L. D.-
Los primeros miembros de la organización fueron los árabes que lucharon en Afganistán contra la invasión soviética (1979-1989). Ben Laden se dedicaba por aquel entonces a financiar a la guerrilla afgana y a reclutar para ella y preparar militarmente a los mercenarios árabes. Controlaba grandes donaciones para la causa afgana procedentes de los países del golfo Pérsico. Una parte de este dinero fue utilizada para crear “Al Qaeda”.
Uno de los propósitos de la organización es el “restablecimiento de los Estados islámicos”. De ahí su lucha contra los gobiernos laicos en el mundo árabe. Esta lucha se manifiesta en el apoyo a grupos terroristas en Egipto, Argelia y en otros países. Tras la guerra en Afganistán, “Al Qaeda” buscó un nuevo enemigo y proclamó a Estados Unidos como tal. En febrero de 1998 publicó un documento en el que imponía a todos los musulmanes la obligación de “matar a los ciudadanos estadounidenses, militares y civiles, así como a sus aliados”.
La organización se atribuye los atentados contra la misión de paz estadounidense en Somalia en 1993, donde derribó varios helicópteros y mató a decenas de militares. Intentó matar al Papa Juan Pablo II durante su visita a Manila en 1994, y al presidente Clinton en 1995. El 7 de agosto de 1998 atentó contra las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania con el balance de 224 muertos y, posteriormente, contra un destructor estadounidense en el puerto de Adén, en Yemen.
Con el propósito de preparar a los “combatientes del Islam”, que son paquistaníes, afganos, filipinos, chechenos, uzbekos, tayikos, bosnios y de otras nacionalidades, “Al Qaeda” posee en el territorio afgano varias bases de entrenamiento. Según las fuentes rusas de Inteligencia, estas bases nunca han sido cerradas, tal y como afirma el régimen de los talibanes. La organización está financiada tanto por la fortuna personal de Ben Laden como por los jeques integristas del Golfo, según las mismas fuentes.
Nota elaborada con información facilitada por Víctor A. Cheretski, analista de Libertad Digital
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Uno de los propósitos de la organización es el “restablecimiento de los Estados islámicos”. De ahí su lucha contra los gobiernos laicos en el mundo árabe. Esta lucha se manifiesta en el apoyo a grupos terroristas en Egipto, Argelia y en otros países. Tras la guerra en Afganistán, “Al Qaeda” buscó un nuevo enemigo y proclamó a Estados Unidos como tal. En febrero de 1998 publicó un documento en el que imponía a todos los musulmanes la obligación de “matar a los ciudadanos estadounidenses, militares y civiles, así como a sus aliados”.
La organización se atribuye los atentados contra la misión de paz estadounidense en Somalia en 1993, donde derribó varios helicópteros y mató a decenas de militares. Intentó matar al Papa Juan Pablo II durante su visita a Manila en 1994, y al presidente Clinton en 1995. El 7 de agosto de 1998 atentó contra las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania con el balance de 224 muertos y, posteriormente, contra un destructor estadounidense en el puerto de Adén, en Yemen.
Con el propósito de preparar a los “combatientes del Islam”, que son paquistaníes, afganos, filipinos, chechenos, uzbekos, tayikos, bosnios y de otras nacionalidades, “Al Qaeda” posee en el territorio afgano varias bases de entrenamiento. Según las fuentes rusas de Inteligencia, estas bases nunca han sido cerradas, tal y como afirma el régimen de los talibanes. La organización está financiada tanto por la fortuna personal de Ben Laden como por los jeques integristas del Golfo, según las mismas fuentes.
Nota elaborada con información facilitada por Víctor A. Cheretski, analista de Libertad Digital
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