L. D. / EP.-
Según señala la investigación, Ceeci hizo las transferencias a un promedio de 30.000 a 40.000 dólares mensuales, y precisa que la firma mexicana fue creada en septiembre de 1997.
El Comercio
mencionó a una mujer humilde mexicana como accionista del Ceeci, a quien identificó como Angélica Zabaleta Velázquez. También figura como accionista su hermano Gerardo.
El diario indicó haber encontrado a la mujer en el barrio popular de Cholulas, una de las zonas periféricas de la ciudad de Puebla, tras un trabajo conjunto con el diario mexicano Reforma .
La firma Ceeci fue creada en septiembre de 1997 e inscrita en los Registros Públicos de la Propiedad y Comercio de México. Las indagaciones efectuadas por el rotativo limeño señalan que Zabaleta Velásquez otorgó un poder para pleitos, cobranzas y actos de administración a la peruana María Liliana Incio.
Esta mujer es prima de César Samillán Incio, personaje vinculado a la red de testaferros del prófugo Montesinos. El diario limeño puntualiza que la procedencia de los fondos del Ceeci es aún un misterio, indicando que se ha comprobado que uno de los empresarios de esta firma mexicana es un ex funcionario de un banco peruano y que sus accionistas, los hermanos Zabaleta Velázquez, son pequeños testaferros de una red mayor montada por Montesinos para lavar dinero.
El diario indicó haber encontrado a la mujer en el barrio popular de Cholulas, una de las zonas periféricas de la ciudad de Puebla, tras un trabajo conjunto con el diario mexicano Reforma .
La firma Ceeci fue creada en septiembre de 1997 e inscrita en los Registros Públicos de la Propiedad y Comercio de México. Las indagaciones efectuadas por el rotativo limeño señalan que Zabaleta Velásquez otorgó un poder para pleitos, cobranzas y actos de administración a la peruana María Liliana Incio.
Esta mujer es prima de César Samillán Incio, personaje vinculado a la red de testaferros del prófugo Montesinos. El diario limeño puntualiza que la procedencia de los fondos del Ceeci es aún un misterio, indicando que se ha comprobado que uno de los empresarios de esta firma mexicana es un ex funcionario de un banco peruano y que sus accionistas, los hermanos Zabaleta Velázquez, son pequeños testaferros de una red mayor montada por Montesinos para lavar dinero.
