LD (EFE)
Movsar Baráyev, el jefe terrorista checheno que encabeza el comando suicida, accedió a comparecer ante la cámara de un equipo de la cadena rusa de televisión
NTV
junto a varios de sus hombres y dos mujeres "kamikaze", ambas con explosivos atados a la cintura. A diferencia de los demás, enmascarados los hombres y las mujeres con la cabeza y la cara cubiertas por un pañuelo, Baráyev fue el único que dio la cara -sin barba, tan frecuente entre los musulmanes-, y miró a la cámara con ojos cansados y expresión impasible. Aunque no habló ante la cámara, sí conversó con los periodistas a quien aseguró que su comando, de hasta cincuenta hombres, preparó el asalto por su cuenta bajo el mando directo del más conocido jefe rebelde checheno, Shamil Basáyev.
El asalto y toma de rehenes reproduce en el corazón de Moscú un precedente de 1995, cuando otro comando, al mando de Shamil Basáyev, tomó en la ciudad rusa de Budiónovsk un hospital con más de 1.500 personas, secuestro en el que murieron 166 personas. Tanto Basáyev entonces, en la primera guerra chechén de 1994-96, como Baráyev ahora, tras otros tres años de combates, exigieron al Kremlin retirar el ejército de Chechenia, aunque aquél logró entonces salvar la vida y éste acaba de poner la suya en juego.
Movsar Baráyev, quien desde la noche del miércoles retiene en el teatro de Dubrovka a entre 600 y 800 rehenes y que ha dado al Kremlin una semana para elegir entre el fin de la guerra y una hecatombe en Moscú, negó una "pista extranjera" en este asalto. Algunas versiones apuntaron a posibles vínculos de su comando islámico con redes terroristas internacionales, y también el líder ruso, Vladímir Putin, dijo ayer que los asaltantes "son la misma gente" que ejecutó los últimos atentados en Bali y Filipinas. El presidente ruso acusó a las redes terroristas de haber creado una madeja de destrucción y caos y afirmó que el asalto se incubó "en centros terroristas extranjeros", pero anunció que "no caeremos en la provocación".
Baráyev, según NTV , aseguró que sus hombres prepararon por sí solos y "durante largo tiempo" el asalto al teatro, para lo cual asistieron en numerosas ocasiones a las funciones del musical que finalmente interrumpieron a punta de metralleta.
El asalto y toma de rehenes reproduce en el corazón de Moscú un precedente de 1995, cuando otro comando, al mando de Shamil Basáyev, tomó en la ciudad rusa de Budiónovsk un hospital con más de 1.500 personas, secuestro en el que murieron 166 personas. Tanto Basáyev entonces, en la primera guerra chechén de 1994-96, como Baráyev ahora, tras otros tres años de combates, exigieron al Kremlin retirar el ejército de Chechenia, aunque aquél logró entonces salvar la vida y éste acaba de poner la suya en juego.
Movsar Baráyev, quien desde la noche del miércoles retiene en el teatro de Dubrovka a entre 600 y 800 rehenes y que ha dado al Kremlin una semana para elegir entre el fin de la guerra y una hecatombe en Moscú, negó una "pista extranjera" en este asalto. Algunas versiones apuntaron a posibles vínculos de su comando islámico con redes terroristas internacionales, y también el líder ruso, Vladímir Putin, dijo ayer que los asaltantes "son la misma gente" que ejecutó los últimos atentados en Bali y Filipinas. El presidente ruso acusó a las redes terroristas de haber creado una madeja de destrucción y caos y afirmó que el asalto se incubó "en centros terroristas extranjeros", pero anunció que "no caeremos en la provocación".
Baráyev, según NTV , aseguró que sus hombres prepararon por sí solos y "durante largo tiempo" el asalto al teatro, para lo cual asistieron en numerosas ocasiones a las funciones del musical que finalmente interrumpieron a punta de metralleta.
