
En su discurso de investidura, el nuevo alcalde de Nueva York, el socialista Zohran Mamdani, anunció que su mandato sustituiría "la frialdad del individualismo extremo por la calidez del colectivismo". Pero antes de que se cumpla un mes de su mandato, diez vagabundos han sido encontrados muertos por las consecuencias de la ola de frío que ha asolado Estados Unidos durante la semana. Para muchos, además, la responsabilidad recae en él.
El recién elegido mandatario ordenó nada más llegar al poder no intervenir en los campamentos de vagabundos que proliferan en las calles de la ciudad y que su predecesor Eric Adams ordenó desmontar nada más llegar al poder en 2022, según informa The New York Post. La directriz prohíbe a los agentes tocar las pertenencias personales de los sin techo y limita su actuación a documentar los asentamientos o asistir en emergencias médicas. Los empleados de saneamiento, por su parte, deben notificar el hallazgo de un campamento al Departamento de Servicios para Personas Sin Hogar (DHS, por sus siglas en inglés) sin intervenir directamente. Sin embargo, la alcaldía no ha comunicado a la agencia qué política seguir en estos casos, de modo que sus funcionarios no han podido hacer nada con esta información.
El cambio de política se produjo semanas antes de que una tormenta ártica, la Winter Storm Fern, causara la muerte de al menos 10 personas sin hogar por hipotermia en las calles. Críticos como la concejal Joann Ariola han advertido de que "la falta de directrices desde el ayuntamiento está costando vidas", argumentando que los desmantelamientos ayudan a llevar a la gente a interiores seguros y sin duda más cálidos que "el colectivismo". Steven Fulop, director ejecutivo de la Partnership for NYC, ha añadido que "no hay nada de humano en permitir que la gente viva indefinidamente en campamentos callejeros", ya que falla tanto a los afectados como a los vecinos que tienen que convivir con estos asentamientos.

