L. D. / EFE.-
Los jóvenes que participan en los enfrentamientos con las fuerzas del orden, en particular en las zonas de Bejaía, El Kseur y Tizi-Uzu donde se produjeron los incidentes más sangrientos, han desoído los llamamientos a la calma hechos al unísono por el Estado y los partidos políticos. El presidente argelino, Abdelaziz Buteflika, romperá este lunes el silencio que mantenía desde que comenzó la revuelta, actitud que le ha valido las críticas de sus compatriotas.
Tras lo incidentes, en la zona sólo se ven edificios administrativos devastados, calles con adoquines arrancados para formar barricadas o servir de proyectiles, y comisarías, vehículos y postes de alumbrado destrozados. Además de piedras, algunos manifestantes llevaban barras de hierro y los más exaltados no ocultaban su intención de transformar sus localidades en copias de "Beirut o Gaza", aunque en las últimas veinticuatro horas pudo apreciarse como la violencia decreció sensiblemente sin que se conocieran nuevas víctimas.
Las viejas reivindicaciones de la población bereber en defensa de su cultura, de su lengua y de su propia identidad social no fueron en esta ocasión el motor de la revuelta comenzada el pasado 18 de abril tras la muerte del joven Massinisa Guermuh en una dependencia de la gendarmería de Beni Duala, abatido a tiros según su familia.
Tras lo incidentes, en la zona sólo se ven edificios administrativos devastados, calles con adoquines arrancados para formar barricadas o servir de proyectiles, y comisarías, vehículos y postes de alumbrado destrozados. Además de piedras, algunos manifestantes llevaban barras de hierro y los más exaltados no ocultaban su intención de transformar sus localidades en copias de "Beirut o Gaza", aunque en las últimas veinticuatro horas pudo apreciarse como la violencia decreció sensiblemente sin que se conocieran nuevas víctimas.
Las viejas reivindicaciones de la población bereber en defensa de su cultura, de su lengua y de su propia identidad social no fueron en esta ocasión el motor de la revuelta comenzada el pasado 18 de abril tras la muerte del joven Massinisa Guermuh en una dependencia de la gendarmería de Beni Duala, abatido a tiros según su familia.
