sí un país nadando en la más absoluta de las miserias, sino que pesan sobre su cabeza la oposición internacional y las acusaciones de fraude por parte de la oposición. El nuevo mandatario haitiano ha sido incluso acusado por supuestos testigos oculares de horrores criminales que incluyen el asesinato. Sin embargo, hay quienes alegan que Aristide ha sido víctima de una campaña de desinformación por parte de EEUU, dado que nunca ha respaldado la política de este país pese a refugiarse en norteamérica y a aprovechar su impulso para volver a Haití, remover cielo y tierra, y ganar unas nuevas elecciones siguiendo el método tradicional.
Las elecciones estuvieron, además, marcadas por graves incidentes violentos. Varias personas perdieron la vida en atentados terroristas. Durante las votaciones, un grupo de policías abrió fuego en un colegio electoral y se informó también de dos explosiones en Puerto Príncipe, la capital.
El país de mayor hambruna en América
Mientras los políticos y la comunidad internacional debaten las presuntas irregularidades electorales, el pueblo haitiano se hunde cada vez más en la miseria. Lo que fue la primera nación independiente de esclavos en la América de 1804, se ha convertido en un país en ruinas, con una renta anual per cápita de 400 dólares (78.000 pesetas). Haití es el tercer país de mayor pobreza y hambruna del mundo, después de Somalia y Afganistán.
Su historia moderna ha estado plagada de regímenes políticos crueles protagonizados por déspotas que, después de ser elegidos, se han autoproclamado presidentes para siempre, como lo hizo Francois Duvalier, alias Papa Doc . Este dictador se mantuvo en el poder durante 14 años y continuó gobernando 15 años después de muerto, al dejarle la presidencia a su hijo Jean Claude -también conocido como Baby Doc - como herencia familiar.
Según un informe publicado por la Biblioteca del Congreso de EEUU, Francois Duvalier llegó a la presidencia mediante en voto popular en 1957 y, como el resto de los líderes políticos de Haití, creó una nueva Constitución para reforzar su poder. Su primera gestión fue reemplazar la legislatura, entonces bicameral, por una unicameral. El documento sostiene que en 1964 volvió a concurrir a la presidencia del país a pesar de que las leyes restringían el mandato presidencial a sólo cinco años. En esas elecciones, Duvalier obtuvo un total de 1.320.748 votos frente al cero absoluto de la oposición. Inmediatamente, se autoproclamó presidente de por vida.
Tras una intentona golpista en 1958, Duvalier reformó el ejército y creó una milicia rural formalmente conocida como los Voluntarios para la Seguridad Nacional. El pueblo los conocía bajo el apelativo de los tontons . El citado informe relata que este grupo tenía como función alimentar el terror mediante actos de violencia en las zonas más remotas del país y así fortalecer el poder de Duvalier. El dictador también logró el apoyo de la elite del país al fomentar la corrupción en todas sus formas, mediante la extorsión, el chantaje y el soborno. Gracias a estos actos, muchas familias se enriquecieron durante los años en que duró el régimen de Papa Doc .
Pero Duvalier también logró el respaldo de las clases más bajas. Aunque era respetado por sus conocimientos en medicina –Duvalier fue uno de los doctores más reconocidos de Haití antes de llegar a la política-- el dictador alcanzó el favor del pueblo por sus conocimientos de vudú. De hecho, se rumoreaba que el mandatario era un hougan , es decir: un sacerdote de vudú con una practica de alta reputación entre los más creyentes. Muchos pensaban que Papa Doc tenía a su servicio los espíritus más feroces y la fuerza implacable de la magia.
Duvalier protagonizó una serie de crisis a nivel internacional durante su mandato que acabaron por fortalecer su poder y contribuyeron a la convicción, creada por él mismo, de que era el Padre de Haití. Durante la administración de John F. Kennedy, EEUU acusó a Papa Doc de apropiarse del dinero enviado por este país como ayuda internacional para Haití y de utilizar a las misiones del ejército estadounidense para reforzar a los "tontons", en lugar de adiestrar al ejército como había sido acordado por ambos países.
En respuesta a estos actos de corrupción, Washington amenazó con eliminar toda la ayuda monetaria a Haití, pero Duvalier se le adelantó al renunciar a todo ese dinero que en aquel momento representaba una buena parte del ingreso nacional haitiano. El dictador dejó de ser, ante la opinión pública haitiana, una figura autoritaria y se convirtió en un mártir, un político aislado que luchó solo ante el gran poderío imperial de EEUU. Tras la muerte de Kennedy, la presión sobre Haití cesó y EEUU decidió reiniciar las relaciones con este país ante la amenaza comunista de Cuba.
El mandato de Duvalier estuvo plagado por la violencia y la muerte de miles de haitianos que no aprobaban su gobierno. El informe de la Biblioteca del Congreso estima que unos 30.000 haitianos fueron asesinados por oponerse al régimen de Papa Doc . Al momento de su muerte, en 1971, Duvalier transfirió todo su poder a su hijo, Jean Claude, como patrimonio familiar.
Baby Doc
Los primeros años del Gobierno de Jean Claude fueron, en gran medida, la continuación de la dictadura de Duvalier. Baby Doc era entonces un chico de 19 años sin interés en la política y que prefería vivir como un “playboy”. Y mientras asistía a ceremonias y actividades de ocio, su madre, Somone Ovid Duvalier, se encargó de administrar el país.
A medida que las arcas de los Duvalier y la elite fortalecida por Papa Doc aumentaban, el pueblo se hundía en una miseria sin precedentes que empeoró con la masacre de cerdos de 1978. Un brote de fiebre porcina en la República Dominicana alertó a las autoridades de EEUU, que por el temor de que se extendiera hacia ese país, obligó a Jean Claude a sacrificar a todos los cerdos de Haití.
Este acto alzó la ira entre las clases pobres haitianas, que dependían de estos animales para el sustento económico. Los cerdos eran para los haitianos pobres una fuente de ingresos, ya que estos animales podían venderse a buen precio en caso de urgencia económica. Asimismo, eran bienes baratos de mantener, ya que su alimentación no requería cuidados especiales.
El régimen de Jean Claude acabó en 1986, cuando fue obligado a abandonar el país después de que el pueblo se rebelase contra su gobierno. Baby Doc dejó atrás un pueblo en ruinas, plagado por el Sida y con pocas esperanzas para subsistir.
La era de Jean Bertrand Aristide
Terminada la era duvalierista, Aristide sube al poder en 1990 después de la celebración de las primeras elecciones democráticas en los dos siglos de independencia haitiania. El ahora presidente electo era entonces un cura salesiano que hablaba mal de los Estados Unidos, se proclamaba en contra de sus prácticas imperialistas y condenaba la violencia contra sus propios opositores. Pero, después de siete meses en el poder, Aristide fue derrocado por las fuerzas de la oposición y se exilió en EEUU.
En 1994, el entonces presidente Bill Clinton, a pesar de las presiones para que no respaldara la política de Aristide, envió a 20.000 efectivos del ejército a que pusieran las cosas en orden de modo que Jean Bertrand pudiese regresar a casa. Aristide fue devuelto a su país en 1995.
Su primera gestión tras el regreso fue enmendar la ley que prohíbe a los presidentes un mandato mayor de cinco años, pero fue presionado tanto a nivel local como internacional para que abandonara la presidencia en 1996 y le traspasase el poder a René Preval.
Aristide se enfrenta ahora un nuevo reto, no sólo tiene ante sí un país nadando en la más absoluta de las miserias, sino que pesan sobre su cabeza la oposición internacional y las acusaciones de fraude por parte de la oposición. El nuevo mandatario haitiano ha sido incluso acusado por supuestos testigos oculares de horrores criminales que incluyen el asesinato. Sin embargo, hay quienes alegan que Aristide ha sido víctima de una campaña de desinformación por parte de EEUU, dado que nunca ha respaldado la política de este país pese a refugiarse en norteamérica y a aprovechar su impulso para volver a Haití, remover cielo y tierra, y ganar unas nuevas elecciones siguiendo el método tradicional.
