L D (AFP)
A pesar de la confusión y la crisis desatada en los últimos días, el presidente venezolano, Hugo Chávez ha descartado, tras su regreso al cargo, la convocatoria de elecciones. El mandatario ha asegurado que no tiene ninguna duda de que cuenta con el apoyo mayoritario de la población. En su discurso a la nación tras haber sido liberado, Chávez ha negado que vaya a inciarse una caza de brujas, aunque los golpistas serán juzgados. El dirigente ha dicho que la Fiscalía venezolana está estudiando los cargos contra el depuesto Pedro Carmona.
En su discurso a la nación tras haber sido liberado, Chávez ha negado que vaya a iniciarse una caza de brujas, aunque los golpistas serán juzgados. El dirigente ha dicho que la Fiscalía venezolana está estudiando los cargos contra el depuesto Pedro Carmona.
Hugo Chávez regresó este domingo a la presidencia de Venezuela, de la que estuvo apartado 48 horas por un golpe cívico-militar, llamando a la unidad nacional, aceptando que debe rectificarse, al tiempo que reivindicó para sí el apoyo militar pese a la existencia de “sectores traidores”. “A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César y al pueblo lo que es del pueblo: comienzo así, con estas palabras, llenas de no sé cuantos sentimientos que cruzan por mi pecho, por mi alma, por mi mente, pensamientos, sentimientos; en este momento soy como un mar multicolor”, dijo Chávez emocionado, casi
iluminado
por su verdadero inspirador, el libertador Bolívar.
Chávez recibió el mando de su vicepresidente Diosdado Cabello, que asumió la presidencia después de que el empresario Pedro Carmona renunciara tras comandar un gobierno de transición que duró poco más de un día, y que fue abortado entre numerosas manifestaciones violentas y saqueos que sacudieron el sábado a Venezuela. “Vengo dispuesto a rectificar donde tenga que rectificar, pero no sólo tengo que ser yo, todos tenemos que rectificar para que volvamos a la calma, al empuje, al trabajo”, dijo Chávez.
“Hago un llamado de verdad a la unidad de los venezolanos, respetando diferencias, a la cordura, entendimiento”, incluyendo a “las religiones, a los empresarios, a los partidos políticos, a sus dirigentes, a los sindicatos, y sobre todo, a los dueños de los medios de comunicación”, dijo el mandatario. Para tal fin, anunció la instalación la semana entrante de mesas de diálogo, a las que convocó a todos los sectores del país, sobre todo a la oposición, para discutir “en lo económico, en lo político, en lo social, en lo territorial, en lo internacional”.
Venezuela es “ejemplo de un pueblo que ha despertado, de una fuerza armada cuya esencia, cuyo corazón estructural, cuyos oficiales y suboficiales no se han dejado engañar, y (...) desde el fondo de la situación, desde el fondo de un alma, ha brotado esa fuerza que ha restituido la legitimidad y la constitución de la República Bolivariana de Venezuela”. Agregó que el pueblo venezolano “se ha convertido en actor histórico que construye un nuevo camino, las Fuerzas Armadas, sus cuadros de oficiales, la estructura central ha demostrado, una vez más, que por más manipulación, traición que haya en algunos sectores”, los militares están con la institucionalidad.
Se declaró estupefacto por el golpe cívico-militar, gestado tras violentos choques el jueves entre sus opositores y seguidores que dejaron un saldo de al menos 15 muertos y unos 350 heridos. “Todavía estoy estupefacto, estoy asimilando este proceso, que ahora bien podemos llamarlo para escribir libros para la historia venezolana y ejemplo del mundo, este es un proceso de contra-contra revolución”, subrayó.
La batalla campal que se produjo el jueves se dio en el marco de una huelga general indefinida convocada por empresarios y sindicatos, impulsada por una huelga en la petrolera estatal PDVSA, cuyos gerentes pedían la renuncia de la directiva de 10 miembros designada recientemente por Chávez, y que había afectado a parte de la producción, el transporte de gasolinas y otros productos refinados.
Chávez anunció este domingo que aceptó la renuncia de la directiva de la empresa petrolera, incluido su presidente, “para una recomposición de la junta de PDVSA, para fortalecerla y para darle la capacidad necesaria para continuar impulsando esta importante empresa”. PDVSA, valorada en unos 150.000 millones de dólares, es la mayor de Latinoamérica y una de las diez empresas más grandes del mundo.
El mandatario venezolano llegó al poder en febrero de 1999, y fue relegitimado en el poder en julio de 2000, en unos comicios para renovar los cargos de elección popular ante la constitución bolivariana, impulsada por él y aprobada en referéndum en diciembre de 1999.
En su discurso a la nación tras haber sido liberado, Chávez ha negado que vaya a iniciarse una caza de brujas, aunque los golpistas serán juzgados. El dirigente ha dicho que la Fiscalía venezolana está estudiando los cargos contra el depuesto Pedro Carmona.
Hugo Chávez regresó este domingo a la presidencia de Venezuela, de la que estuvo apartado 48 horas por un golpe cívico-militar, llamando a la unidad nacional, aceptando que debe rectificarse, al tiempo que reivindicó para sí el apoyo militar pese a la existencia de “sectores traidores”. “A Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César y al pueblo lo que es del pueblo: comienzo así, con estas palabras, llenas de no sé cuantos sentimientos que cruzan por mi pecho, por mi alma, por mi mente, pensamientos, sentimientos; en este momento soy como un mar multicolor”, dijo Chávez emocionado, casi
iluminado
por su verdadero inspirador, el libertador Bolívar.
Chávez recibió el mando de su vicepresidente Diosdado Cabello, que asumió la presidencia después de que el empresario Pedro Carmona renunciara tras comandar un gobierno de transición que duró poco más de un día, y que fue abortado entre numerosas manifestaciones violentas y saqueos que sacudieron el sábado a Venezuela. “Vengo dispuesto a rectificar donde tenga que rectificar, pero no sólo tengo que ser yo, todos tenemos que rectificar para que volvamos a la calma, al empuje, al trabajo”, dijo Chávez.
“Hago un llamado de verdad a la unidad de los venezolanos, respetando diferencias, a la cordura, entendimiento”, incluyendo a “las religiones, a los empresarios, a los partidos políticos, a sus dirigentes, a los sindicatos, y sobre todo, a los dueños de los medios de comunicación”, dijo el mandatario. Para tal fin, anunció la instalación la semana entrante de mesas de diálogo, a las que convocó a todos los sectores del país, sobre todo a la oposición, para discutir “en lo económico, en lo político, en lo social, en lo territorial, en lo internacional”.
Venezuela es “ejemplo de un pueblo que ha despertado, de una fuerza armada cuya esencia, cuyo corazón estructural, cuyos oficiales y suboficiales no se han dejado engañar, y (...) desde el fondo de la situación, desde el fondo de un alma, ha brotado esa fuerza que ha restituido la legitimidad y la constitución de la República Bolivariana de Venezuela”. Agregó que el pueblo venezolano “se ha convertido en actor histórico que construye un nuevo camino, las Fuerzas Armadas, sus cuadros de oficiales, la estructura central ha demostrado, una vez más, que por más manipulación, traición que haya en algunos sectores”, los militares están con la institucionalidad.
Se declaró estupefacto por el golpe cívico-militar, gestado tras violentos choques el jueves entre sus opositores y seguidores que dejaron un saldo de al menos 15 muertos y unos 350 heridos. “Todavía estoy estupefacto, estoy asimilando este proceso, que ahora bien podemos llamarlo para escribir libros para la historia venezolana y ejemplo del mundo, este es un proceso de contra-contra revolución”, subrayó.
La batalla campal que se produjo el jueves se dio en el marco de una huelga general indefinida convocada por empresarios y sindicatos, impulsada por una huelga en la petrolera estatal PDVSA, cuyos gerentes pedían la renuncia de la directiva de 10 miembros designada recientemente por Chávez, y que había afectado a parte de la producción, el transporte de gasolinas y otros productos refinados.
Chávez anunció este domingo que aceptó la renuncia de la directiva de la empresa petrolera, incluido su presidente, “para una recomposición de la junta de PDVSA, para fortalecerla y para darle la capacidad necesaria para continuar impulsando esta importante empresa”. PDVSA, valorada en unos 150.000 millones de dólares, es la mayor de Latinoamérica y una de las diez empresas más grandes del mundo.
El mandatario venezolano llegó al poder en febrero de 1999, y fue relegitimado en el poder en julio de 2000, en unos comicios para renovar los cargos de elección popular ante la constitución bolivariana, impulsada por él y aprobada en referéndum en diciembre de 1999.
